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Charla de verano

Luisa Alli (Ikea Ibérica): “El empresario navarro tiene pendiente comunicar a futuro, no a toro pasado”

La cara visible de la comunicación en Ikea Ibérica es también una de las mujeres más influyentes y reconocidas del país. Un puesto que ha alcanzado por méritos propios, con humildad, sencillez, y escuchando, “el gran aprendizaje de una crisis en la que todos lo hemos necesitado”

Luisa Alli, en uno de los dormitorios expuestos en el centro de pedidos y recogida de Ikea en Pamplona
Luisa Alli, en uno de los dormitorios expuestos en el centro de pedidos y recogida de Ikea en PamplonaJosé Antonio Goñi
  • Diana de Miguel
Actualizado el 17/07/2021 a las 18:21
Luisa Alli Turrillas (Pamplona, 1974) no ha perdido ni un ápice de la naturalidad y determinación con la que en plena juventud les dijo a sus padres que dejaría la carrera de Económicas para estudiar Periodismo. Oriunda de una familia de ilustres -es hija del expresidente Juan Cruz Alli y nieta materna del maestro Turrillas- optó recién licenciada por desprenderse de la etiqueta del ser ‘hija de’ embarcándose en una fructífera carrera profesional en Madrid que le ha llevado a alcanzar por méritos propios un lugar entre las mujeres más influyentes de España. Desde noviembre de 2016 ocupa la dirección de Comunicación de Ikea Ibérica. En esta entrevista que realizamos por videoconferencia antes de su aterrizaje estival, el viernes por la tarde, en Pamplona repasa algunos hitos de su trayectoria profesional y personal, habla de los aprendizajes que le ha dejado la pandemia y de esa Navarra soñada con la que le gustaría reencontrarse para una todavía lejana jubilación.
Regresar a Pamplona tras los segundos no Sanfermines debe costar.
Pues sí. No me los suelo perder aunque hubo años en la adolescencia en los que mis padres me mandaban de campamento por razones obvias. Me ha dado mucha pena. Estuve en Pamplona teletrabajando algunos días de San Fermín y aunque veía a la gente muy animada con el pañuelo no me salió ponérmelo.
¡Se habrá reservado vacaciones para los de 2022!
Por supuesto. Mi equipo ya está al tanto. En todo caso, volver a Navarra siempre es una reconexión con muchas cosas. Aquí soy, además, hija y eso te quita algunos estreses porque tienes a tu padre y a tu madre pendiente de lo que quieres.
¿Qué ‘momentico’ sanferminero ha extrañado más?
Sin duda el de la procesión. También, parte del día 14. Lo pasábamos muy bien con los niños en los gigantes. El mayor nació aquí y los otros dos en Madrid pero los tres son muy de Pamplona y de San Fermín. Otro gran momentico es desayunar con los encierros. Y, sin duda, ir por la calle y que suene algo de Manuel Turrillas.
Alguna canción ya se habrá puesto esos días.
Hicimos un encuentro familiar y no faltó la música del abuelo de fondo. Eso no lo perdonamos.
Hoy (el jueves) se ha registrado en Navarra la tercera cifra de contagios más alta de la pandemia. ¿Nos hemos relajado demasiado pronto y en exceso?
A estas alturas de la pandemia siento que no sé nada. Tampoco sé dirimir qué depende de comportamientos personales y qué de autoridades. Llevamos año y medio de privaciones y la sensación que tengo es que cada uno debemos hacer las cosas lo mejor posible y sin mirar a nadie. No sé si nos hemos relajado aunque un poco puede ser. Cuando te empiezas a vacunar la sensación es distinta y ganas tranquilidad. Pero todo esto sigue siendo nuevo. Hasta ahora ha valido un escenario y ahora habrá que hacer las cosas de otra manera si queremos que pasen cosas distintas.
¿Y han estado nuestros políticos a la altura en esta pandemia?
Me resulta muy difícil juzgar lo que han hecho. Sin embargo, hay constancia en las listas de riesgos globales de que la pandemia era uno de los que se estaban barajando. Me hubiese encantado tener políticos nacionales, locales y globales que hubiesen estado trabajando en un escenario de pandemia. Ahí hay una demanda a futuro. En el primer momento a todos nos pilló con el pie cambiado, pero la experiencia es un grado y me gustaría ver una evolución después de año y medio.
La vacuna ha marcado una gran diferencia.
Sin duda. ¡Es que hemos disminuido el riesgo de muerte! Yo estoy más tranquila y con la sensación de haberme quitado unos kilos sin darme cuenta.
Pensando en sus padres, imagino.
Sobre todo, sí. No hemos podido vernos durante meses. Pero más allá del enfado por esa libertad coartada, estaba la responsabilidad. Los mayores han sido los grandes damnificados. Han estado encerrados, se han quitado muchas relaciones sociales, no han podido ver a sus nietos... y han visto morir a muchos amigos. Lo he visto en mi padre. Ha escrito muchos obituarios en los últimos meses. Más allá del ejercicio de cariño y amor con el que los ha hecho tiene una doble vuelta que es la cantidad de amigos que ha despedido y a algunos, por edad, no les tocaba.
De periodista a periodista: ¿cómo se lleva lo de ser la mejor directora de comunicación de España?
Siempre digo que con este trabajo me tocó la lotería. La materia prima con la que trabajo es excepcional y me ha permitido hacer muy bien lo que me gusta. Siendo Ikea una marca reconocida y que admiraba no era consciente de lo que había detrás. Como periodista, descubrir las miles de historias y cosas bonitas que hay en la compañía para contar y transmitir fue todo un descubrimiento.
¿Con cuál se queda?
Con el cuidado de las personas que existe en la compañía que es, simplemente, ponerte permanentemente en el puesto del otro. Es el súper poder que doy a la gente que trabaja en Ikea y mi mayor aprendizaje en estos años. También hay historias bonitas de producto como los que se han logrado construir con juncos de agua, una especie invasora en Asia que está haciendo daño al ecosistema. Es muy impresionante ver como un ingeniero de producto que vive en Suecia tiene esa mentalidad porque tiene detrás un cuidado muy genuino por las personas y por el planeta.
Durante la carrera quería ser corresponsal. ¿Qué le hizo cambiar de idea?
Muchos periodistas cuando empezamos soñamos con ir a lugares lejanos y cubrir acontecimientos extraordinarios. A mí, durante unas prácticas de verano en El Mundo del País Vasco me tocó cubrir varios de los episodios del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Me sentía incapaz de parar de llorar. Luego llegó el estrés de enviar a tiempo aquellas piezas a Madrid. ¡No sabía ni cómo arrancar! Creo, a posteriori, que aquel verano supe que había un tipo de información que no podría tratar nunca.
Tampoco el Periodismo fue su primera opción...
Es que con 18 años te obligan a tomar una decisión bastante crucial. Ahora siento que no estaba preparada. Me incliné por Económicas por descarte y estudié durante dos cursos. Es increíble lo mucho que me ha servido.
¿Cuánto le pesó aquellos años ser la hija del presidente de Navarra?
Siempre he estado orgullosísima. Creo que no ha habido en Navarra ni lo habrá otro político como mi padre. Pero no es fácil el escrutinio público al que estás sometida siendo ‘hija de’. Con todo, fueron años importantes e increíblemente enriquecedores. Condicionaron mi vida para bien. No recuerdo ningún trauma. Poder estar cerca de personas tan importantes como el Dalai Lama, los Reyes o el Embajador de Estados Unidos me dio seguridad en la interacción con todo tipo de personas. Te ayuda a desmitificar las cosas. Todo el mundo merece una sonrisa, una atención, una cara agradable… Eso es un aprendizaje clarísimo de mi padre como político.
¿Cómo recuerda aquel día de 2020 en el que nos dijeron que teníamos que quedarnos en casa?
Lo primero que me vino a la cabeza fue ¡y ahora qué hacemos! Pensaba en el trabajo, en la casa... Los niños estaban muy alterados y yo gritaba. Entonces recuerdo que mi marido y yo nos miramos. En ese momento me acordé de La Vida es Bella (la película italiana de Roberto Benigni) en la que aquel padre lograba hacerle un cuento a su hijo de una cosa dramática. Hicimos una piña. Y funcionó.
¿De cuál de sus errores diría que ha aprendido más?
Un jefe de Ikea que me dijo una vez que si Dios nos había dado dos oídos y una boca eso es lo que nos da la proporción del tiempo que tenemos que dedicar a hablar y a escuchar. Para mi es un campo de mejora constante y el gran aprendizaje de una pandemia en la que todos hemos necesitado que nos escuchen.
¿Cómo ve a Navarra en este momento tan crucial?
Participé recientemente en un encuentro que organizó CEN sobre transformación digital. Me pareció que tenía muchas ganas de convertirse en un lugar al que la gente viniese a vivir y teletrabajar, más que de salir fuera.
El empresario navarro que tan bien conoce no es de contar las cosas. ¿Supone eso un lastre en esta nueva época del conocimiento y las comunicaciones?
Sin duda. Es porque a los navarros nos da por plantear un debate falaz que es si hago, no cuento, como si una cosa excluyese a la otra. Es una mentalidad de la era industrial, pero ahora esa disyuntiva ya no existe. La comunicación transforma todo lo que toca. Puedes tener un plan estratégico pero si ese plan no se comunica bien no va a pasar. No debemos comunicar a toro pasado sino comunicar a futuro y esa es una tarea pendiente del empresario navarro.
¿Le preocupa la dependencia de la comunidad del sector de la automoción?
No veo un riesgo, veo una oportunidad. Creo que es importante que todos los agentes involucrados en los cambios y en la toma de decisiones tengan al sector de la automoción encima de la mesa porque es uno de los sectores que más riqueza generan en este país y en Navarra en particular. La electrificación es una oportunidad para hacer algo mejor y darle todavía más fuerza a Navarra. Lo cual no quita para que la comunidad deba estar presente en otras muchas cosas.
¿Por ejemplo?
El ecosistema de innovación que existe en Suecia es perfectamente reproducible en Navarra. Con su situación geográfica, tiene muchísima capacidad para crecer en sectores interesantes y ver qué rol quiere jugar. El propósito, la visión es lo que mueve las cosas. Me encantaría conocer cuál es la visión de Navarra como sociedad para los próximos años. Conociendo el perfil profesional, las ganas y las capacidades que hay en Navarra puede estar donde quiera.
¿Debe abrirse más como sociedad, quizá?
¡Es que todavía hoy la gente me pregunta después de 20 años si me apaño en Madrid! Navarra es maravillosa pero también hay muchas cosas maravillosas fuera de aquí.
¿Qué les diría a esos empresarios que siguen pensando que lo de la transformación digital no va con ellos?
Estamos poniendo el foco en la tecnología y en los palabros y eso aterroriza a cualquiera. Pero de lo que no estamos hablando es de lo más importante que es que la transformación es de las personas. Empieza por los hábitos de cada uno de nosotros. Y eso es lo complicado pero hay que hacer un esfuerzo de comunicación para esa transformación. La realidad es tozuda y el mundo que conocíamos ha saltado por los aires.
Los fondos europeos de recuperación nos sitúan ante un momento histórico. ¿Qué Navarra le gustaría ver dentro de...30 años?
Lo que me gustaría ver es una sociedad unida en torno a su proyecto maravilloso.
“HEMOS DESCUBIERTO EL BIENESTAR QUE DA UNA CASA”
Ikea tiene tiendas por toda España. ¿Cómo lidiar con las diferentes normativas?
Muy complicado. Es un tema al que como país deberíamos darle una pensada.
En una empresa en la que todo parece tan reglado, ¿ya le queda margen de actuación?
Los suecos son una cultura tan abierta al diálogo, a la conversación, y al famoso consenso nórdico que entienden muy bien que la realidad de cada país y de cada comunidad es distinta. A la hora de trabajar nos dan un marco, efectivamente, pero te permite mucho juego local. Sentimos mucha libertad para trabajar, aterrizar las cosas, adecuar los mensajes, ver las especificidades de cada comunidad. En cada país hay algunos productos típicos. En China son los palillos y en España la paellera y el cuchillo jamonero.
A raíz del confinamiento valoramos más nuestra casa.
Diría, incluso, que los españoles hemos descubierto que teníamos una casa y el bienestar que ésta puede darnos. España es uno de los países con el nivel de interés por la vida en el hogar más bajo del mundo. Los nórdicos son todo lo contrario.
¿Se ha reflejado en las venta de IKEA ese cambio de tendencia?
Hemos cerrado un año razonablemente bueno lo cual conecta con el gran descubrimiento de esta pandemia que es el círculo virtuoso entre cuidar del bienestar de las personas y del negocio.
Para muchos navarros que Ikea renunciara a su gran proyecto de Pamplona fue decepcionante. ¿Sintió usted esa misma decepción?
Me hubiera gustado llegar aquí y encontrarme con esa tienda grande. Pero nunca hay que descartar nada. Ikea tiene proyectos de expansión amplios y habrá que estar atentos. El gran formato ya no es el único posible.
¿Seguirán apostando por tiendas pequeñas de ciudad?
Sí, es el formato por que el se apuesta ahora en la compañía. Con el gran crecimiento de las ciudades, Ikea se está moviendo hacia ellas. En todo caso, hay más formatos, como el punto de recogida que existe en Pamplona. Es un sitio precioso al que hemos hecho cambios recientemente para que tenga más productos y cosas para ver. Fue el primero que se hizo en todo el mundo y una punta de lanza para probar nuevas formas de estar con la gente.
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