Empleo
Las 'recetas' europeas para combatir el absentismo laboral
De la cobertura del 100% en Noruega a los 144 euros semanales en Reino Unido, son muchos los países europeos que muestran su preocupación por el aumento de un fenómeno que se está debatiendo en España


Publicado el 16/08/2026 a las 05:00
El aumento del absentismo no solo preocupa en España. Son varios los países europeos que han manifestado recientemente su inquietud por el incremento de un fenómeno que cuesta cada año millones de euros a las arcas públicas. El caso más reciente ha sido el alemán, debido a la reforma promovida por el Gobierno del canciller Friedrich Merz. A partir de enero de 2027, los trabajadores ya no podrán conseguir la baja médica por teléfono, sino que tendrán que acudir a una consulta presencial desde el primer día en que se encuentren enfermos. Hasta ahora, solo se exigía un certificado de su médico de cabecera a partir del tercer día de ausencia.
Francia también encara esta tendencia al alza. En ambas naciones, la ausencia media de trabajadores de sus puestos superó en 2025 la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se situó en 2,6 semanas. En concreto, Francia alcanzó 4,1 y, Alemania, 3,5. En España se alcanzaron las 5 semanas, según datos del organismo internacional, y la tendencia, en general, va en aumento en muchos de sus países miembros.
Aunque no todos los países definen y miden de la misma forma el absentismo, en España el debate se ha agudizado en los últimos meses. Se trata de un problema que hace pocos años apenas tenía peso en el mercado laboral, pero que recientemente ha empezado a generar fricciones entre la patronal y las organizaciones sindicales. Cuando un trabajador se encuentra de baja por enfermedad común, lo habitual es no cobrar nada entre el primer y el tercer día. Del día 4 al 20 la empresa asume el pago y abona el 60% de la base reguladora. A partir del día 21 de enfermedad la Seguridad Social corre con los gastos y el empleado cobra el 75% de la base reguladora. Sin embargo, las empresas pueden complementar los tres primeros días de baja mediante las mejoras pactadas a través de la negociación colectiva, un factor que dispara la factura para los negocios.
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PAÍSES BAJOS, PROTECCIÓN AL TRABAJADOR
¿Qué hacen otros países para hacer frente al problema? Países Bajos ha desarrollado un modelo que suele recibir halagos por parte de los organismos internacionales. El empresario asume responsabilidades durante gran parte de la baja del trabajador: seguimiento, adaptación del puesto, financiación parcial de la incapacidad e incluso la elaboración del plan de reincorporación. Si la baja dura menos de una semana, no hace falta justificarla; pero si se extiende más allá, se recurre a la figura del médico de empresa. Su labor es diseñar, junto al empleado enfermo, un plan de acción para reincorporarse lo antes posible, adaptando el puesto si fuera necesario.
Asimismo, el empleador debe seguir abonando el salario durante dos años -hasta el 70%- y, transcurrido este periodo, la Seguridad Social (UWV) evalúa si los esfuerzos por reincorporar al trabajador fueron suficientes. De no ser así, el empleador puede recibir una sanción salarial de hasta un año.
No obstante, el pasado 10 de julio, el Consejo de Ministros del país envió una propuesta a la Cámara de Representantes para que el dictamen del médico de empresa tenga prioridad en la evaluación de la UWV tras los dos años de baja. El objetivo es reducir la incertidumbre de los empleadores sobre si han brindado la atención adecuada. Países Bajos mantiene tasas de absentismo inferiores a la media de la OCDE.
REINCORPORARSE CUANTO ANTES
El modelo británico también persigue lograr la reincorporación lo antes posible. En caso de enfermedad, el empleado puede autocertificar la baja durante los primeros siete días pero, a partir del octavo, necesita una 'fit note' o certificado médico. En el certificado médico se indicará si el empleado "no está apto para trabajar" o si "podría estar apto para trabajar". En el segundo caso, los empresarios deberán analizar cualquier cambio que pueda ayudar al empleado a reincorporarse al trabajo.
Durante la baja, la empresa paga el Statutory Sick Pay (SSP) si se cumplen los requisitos legales hasta un máximo de 28 semanas (unos 144 euros semanales). Posteriormente, el trabajador puede acceder a otras prestaciones estatales.
Los empleados que permanezcan de baja por enfermedad durante más de cuatro semanas pueden ser considerados en baja de larga duración. Para cambiar sus condiciones o tramitar un despido, el empresario debe valorar antes si es posible su reincorporación mediante horarios flexibles, trabajo a tiempo parcial o tareas adaptadas.
Por su parte, el caso alemán combina las prestaciones pagadas por la empresa y el Estado. En Alemania, los trabajadores perciben el 100% de su salario a cargo del empleador durante las primeras seis semanas de baja. Transcurrido ese periodo, la prestación pasa a ser cubierta por el seguro médico obligatorio (Krankenkasse), que paga aproximadamente el 70% del salario bruto, con un límite máximo de 78 semanas en un periodo de tres años por la misma enfermedad. Más responsabilidad al Estado Francia e Italia delegan mayor responsabilidad en el sistema estatal de prestaciones. Enfermar en el país galo exige notificarlo a la empresa y a la Seguridad Social en un plazo de 48 horas. El sistema prevé una prestación diaria estatal equivalente al 50% del salario bruto, que las empresas pueden complementar en función de los convenios colectivos. Durante la baja laboral, el trabajador enfermo debe someterse a los reconocimientos médicos organizados por la empresa y la Seguridad Social.
Fuentes del Ministerio de Sanidad francés aseguran que el aumento de las bajas por enfermedad supone "un importante reto", ya que, entre 2019 y 2024, el número de periodos de baja por enfermedad aumentó un 10%. Se prevé que en 2025 el gasto en prestaciones diarias alcance los 17.900 millones de euros, un incremento de 7.000 millones de euros desde 2016. "Esta dinámica no es sostenible. Se explica en parte por factores económicos y demográficos, pero también por un aumento en el uso de las bajas por enfermedad y en su duración", añaden fuentes gubernamentales.
En Italia, los tres primeros días de baja los paga la empresa si así lo estipula el contrato. Más allá, se hace cargo la Seguridad Social (INPS) hasta un máximo de 180 días. Para tener derecho al beneficio, el trabajador debe obtener un certificado de su médico, que se encarga de transmitirlo electrónicamente al INPS. El subsidio que se paga a los empleados es el siguiente: 50% del salario diario promedio, desde el cuarto hasta el vigésimo día, y 66,66% desde el día veintiuno hasta el día ciento ochenta. Además, el sistema obliga al trabajador a quedarse en casa una serie de días que indica el certificado médico "para que se puedan realizar las comprobaciones necesarias para verificar la incapacidad temporal real para trabajar", señala la página web del INPS. La media de semanas de baja de los trabajadores italianos en 2025 se quedó en 0,6, una de las tasas más bajas de la OCDE.
En el otro extremo se encuentra Noruega, que lidera la duración de bajas con 5,7 semanas al año. El motivo es que los empresarios cubren a los noruegos el 100% del salario durante los primeros 16 días de baja. Después, se hace cargo la Seguridad Social, que paga la cantidad que se corresponda con el porcentaje de incapacidad laboral certificada, que también puede llegar al 100%. El Gobierno noruego ha expresado recientemente preocupación por las altas tasas de absentismo, y ha propuesto medidas para fomentar la baja por enfermedad gradual -a tiempo parcial- como primera opción en las consultas con el médico de cabecera, en lugar de conceder por defecto una baja por enfermedad a tiempo completo.
LA "PANDEMIA" DE LA SALUD MENTAL
Son varios los países europeos que advierten de que los problemas de salud mental y la reducción del estigma en torno a ellos están aumentando el número de bajas entre los trabajadores. De hecho, en España, las bajas de carácter psicológico ya son la segunda causa de incapacidad temporal por número de episodios y la primera por duración media. Su persistencia es especialmente llamativa entre los trabajadores menores de 35 años, que copan ya un tercio de las bajas totales que se conceden por problemas de salud mental.
Del mismo modo, el miedo al contagio tras la pandemia de Covid-19 está provocando que muchos empleados elijan quedarse en casa en cuanto presentan síntomas de gripe o resfriado. Por tanto, la conclusión es que Europa enfrenta un problema multifactorial con muchas aristas, en el que una población envejecida, los cambios pospandemia en las actitudes hacia el descanso y la propagación de enfermedades y la digitalización de los procesos que registran las ausencias son solo algunos de los disparadores.