Opinión
Hacer correr la voz: mujer y ciencia en la Unión Europea


Publicado el 05/04/2023 a las 18:09
La igualdad entre hombres y mujeres, a todos los niveles, ha venido siendo una de las principales líneas de actuación de la Unión Europea durante las últimas décadas. No lejos de los empeños en otras áreas, las acciones emprendidas para derribar muros y cerrar brechas en el ámbito científico-técnico, especialmente masculinizado, han sido numerosas y también exitosas en buena medida. No obstante, pese a los muchos esfuerzos locales, nacionales e internacionales, cuyos frutos ya quedan reflejados en los últimos datos, en mejoría y al alza, aún queda camino por recorrer, y así lo cuentan las voces expertas.
El proyecto europeo se ha erigido, ante todo, con base en un sistema de valores fundamentales, construyendo así la estructura política y social que hoy conocemos. Entre ellos, se encuentra el principio de igualdad, y, en particular, de igualdad entre hombres y mujeres, que queda recogido en los artículos 2 y 3 del Tratado de la Unión Europea, así como en otros documentos formales de la UE como puede ser el Tratado de Funcionamiento o la Carta de Derechos Fundamentales. De este modo, corregir las desigualdades entre hombres y mujeres a todos los niveles, es compromiso firme de las instituciones europeas y lo es también, por ende, de los Estados Miembros.
El asunto, puede imaginarse, no es cosa sencilla. Hablar de la causa de las mujeres abarca toda una serie de cuestiones económicas, sociales y culturales, y, muchas veces, multifactoriales; si es que hubiera un solo motivo detrás de tales desigualdades, es probable que no estuviéramos aquí hoy, hablando sobre ello. Sin embargo, las diferencias persisten, con particular prominencia en algunos campos, como puede ser el caso de la academia, y especialmente en áreas científico-técnicas.
En este ámbito, la garantía de una equidad efectiva en el Espacio Europeo de Investigación viene mediada por un completo listado de acciones emprendidas con el fin de salvar los sesgos y diferencias que pueden estar actuando, consciente o inconscientemente, en detrimento del avance las figuras femeninas a lo largo de la carrera investigadora. Entre ellas, por ejemplo, destaca el nuevo criterio de elegibilidad para el acceso a la financiación que ofrece el programa Horizonte Europa — Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea entre 2021 y 2027— por el cual Organismos Públicos de Investigación y Centros de Enseñanza Superior deben contar con un Plan de Igualdad de Género desde 2022.
Conviene, en todo caso, además de actuar, evaluar si las acciones emprendidas consiguen los objetivos esperados. De ello se encarga en parte la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea que, periódicamente, publica informes en los que analiza la situación de las mujeres en la investigación a nivel europeo. Su última actualización, en 2021, ponía en evidencia algunos avances producidos en los últimos años, como por ejemplo una mejoría de la representación de las mujeres como investigadoras en la Educación superior, en la Administración pública y en el sector privado.
No obstante, el informe también pone de manifiesto importantes desigualdades que siguen vigentes, desde la segregación por género entre graduados de programas doctorales entre unas y otras ramas, hasta la evidente infrarrepresentación de la mujer en general en algunos ámbitos específicos de la ciencia y la tecnología, como la física o las ingenierías.
Pero detrás de las cifras, cuyo papel es esencial para diseñar una política pública lo más eficaz posible, están las personas que, desde diferentes posiciones, trabajan incansablemente para hacer de la ciencia un espacio más igualitario. Generar foros de debate en los que se intercambien visiones a este respecto puede llevar también a identificar problemas y buscar soluciones, y así pudimos comprobarlo hace unas semanas durante la presentación del informe de nuestra asociación juvenil y europeísta Equipo Europa "Voces científicas en femenino".
En el acto, que contó con importantes referentes para las jóvenes que nos iniciamos en el mundo de la investigación, se habló los esfuerzos que se han invertido en las últimas décadas en hacer sedimentar la idea de que, efectivamente, las mujeres tenemos la misma capacidad de hacer ciencia que los hombres. También se desenterraron las historias de algunas investigadoras brillantes que, de algún modo, quedaron relegadas a un segundo plano.
Sin embargo, se puso el foco también en aquellas otras cuestiones, quizás más básicas, más transversales, que parecen haber quedado desatendidas. Ya en su tiempo lo sugería Margarita Salas, sobresaliente experta en bioquímica y biología molecular: «Se puede salir adelante; hay que mejorar las condiciones sociales, compartir más las cargas familiares. Si se hace, en un futuro no muy lejano la mujer ocupará el lugar que le corresponde».
En esta misma línea, este grupo de expertas nos recordó que hablar de la mujer en la ciencia es, ante todo, hablar de la mujer. Hablar de sesgos, de compromiso institucional y de situaciones de vulnerabilidad. Hablar de corresponsabilidad, de redes de apoyo y del cometido de liderar de forma diferente. Así, junto con el resto de actuaciones, quizás sea esta también una cuestión central: hablar, y hacer correr la voz.
Silvana Briones Piedrafita es bioquímica, consultora y vocal de Formación de Equipo Europa