Una serie del carallo

Actualizado el 22/03/2018 a las 07:46
Qué falta hacía un éxito como el de 'Fariña' para demostrar que otra ficción es posible... La serie producida por Bambú -los mismos de 'Velvet', aunque parezca difícil de creer- mantiene una media de tres millones de espectadores desde que se estrenó el pasado 28 de febrero. Primero Antena 3 dijo que solo tenía listo un episodio, pero los montadores se han debido poner las pilas porque cada miércoles llega puntualmente un nuevo capítulo. Un producto adulto que no toma por idiota al espectador, en 'prime time' y en una cadena generalista. Con personajes complejos, fascinantes escenarios reales, un anclaje argumental en la realidad y una iluminación que no parece la de un quirófano. Y todo con acento gallego.
'Fariña', al igual que 'Narcos', se ha convertido en un fenómeno pop y sus protagonistas han acabado en camisetas. La promoción le ha venido gratis, primero por la condena judicial al apasionante libro periodístico de Nacho Carretero y después con la sucesión de amenazas de antiguos alcaldes y narcos a los que se les ha 'herido' en el honor. A Laureano Oubiña no le ha molestado alguna imprecisión en la reconstrucción de la 'operación Nécora', sino una escena de sexo que puede causar un daño irreparable a sus 14 nietos. La serie ha salido de las páginas de televisión en los diarios para acabar en las de Nacional y, al igual que ocurrió con la obra de Carretero, se ha beneficiado de una corriente de simpatía en estos tiempos de censuras institucionales y en redes sociales.
Hemos visto mil veces la historia del capo del crimen que asciende desde el arroyo hasta la cumbre del exceso. Pero estos son nuestros, como si Pablo Escobar hubiera crecido con camisa de tergal y pantalón de pata elefante. El actor Javier Rey, que había pasado desapercibido en 'Hispania' y 'Velvet', se entrega a Sito Miñanco con la energía y verdad de un joven Al Pacino. Sacar su acento natal y haber visto a amigos caer por la droga tienen mucho que ver con el glorioso trabajo de este coruñés. De entre toda la soberbia galería de actores gallegos en una serie con 120 personajes, mi favorito es el vigués Antonio Durán, 'Morris', espeluznante en la piel de Manuel Charlín, patriarca del clan.