Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Opinión
CONCEPTOS ESPARCIDOS

El centro de los Sanfermines

Fernando Hernández
Fernando Hernández
Actualizada 29/09/2017 a las 12:12

En el número de esta semana de America, la revista de los jesuitas en Estados Unidos, la poeta y profesora Angela Alaimo O'Donnell publica un artículo titulado Vida y muerte en la tarde: meditación sobre una corrida de toros. En él, O'Donnell, profesora de inglés en la Universidad de Fordham (una de las universidades católicas más antiguas de Estados Unidos), repasa una tarde de los pasados Sanfermines en la Plaza de Toros de Pamplona.


La escritora cuenta que es su segunda corrida de toros. En la primera, en Madrid cuando tenía 17 años, en 1977, sus localidades estaban tan lejos del ruedo que "el matador y el toro parecían juguetes". El pasado julio tenía un asiento de sombra, en la cuarta fila. Y lo que vio le llevó a escribir un artículo que America titula en su edición digital Qué aprendí sobre mi fe católica viendo una corrida de toros.


Es curioso ver la corrida convertida en una reflexión religiosa y filosófica. "Sentimos compasión por el toro; en parte porque nos damos cuenta de que el toro somos nosotros. La corrida representa el drama humano en el que todos participamos. Todos entramos en el ruedo de la vida con una belleza indescriptible, y ninguno salimos vivo", escribe O'Donnell. La columnista repite la frase de Hemingway ("el toreo no es un deporte, es una tragedia"), sitúa la corrida en el contexto religioso de las fiestas y termina: "Vi morir a seis toros en Pamplona. Me conmovió su muerte. Me conmovió el respeto que los matadores daban a los toros, como oponentes dignos, por cómo les hablaban mientras los conducían hacia su muerte".


El tono trágicamente positivo de O'Donnell es una excepción. No es difícil encontrar relatos de extranjeros, especialmente estadounidenses, que consideran que correr el encierro es una experiencia que cambia su vida. Al tiempo, crece el rechazo hacia las corridas de toros, y no solo en el extranjero, y cada vez se pone más de manifiesto que la carrera de las 8 de la mañana es inseparable del espectáculo de la tarde.


Así que entiendo que el vicepresidente Ayerdi alertara el jueves sobre el efecto que puede tener en el turismo en Navarra la creciente oposición a los toros. Por otro lado, el Plan de Turismo de Pamplona, con ese lenguaje que parece inevitable, señalaba esta misma semana, que una de las líneas de trabajo es "la extensión del producto San Fermín fuera de las fiestas".


Si a los Sanfermines les quitamos el encierro, poco nos queda con atractivo para los visitantes que no sea un inmenso botellón. Por mucho entusiasmo que pongamos al ver bailar los gigantes, devoción en la procesión del santo o que la ciudad vestida de blanco sea un espectáculo por sí misma, tenemos que reconocer que nadie vendrá desde Nueva Zelanda para disfrutar de nuestras costumbres, por mucho que le gusten una vez que esté aquí por el encierro y la fiesta popular y descontrolada. Porque el otro atractivo que tienen los Sanfermines es esa suspensión temporal y razonablemente segura de las normas durante nueve días. Lo es ahora, pero también lo ha sido en los últimos cuarenta o cincuenta años. No caigamos en la trampa de la memoria: nuestras borracheras adolescentes y juveniles no eran tan divertidas y tan castas como recordamos.


Sin los Sanfermines, Pamplona es una ciudad interesante, pero tanto como Logroño, Burgos, Lleida o León, por poner algunos ejemplos más o menos cercanos. Como Osasuna, luchamos para estar en la primera división del turismo de interior nacional. Con ellos, tenemos una plaza fija en la Champions del turismo mundial. Ya podemos cuidarlos.

Ernest Hemingway, en Pamplona


‘Fiesta'


En 1926, Ernest Hemingway publicó una novela sobre un grupo de jóvenes americanos que viven en París y cruzan los Pirineos para pescar en Burguete, disfrutar de los Sanfermines y, algunos de ellos, viajar hasta Madrid. Beben (mucho), se pelean y se aman. La obra, que es una de las cumbres de la narrativa en inglés del siglo XX, es en realidad una crónica levemente disfrazada del viaje que Hemingway y sus amigos habían hecho el año anterior. El título definitivo inglés, The Sun also Rises (El Sol vuelve a salir, en traducción aproximada) se impuso al provisional de Fiesta, como se conoce en español. Esa palabra en español, "fiesta", aparece cincuenta veces en el libro. Pamplona, 24.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE