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Dónde invertir en 2023 para vencer la resaca inflacionista y el miedo a la recesión

Las gestoras mantienen la prudencia en Bolsa y renuevan su apetito por la renta fija a la espera de las próximas decisiones de los bancos centrales

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Publicado el 24/12/2022 a las 12:25
Con este ejercicio bursátil prácticamente finiquitado, las principales gestoras y casas de análisis sacan de nuevo su bola de cristal para anticipar las mejores opciones de inversión en el nuevo año. Aunque, esta vez, de una forma mucho más prudente. No es para menos. Nadie se atreve a dar nada por sentado tras un 2022 en el que las consecuencias de la guerra en Ucrania -sobre todo por el lado de la elevada inflación- dejaron en papel mojado las predicciones de los mejores gurús financieros, que allá por enero anticipaban un fabuloso ejercicio para las bolsas y para la renta fija. Nada más lejos de la realidad. Los activos de riesgo han sufrido una fuerte volatilidad de la que esta vez no se han librado ni siquiera los inversores más cautelosos, con las inversiones en bonos registrando pérdidas históricas. Con la lección bien aprendida, el 'hay poca visibilidad' se ha convertido en el mantra de las previsiones para un 2023 en el que el éxito (o el fracaso) de los bancos centrales en su lucha contra la inflación ante una recesión en ciernes sigue siendo la principal clave a la hora de decidir qué activos funcionarán mejor. "La inflación seguirá siendo un problema en 2023 en el que las presiones pueden ampliarse con una inflación subyacente que se mantendrá elevada", explica Rosa Duce, directora de inversiones de Deutsche Bank en España. Con este telón de fondo, la prudencia será el bien más preciado para los inversores. "Debemos esperar a que los bancos centrales terminen su trabajo con las subidas de tipos y a que los beneficios empresariales dejen de revisarse a la baja", indica Ramón Forcada, director de análisis de Bankinter. La firma estima que la Bolsa española subirá en torno a un 12% respecto a los niveles actuales, en un entorno en el que los inversores deben aprender a convivir con inflaciones más altas durante los próximos años. "Eso no es necesariamente malo, dependerá de cómo evolucione el crecimiento real de la economía", añade Forcada. En su cartera de valores favoritos destacan Iberdrola, Sabadell, Inditex, Telefónica y Cellnex.
Claves empresariales 
Los expertos coinciden en que será muy importante separar bien el grano de la paja. Y, para ello, hay que estar a la evolución de los resultados de las cotizadas. Es aquí donde llegan las primeras diferencias entre los analistas. Frente a los que piensan que los ajustes en previsiones de ganancias ya han terminado, Emilio Ortiz, director de inversiones de Mutuactivos, advierte que "aunque los beneficios han aguantado en 2022, en los próximos meses veremos revisiones a la baja a medida que la economía se desacelera". Javier García-Díaz, responsable de ventas de BlackRock para España y Portugal, coincide al asegurar que los inversores están siendo demasiado optimistas en este punto. "No parece que el mercado esté recogiendo el impacto que van a sufrir las cotizadas cuando llegue la recesión", advierte. En este entorno, el equipo gestor de Buy&Hold apuesta por valores con fuertes barreras de entrada, "que les permitan tener la capacidad de trasladar a precio final la subida de costes y que no tengan problemas de demanda".
Energéticas y banca también están entre los favoritos del consenso. Goldman Sachs recuerda que los bancos se enfrentan al frenazo económico mucho mejor capitalizados que en la anterior crisis. Y destaca la capacidad del sector para retribuir al accionista, estimando un retorno del 10% para la banca europea gracias al reparto esperado de unos 53.000 millones en dividendos, a lo que habría que sumar otros 28.000 en recompra de acciones, según sus cálculos. Los expertos también se muestran optimistas frente al riesgo regulatorio por el impuesto al sector aprobado por el Gobierno. "El mercado descontó el gravamen el mismo día que se anunció. Además, las entidades cotizan aún en niveles similares a cuando los tipos aún no subían, con dividendos cada vez más elevados. Esperamos que el beneficio de la banca suba a doble dígito en 2023", insiste Rafael Alonso, analista de Bankinter.
La renta fija, la gran apuesta Más allá de la Bolsa, la gran apuesta de las gestoras para el nuevo curso financiero es la renta fija. Los analistas creen que el brusco ajuste que han registrado los precios de los bonos este año ha tocado suelo. Hay que recordar que en solo un año el interés del bono español a diez años (que se mueve de manera inversa al precio) ha pasado del 0,37% al entorno del 3%, generando pérdidas insólitas para los inversores más conservadores.
Con la perspectiva de que el final de las subidas de tipos llegará en 2023, BlackRock encuentra oportunidad en bonos corporativos (los emitidos por las empresas). "Estamos viendo un gran momento con tasas de retorno de entre el 5% y el 6%", indican desde la mayor gestora del mundo. "El aumento de los tipos y el repunte en las primas de riesgo de la deuda privada hacen que por primera vez en una década se pueda construir una cartera de renta fija con potenciales atractivos a medio plazo", coinciden en Mutuactivos.
Conclusión: el consenso espera que la renta variable se recupere el año que viene aunque de forma lenta y sin descartar sobresaltos por el camino, mientras que la renta fija vuelve a ser protagonista como fórmula de protección. Pero cuidado. Aunque el tono del mercado es ahora más positivo, los inversores no deben olvidar las lecciones de 2022. "Este año nos ha recordado que las acciones y los bonos pueden caer simultáneamente y que el oro no siempre es una buena cobertura", indica Helosie Geff desde la plataforma eToro. Es más, si hay algo que ha quedado claro, es que incluso las previsiones más precisas pueden quedar en papel mojado ante eventos completamente incontrolables como ha sido el estallido de la guerra.
La vivienda pierde atractivo como alternativa de inversión 
Temor a la desaceleración económica, más alternativas de inversión para el ahorro conservador, límite al precio de los alquileres o el fin de las subidas de precios. El mercado residencial español ha sorteado este año el miedo a los retos que se avecinan con récord en operaciones de compraventa. Sin embargo, el panorama empieza a cambiar y la vivienda como inversión pierde, a juicio de los expertos, su atractivo. "Estamos entrando en fase de ajuste y tenemos una estimación de caída de precios del 2% para el año que viene", indican los analistas de Bankinter. A esto se suma que la vivienda suele utilizarse como un activo para compensar otros riesgos asumidos en cartera como la inversión en Bolsa, por ejemplo. Pero, con la renta fija de nuevo en el radar de los gestores, los inversores exigirán ahora mayores rentabilidades a esta clase de activo para apostar por él. Del mismo modo, señalan que la vivienda también ha perdido propiedades como protección frente a la inflación. Según indican, "el elemento transmisor que permite aplicar la inflación al precio de los alquileres es el crecimiento económico, pero este año se da prácticamente por descontada una recesión y, si esto ocurre, es de esperar que la demanda caiga y, por tanto, la capacidad para trasladar el IPC al precio de los alquileres será muy limitada". Ante este escenario, lo más probable es que las valoraciones del inmobiliario caigan en los próximos trimestres. Un ajuste que, no obstante, no debe alarmar a los inversores. No se trata de un desplome similar al vivido en 2007. Ni mucho menos. Los precios actuales son todavía un 11% inferiores a los registrados aquel año, según datos de Idealista, mientras que la renta bruta disponible de los hogares ha mejorado un 15% desde entonces. Más allá de la vivienda, los analistas sí prevén mejores retornos en otro tipo de activos inmobiliarios. Gusta, y mucho, la inversión en centros logísticos y también en centros de datos y de salud. En este último segmento destaca de forma especial el potencial de las residencias de la tercera edad y los hospitales.
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