Somos miserables

Actualizado el 25/03/2017 a las 06:00
Nada más entrar en la casa, el fontanero pisó algo blando, oyó un chillido, levantó la bota y vio al perrito de la anciana aplastado. La señora lo había llamado para arreglar un grifo y él acababa de matar a su perro. Un chihuahua de dos kilos. Un...