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Epidemia de coronavirus

Cómo poner un país en marcha tras la pandemia

Los expertos aseguran que cuando se levante el confinamiento total, lo importante es que el tejido empresarial haya "sobrevivido" a la "intensa" crisis

Foto de la línea de ensaladas preparadas en Florette. Dos personas trabajan con medidas de seguridad.
Línea de ensaladas preparadas en Florette. Dos personas trabajan con medidas de seguridad.
CEDIDA
  • Colpisa. Madrid
Actualizada 29/03/2020 a las 06:00

Los efectos de la crisis del coronavirus no se verán plenamente hasta que acabe. Cuando la crisis sanitaria sea controlada entrará en juego la verdadera epidemia económica: los despidos temporales que se vuelvan permanentes, los negocios que no puedan volver a abrir sus puertas, las fábricas que no puedan retomar su actividad o los hoteles y aviones que no llenen su capacidad. Muchos expertos ya indican que los grandes planes financieros de los gobiernos tendrán que llegar en ese momento, aunque actualmente ya estén comenzando a dar apoyo a pequeños empresarios y autónomos.

Los empresarios prevén una crisis "intensa y dolorosa" derivada de la pandemia, por lo que instan a "preservar en los posible la actividad" frente a las reclamaciones de cierre de todos los negocios no esenciales de algunos grupos políticos de la oposición y comunidades autónomas. Así, desde el Círculo de Empresarios aseguran que hay que pensar ya "en el día después, en la deseada fase de recuperación", que será "más rápida y enérgica" cuanto menos deteriorada esté la actividad.

En concreto, hay determinadas industrias que tendrían muchas dificultades para su puesta en marcha en caso de paralización total de la actividad al estilo de lo decretado en Italia. Es el caso de los altos hornos, los cuales si se apagan totalmente "muchos no se podrán volver a encender", explica a este periódico Miguel Rus, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES). "Se podrá disminuir su producción, pero sería una temeridad provocar una paralización total de la economía porque generaría un cese que luego sería muy difícil de recuperar", considera Rus, que apoya por tanto las decisiones que está tomando el Gobierno de continuar con determinadas actividad "aunque con delicadas medidas de protección para sus trabajadores".

En el caso de las fábricas de automóviles, hay funciones que se pueden seguir realizando incluso sin personal en la planta porque están mecanizadas. Aunque no se ha pedido el cese de la actividad de esta industria, los datos publicados el pasado jueves por la patronal de fabricantes Anfac reflejaban que la producción de coches en España caerá entre un 50% y un 60% en marzo a causa del COVID-19, que ha provocado el cierre temporal de doce factorías con el fin de evitar contagios y la aplicación de un ERTE a más de 60.000 personas.

"La ida es que cuando acabe el estado de alarma se pueda ir recuperando poco a poco la normalidad porque muchos procesos de podrán recuperar rápidamente", explica Rus. Sus estimaciones es que el confinamiento dure aún 15 días más de lo anunciado, hasta el 26 de abril, por lo que ese mes "estará perdido para la economía", mientras que en mayo comenzará a recuperarse la producción "muy poco a poco", para que en junio/julio la situación será más parecida a la previa a la pandemia. "El escenario más previsible es que de septiembre a diciembre podamos recuperar la normalidad y parte de lo que no hemos podido producir en el año", señala el experto.

 

RECUPERACIÓN POR FASES

Las perspectivas no son buenas. Esta semana algunos gabinetes de estudios han comenzado a atreverse a dar las primeras estimaciones sobre la caída del PIB español por esta gran crisis. El análisis realizado por Fedea, BBVA Research y la Fundación Rafael del Pino calcula que el PIB caerá hasta el -4,5% en 2020, lo que supondrá el mayor desplome de la economía, que incluso en 2008, el peor año de la crisis financiera, se quedó en el -3,8%. Pero más allá, sin medidas de mitigación del impacto por parte del Gobierno, la pandemia reducirá el crecimiento hasta el -7,9%.

La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) es ligeramente más optimista. Sus expertos han calculado que la economía española caerá al -2,1% este año (desde el 2% de crecimiento de 2019), pero se producirá un rebote al 3,1% en 2021. Y desde Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorros, bajo la hipótesis de que la crisis sanitaria mejore a partir de mayo, calculan que el PIB se contraerá un 3% este año, aunque en 2021 la economía crecerá al 2,8%, con una evolución "en forma de U".

"Lo mal que nos vaya después dependerá de lo capaces que seamos ahora de sostener el cierre de empresas y los despidos. El Estado debe asumir ahora el coste del funcionamiento del país, porque es una economía de guerra", detalla Toni Roldán, director de Esade EcPol, el centro de política económica de la escuela de negocios, que asegura que si se desmantela el tejido productivo, las consecuencias serán mucho peores.

En su opinión, el país se pondrá en marcha por fases porque las actividades relacionadas con el conocimiento se pueden hacer a distancia incluso durante la crisis, como las clases universitarias, la investigación o los análisis. Sin embargo, los sectores que tengan que ver más con las relaciones personales tendrán que ser más prudentes, y son "una parte de muy importante de la que depende la economía española". Es mejor, por tanto, dividir las actividades entre interpersonales/conocimiento que por sectores económicos. Incluso hay algunos beneficiados de esta crisis: los que venden productos audiovisuales y alimentación. "El reequilibrio que vendrá penalizará a los que más se habían beneficiado en el pasado de la globalización y ayudará a los que se habían quedado atrás", comenta Roldán.

Según los cálculos de su gabinete, la actividad económica se parará a la mitad en marzo y abril, y un 25% durante mayo y junio. "Será una recesión muy profunda, se saldrá de ella en unos meses pero el coste económico será duradero", asegura Roldán, que opina que el cierre de toda la actividad económica dependerá únicamente de las decisiones sanitarias, aunque reconoce que "el confinamiento permanente y total es algo insostenible en el tiempo".

Para volver a poner el país en funcionamiento la primera prioridad es la "supervivencia del aparato productivo", de ello depende la capacidad de "rebote" cuando las medidas de confinamiento se relajen, opina Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas. Cuando entremos en una fase distinta tras el confinamiento total, la principal tarea de la política económica será "el apoyo a la demanda porque se mostrará cautelosa durante bastante tiempo". A su juicio, los sectores ligados al turismo serán los más afectados por la "amplitud del shock".


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