Opinión
¿Es posible una «gran coalición» entre PP y PSOE?


Publicado el 07/08/2023 a las 08:56
Las elecciones del pasado 23 de julio han dejado un escenario de incertidumbre que pone en riesgo la gobernabilidad de España, dado que los bloques de izquierda y derecha se encuentran lejos de la mayoría absoluta. Ante esta situación, hay quienes plantean una «gran coalición» entre PP y PSOE para lograr mayor estabilidad y evitar depender de los partidos independentistas y radicales para gobernar. Esta solución es habitual en Europa, pero en España parece bastante improbable.
Si miramos a otros países de Europa, no es raro observar gobiernos de «gran coalición», es decir, entre las principales fuerzas de centroizquierda y centroderecha. Tal es el caso actual de países como Bélgica, Dinamarca, Austria, Suiza, Islandia, Rumanía o Bulgaria, y ha sido la tónica habitual en Finlandia, Noruega y Alemania durante las últimas décadas. De hecho, el entendimiento entre socialdemócratas, liberales y democristianos es bastante común en el propio Parlamento Europeo, incluso por parte de los partidos españoles. Aquí el PP y el PSOE ―y también Ciudadanos― votan conjuntamente la mayor parte de las veces (casi un 90% esta última legislatura). ¿A qué se debe, entonces, que mientras ambos partidos votan de forma semejante en Europa, sean incapaces de ponerse de acuerdo en España para formar un gobierno de coalición?
Un primer motivo es la falta de precedentes de este tipo de acuerdos transversales en España. Desde la Transición, el sistema de partidos español ha dado lugar a un bipartidismo que se ha traducido en gobiernos monocolores, la mayor parte de veces con mayoría absoluta, otras con el apoyo de partidos regionalistas. El primer gobierno de coalición no se dio hasta 2019 con el pacto entre PSOE y Podemos. Por tanto, en los últimos cincuenta años, el PP y el PSOE no se han necesitado el uno al otro para gobernar, y ello provoca que, salvo en ocasiones contadas, no están acostumbrados a ponerse de acuerdo. Hecho que también ha propiciado que la relación entre ambos partidos no sea la mejor, lo cual puede observarse en la tensa campaña electoral que vivimos hace unas semanas.
Mientras, en el resto de los países europeos antes mencionados, la aprobación de cualquier ley depende de la negociación entre los distintos bloques políticos. El caso más paradigmático puede ser Bélgica, país en el que en los últimos 50 años prácticamente ningún Gobierno ha estado formado por menos de cuatro formaciones políticas, y que actualmente posee un Gabinete que integra a siete partidos políticos de cuatro familias políticas distintas (verdes, socialdemócratas, liberales y democristianos). Otro caso de interés podría ser Dinamarca, país donde ningún partido en solitario ha conseguido una mayoría absoluta desde 1909 y donde los gobiernos ―siempre de coalición― han tendido a ser minoritarios desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Todo esto significa que, al contrario que en España, los diversos partidos políticos de los distintos bloques ideológicos necesitan llagar a acuerdos transversales si querían que sus políticas se llevasen a cabo.
Un segundo motivo de la imposibilidad de una «gran coalición» entre PP y PSOE, más profundo que el anterior, se trata del nivel de polarización que padece España. En las últimas décadas, la sociedad española se ha ido dividiendo cada vez más en dos grupos rivales sobre las distintas cuestiones políticas y, de igual manera, ha ido incrementándose la crispación y el rechazo entre ellos. Tal es nuestra situación que, de acuerdo con los datos recogidos en el Barómetro de Confianza Edelman, nos encontramos entre los países más polarizados del mundo. Además, dicha polarización se produce especialmente entre bloques ideológicos, tal y como nuestra un estudio realizado por Esade, lo que quiere decir que la sociedad se encuentra dividida fundamentalmente entre izquierda y derecha. Como consecuencia, la posibilidad de llegar a pactos transversales se esfuma ya que los ciudadanos son cada vez menos propensos a apoyar que su partido se alíe con «los otros». De esta forma, es poco probable que las élites de los distintos partidos políticos decidan cambiar de rumbo hacia el centro, ya que eso supondría perder el apoyo de una parte importante de su electorado.
En conclusión, si en España la formación de un gobierno de «gran coalición» entre PP y PSOE parece imposible, se debe a la falta de precedentes de acuerdos transversales, y, fundamentalmente, al altísimo nivel de polarización que padece la sociedad española. Todo lo anterior se resume en una situación donde los dos principales partidos políticos españoles se ven incapaces de entenderse y provocan una situación de incertidumbre en la gobernabilidad de España.
Iván Sánchez Marañón es estudiante de Filosofía, Política y Economía (PPE) en la Universidad de Navarra y secretario de Equipo Europa Navarra