Navarros globales

Un estellés, ingeniero melómano en Alemania

Con una amplia oferta laboral y cultural, la histórica capital alemana, donde Adrián Díez Albéniz reside desde hace dos años, le atrapó tras visitar multitud de ciudades por todo el mundo

Adrián Díez Albéniz en el Konzerthaus de Berlín
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Adrián Díez Albéniz en el Konzerthaus de Berlín
Adrián Díez Albéniz en el Konzerthaus de Berlín

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 12/06/2023 a las 06:00

Amante de la naturaleza y la música, el ingeniero industrial Adrián Díez Albéniz (Estella, 1991) reconoce que eligió quedarse a vivir en Berlín tras el flechazo que sintió por la capital alemana, que conjuga una doble faceta cultural y paisajística irresistible. Este viajero empedernido había recorrido medio mundo hasta que recaló hace dos años en la histórica ciudad rodeada por el estado federado de Brandeburgo, donde encontró el equilibrio casi perfecto entre ocio y trabajo. Adrián Díez está contratado por la empresa neerlandesa ASML (Advanced Semiconductor Materials Lithography), fabricante de las costosísimas máquinas fotolitográficas que se emplean para producir los microchips a partir de las obleas de silicio y que cuenta con un campus en Berlín con bloques de oficinas y centros de producción.

“Mi trabajo consiste en garantizar la calidad de los productos. El tiempo de fabricación de un sistema ronda el año debido a la complejidad y precisión de muchos de los procesos”, explica este joven que trabaja en equipo con otros ingenieros de producto, procesos, calidad y producción bajo la supervisión de un jefe de proyecto. Su rutina diaria comienza muy temprano para llegar puntual al trabajo. Le lleva de 35 a 40 minutos desplazarse en metro y autobús desde su casa en el centro de Berlín hasta el campus de ASML y la primera reunión arranca a las ocho de la mañana. El madrugón se compensa con un final de jornada a las cuatro y media de la tarde, lo que permite hacer la compra tras volver a casa e incluso aprovechar para hacer algo de deporte o quedar con los amigos.

Este horario obliga a hacer las comidas conforme marcan las costumbres en el norte de Europa, con un frugal almuerzo hacia el mediodía y una cena que casi coincide con la hora de merendar. “Como a las 11.30 en la cantina del trabajo y luego necesito casi dos cenas. Muchos alemanes pueden cenar a las 18.30 pero yo no llego a tanto”, reconoce. Los salarios en Alemania son altos en comparación con España. También los impuestos, aunque “las cuentas salen”. Vivir en la capital alemana exige destinar un buen pellizco a alojamiento. Con unos precios de alquiler “desorbitados”, Adrián Díez afirma que “encontrar un buen piso puede ser más difícil que lograr trabajo”. En concreto, él necesita 545 euros al mes por un pequeño piso compartido con otra persona en el distrito Mitte. A cambio de unos impuestos altos, la ciudadanía disfruta de una “amplia oferta pública y subvencionada de formación, idiomas y todo tipo de actividades” en la “Volkshochschulen”. A estas ventajas se unen la inmensa red de transportes públicos con trenes, autobuses y tranvías o el firme compromiso para proteger e incentivar la cultura, lo que encaja como anillo en dedo con sus gustos: “Desde pequeño, la música ha sido una de mis pasiones”. Presume de haber participado durante más de diez años en asociaciones como la banda de música de Estella, charangas como Zalabarte de Igúzquiza o Kansalmas e incluso se atrevió con los mariachis Txingones de la Rencle “tocando trompeta”. La fotografía y el senderismo son otras de sus aficiones y siempre encuentra algún momento para tocar la guitarra.

Casi todos sus amigos en Alemania son “españoles, italianos o mexicanos”, ya que es más fácil conectar con ellos que con los teutones, cuyo carácter más “frío” los hace menos accesibles. “Berlín es una ciudad cosmopolita y multicultural, lo que hace también más difícil aprender alemán. Toda la gente por lo general es muy abierta y tolerante, aunque los auténticos berlineses tienen fama de fríos. Personalmente me resulta más difícil trabar amistad con alemanes que con alguien del sur”, confiesa. Sin embargo, estas diferencias culturales no fueron obstáculo para frenar al amor, como lo demuestra que su pareja es una chica alemana, Natalie Barthel.

DNI
​Fecha y lugar de nacimiento:
Adrián Díez Albéniz nació en Estella el 13 de nobiembre de 1991.

Hermanos: Tiene un hermano siete años menor que él.

Padres: José Manuel Díez Gil (59 años), fontanero, y Ana Isabel Albéniz Eguren (58 años), enfermera.

Estudios: I.E.S. Tierra Estella hasta Bachiller. Diplomatura Ingeniería Industrial en la UPNA, Pamplona con último año de proyecto final de carrera en la Technische Universität Darmstadt (Alemania).

Lugar de trabajo: ASML.

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