Opinión

I love la industria

Miguel Ángel Riezu
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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 07/04/2017 a las 12:17

En esta sociedad hay mucha gente a la que industria y fábricas les suena sólo a grasa, mono, proletariado, cadena, el pasado superado por la tecnología digital. Una visión parcial y simplista donde las haya. Son los que desconocen que es la fuente de nuestra riqueza colectiva en Navarra, un atributo básico de nuestra marca como comunidad. ¿Por qué debemos protegerla con mimo? E incluso fabricar un "I love la Industria" comunitario que colgarnos de la solapa. Aquí van cuatro buenas razones:

 

Empleo de calidad

La primera es que la industria es buena socialmente porque genera empleo de calidad y, por tanto, bien pagado. Los datos hablan claro. El sueldo medio en Navarra ronda los 23.700 euros brutos anuales. Se incluyen todos los empleos y todas las edades, por eso resulta una media en la que casi se nadie se refleja. Pero es la que es. En la industria, en cambio, esta cifra del salario medio llega a los 28.370 euros brutos anuales. Es decir, un 20% más. Esta misma situación se produce en el conjunto de la Unión Europea.

 

En la UE los salarios en la industria son un 25% superiores a los del sector servicios. Por tanto, cuanto más industria tenga una comunidad, de mejor nivel de salarios disfrutará. No es casualidad que Navarra, el País Vasco y Cataluña, las comunidades más industrializadas de España, sean también las de salarios medios más altos. Son vasos comunicantes. Son trabajos muchas veces duros y exigentes en turnos, pero con su recompensa a fin de mes.

 

Estabilidad frente a los vaivenes económicos

La industria es un sector que genera estabilidad frente a los vaivenes y las crisis económicas. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que es el sector responsable de la inmensa mayoría de las exportaciones. Por tanto su actividad no depende tanto de los ciclos económicos nacionales, sino que tiene el colchón de protección de los mercados internacionales, que se compensan unos a  otros. El crecimiento industrial  suele ser moderado, pero las caídas también se amortiguan. Vender fuera permite, en muchas ocasiones, compensar las crisis nacionales.

 

VW Navarra ha mantenido su papel de locomotora industrial a lo largo de toda la crisis económica porque vende sus polos en más de cincuenta países distintos. La potente industria eólica se ha mantenido en pie a pesar de que, desde hace años, no se instala un aerogenerador en España y sí, en cambio, los siembra desde aquí en Brasil, India, México o EEUU. En España el hundimiento de la construcción arrastró al suelo el de las grúas y, en Navarra, dos de las grandes empresas del sector han logrado sobrevivir gracias a vender más allá de nuestras fronteras. Son solo tres ejemplos de industrias que están vivas en Navarra gracias a que el mundo es un pañuelo, aunque el presidente Trump se empeñe ahora en levantar nuevos muros económicos.

 

Efecto multiplicador

La industria no son solo fábricas. A su alrededor se desarrolla un complejo ecosistema de proveedores que impulsan y multiplican el empleo. Ingenierías, logística, transportes, mantenimiento, servicios... viven y orbitan alrededor de las industrias que externalizan buena parte de sus procesos para especializarse en lo fundamental. Por eso, la industria tienen un alto grado multiplicador en el empleo. Las empresas llaman a las empresas. Así, se estima que cada empleo industrial directo genera 1,7 empleos más entre empleos indirectos e inducidos según los datos incluidos en el borrador del Plan Industrial Navarra 2020 que acaba de presentar el Gobierno.

 

En el sector servicios esta multiplicación del empleo es por 0,6. Tres veces menos. Dentro de la industria, además, entre los sectores con especial poder multiplicador,  dos que son básicos en Navarra: el sector alimentario genera 3,5 empleos indirectos e inducidos por cada empleo original y el metalúrgico 3,5, según los datos nacionales.

 

Impulsa el I+D+i 

Las empresas industriales son las principales impulsoras de algo tan esencial como la innovación. No las únicas, por supuesto. Pero sí las grandes protagonistas. En Navarra, el 68% de la inversión en investigación la realizan las empresas frente al 52% de media en España. Otra señal más de lo positivo que es vivir en una sociedad industrial. Y eso a pesar del roto que la crisis ha hecho también aquí. Si antes del 2008 las industrias navarras dedicaban el 3% del valor añadido bruto que generaban a I+D, los últimos datos disponibles hablan de la que la cantidad ha bajado al 2%.

 

Por supuesto, por mucho ADN industrial que presente la sociedad navarra, eso no quiere decir que no vivamos sumergidos en problemas y retos complicados en nuestro día a día. Pero, de vez en cuando, merece la pena levantar la vista del árbol  y ver el bosque en positivo. Ofrece perspectiva. Y eso, y no otra cosa, es lo que trata de mostrar el suplemento especial sobre la Industria navarra que se publica el viernes 7 y que es obra de todo un amplio equipo de profesionales de Diario de Navarra.

 

Miguel Ángel Riezu es subdirector de Diario de Navarra y coordinador del suplemento Industria navarra.

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