Dolores Redondo desayuna con mi hijo

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User Admin

Actualizado el 22/10/2016 a las 06:00

Aunque ya estaba desayunando, los ojos de mi hijo se abrieron de verdad cuando escuchó por la radio que el ‘Planeta’ era de Dolores Redondo.

—¡Eso está mal! ¡Muy mal! —gritó.

Yo nunca supuse que tuviera opiniones literarias, pero a saber qué leen por internet, así que le seguí la corriente.

—No sé, hijo. Cada persona tiene sus gustos.

—No, mamá —me interrumpió con la boca llena de cereales. Trituraba las palabras con el arroz hinchado—. Lo que está mal, está mal. Siempre.

—Venga, acaba de desayunar.

Intenté cambiar de tema. Era un asunto largo. De dinero, de intereses editoriales, de gustos populares. Además, era una mujer, qué demonios. Me escudé en mi rol maternal y en vez de hablar de literatura, opté por transmitirle valores democráticos y de tolerancia.

—Hay muchas personas. Cada persona tiene su gusto e incluso, a veces, muchas personas tienen el mismo gusto. Por eso está bien —dije.

—¿Está bien?

—Sí, está bien.

No pude besarlo en la frente. Soltó la cuchara y se replegó contra el respaldo.

—Si está bien, no voy al cole.

—¿Cómo? 

—Que no voy si luego no sirve.

Tuve el impulso de leerle algún párrafo de su trilogía, uno bueno, que no contuviera cadáveres, claro. Aún era un niño.

—Se dice: “el planeta es de dolores redondos”. Redondos, con ese —me explicó entonces.

Contuve mi sonrisa.

—Cierto. Eso es lo que está bien. Muy bien. El planeta es de dolores redondos —concluimos.

Él siguió desayunando satisfecho.

Yo me entristecí.

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