“Si comprar una casa te ancla a una ciudad y una hipoteca, te vuelves menos competitivo”

Pamplonés de 37 años, lleva tres vinculado a la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) en Navarra. Su implicación y el inglés fueron determinantes para representar a España en la asociación europea del ramo, donde figuran 40 jóvenes de 20 países. Este año 2018 le toca presidirla

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“Si comprar una casa te ancla a una ciudad y una hipoteca, te vuelves menos competitivo”Javier Sesma
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Pilar Morrás

Actualizado el 11/01/2018 a las 17:33

Tenía 28 años, un título de Economía de la UPNA en el currículo y un empleo en una sucursal de Caja Navarra en Madrid. Aquel septiembre de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers desató la última gran crisis de la economía mundial, él estaba casualmente en Nueva York. De vacaciones con su padre. La imagen de empleados despedidos saliendo de la oficina con sus cajas de enseres, esa estampa que ilustró el estallido de la ultima gran crisis mundial, repentina y desconcertante, él la vivió en tiempo real, in situ. “A pesar de ser economista, no entendía qué estaba pasando con la economía mundial”. Le ‘picó el gusanillo’ de saber. Y decidió tomarse una excedencia para estudiar en una escuela de negocios. Durante 14 meses cursó el MBA del Instituto de Empresa.

No llegó a entender bien del todo aquel primer gran crash del tercer milenio. Pero el master le sirvió para replantear su vida y convertirse en empresario. Con dos compañeros, un profesor y un socio tecnológico fundó en 2009 una empresa tecnológica para desarrollar una aplicación de Facebook. El proyecto fracasó por algo tan manido como la condición humana. A punto de firmar la entrada al capital de un fondo de inversión importante, cerraron la empresa por “falta de entendimiento” de los dos socios principales. “Distinta visión estratégica y egos personales”, resume.

En conclusión: perdió al fondo, su dinero, su proyecto, un socio, un amigo y hasta un invitado de boda. Todo, en el mismo día, la víspera de sus nupcias. A pesar de este trágico preámbulo, la pareja sigue felizmente casada. “Fue un drama personal. Perdimos todo el trabajo y el esfuerzo que habíamos hecho. Y luego, el dinero. Tampoco mucho. Pero fue por inexperiencia. Porque no hicimos bien un pacto de socios”. En lo profesional, Beroiz extrajo lecciones de aquel fracaso. Se rearmó y se hizo consultor externo, para llevar adelante dos proyectos tecnológicos que le ofrecieron. “Creía que tenía formación y capacidad suficiente. Nunca me he metido en nada que no supiera hacer”, dice.

El auténtico maestro de Mikel Beroiz fue su padre, inversor del sector inmobiliario. Y lo fue a todos los efectos. Cuando su mujer, secretaria de profesión, falleció, el hombre “se echó a la espalda” el cuidado de su dos hijos: Mikel, con 10 años y su hermana Amaia, con 13. Falleció en 2016, unos años después de traspasar su negocio de gestión inmobiliaria y alquiler a sus hijos. “Siempre nos dijo que en este negocio tienes que ir muy lento. Que si empiezas a crecer muy rápido es cuando no capitalizas, no reaccionas”, cuenta. “Todo lo contrario a lo que se piensa en el sector, que es correr mucho en los momentos álgidos, y luego salirte”.


Cuando estalló la burbuja inmobiliaria en 2007 ¿habían cogido ya rienda los hijos de los negocios de su padre?

Nos enterábamos de lo que pasaba pero la cabeza del negocio todavía era mi padre. Yo hubiera estado bastante perdido, la verdad. Nos dejó llevarlo en 2011 cuando empezamos a salir de la crisis. En España, porque en Navarra estábamos más metidos. Entonces yo tenía más experiencia. Ya ves que no vas a alquilar al precio que tú quieres, y como la financiación no estaba cara, aprovechamos para hacer reformas en pisos.

En 2017, sube un 2% el precio de la vivienda y parece instalarse la alegría compradora. ¿Vamos camino de una segunda burbuja? ¿Como ve el sector los próximos dos años?

Con una tendencia alcista muy muy moderada. Pero segunda burbuja, no. Creo que hay un cambio natural de tendencia. Después de lo que pasó, la gente joven tiene más miedo a meterse en hipotecas. Aquí, en Navarra, estamos bastante respaldados por precios y financiaciones VPO. Pero fuera hay mucha gente que prefiere alquilar y poder cambiar de casa y de ciudad cuando cambia de trabajo.

¿Hemos enterrado para siempre el hábito social de tener una vivienda en propiedad?

España sigue teniendo ese estigma.

¿Por qué dice ‘estigma’?

No es la fórmula adecuada. Creo que, para las generaciones venideras, no tiene mucho sentido la compra. Si es por invertir, sí. Pero si es una inversión que te ancla a una ciudad y una capacidad financiera que tienes que cubrir sí o sí, tu estilo de vida va a ser mucho menos competitivo que el de otra persona que puede plantarse en otra ciudad de un día para otro, o que n o tiene miedo a cogerse tres meses libres en el trabajo para formarse o repensar su vida.

¿Comprarse una casa es cerrarse puertas?

Para mí, sí. A ver, España seguirá siendo un país en que la persona quiera tener una vivienda en propiedad. Pero que no se meta con 25 años, sino un poco más adelante, cuando ya esté más estabilizado.

¿Es su caso?

Yo estuve de los 25 a los 32 años en Madrid. Luego volví a Pamplona. Mi hogar está donde tengo la base de operaciones. Y tiene pinta de que mi base de operaciones estará en Pamplona para mucho tiempo. Estos años me ha tocado viajar pero no he tenido muchos problemas.

Se dedica a la asesoría de empresas ¿no?

Consultoría, más que asesoría.

¿Cuál es la diferencia?

La asesoría tiene más que ver con temas legales y fiscales. Nosotros estamos enfocados a lo financiero: ideas de negocio, marketing y publicidad. También invertimos en nuevos proyectos que detectamos.

¿Financian proyectos?

Invertimos, no financiamos. (Matiza)

Veo que vuelve a los matices...

(Ríe) La financiación, como yo la entiendo, tiene un recorrido de entrada y salida. Prestas un capital a alguien que lo necesita y que te lo devuelve en un plazo determinado. Invertir es que te metes en el capital social y te mantienes ahí hasta que alguien te compran o sigues haciendo rondas de financiación.

Pero no se implica en la gestión.

No.

¿De dónde saca el dinero para estas aventuras inversoras?

Del remanente de otros proyectos que han salido bien.

Como una pequeña Sodena.

(Ríe) Me encantaría ser como Sodena, pero no tengo esa capacidad financiera. Estamos solo en dos proyectos, todavía muy incipientes, que no nos gusta decir.

¿Cómo detecta estos nuevos proyectos?

A través de asociaciones y de otros empresarios que conozco.

¿Amigos?

No tiene por qué. No todos los empresarios que conozco son amigos. En el día a día de las asociaciones empresariales, surgen oportunidades. Alguien te las presenta, o bien porque no entiende de ese negocio o porque buscar compartir el riesgo con algún socio inversor más. Pero esto de la inversión en proyectos es algo nuevo.

Y ¿la parte inmobiliaria de su padre?

Esa es otra empresa, una escisión de Berola que recoge sucesivas inversiones inmobiliarias que hizo mi padre y que nosotros, los hijos, las cogimos en su momento. Pero no es una empresa en sí, que haya perdurado en el tiempo, sino una sucesión de inversiones. Funciona como agencia e inversora con viviendas propias para venta y alquiler.

LA JUVENTUD EMPRESARIAL

La Asociación de Jóvenes Empresarios tiene la frontera en 40 años. Así que le quedan dos años de ‘juventud’ empresarial.

Por estatutos, tienes posibilidades de estar hasta que cumples 41. Pero la mentalidad de AJE no tiene nada que ver con la CEOE.

¿En qué se diferencian?

Digamos que CEOE tiene una visión empresarial... (duda) menos innovadora.

¿Es por un factor de edad o de estructura?

La estructura igual influye, pero sin duda es un factor de edad. Los jóvenes empresarios piensan todos en digital. Yo no soy nativo digital, pero sí que mi generación nos hemos adaptado muy bien a las nuevas tecnologías. Cosa que los empresarios anteriores a 1975, en general, no han tenido tanto interés en hacer.

¿Qué otros requisitos se requieren para ser un joven empresario hoy día?

Formación. No tiene por qué ser universitaria. La Universidad es una buena base pero no creo que sea un requisito indispensable. Y fijarse muy bien en qué problemas se pueden resolver con ideas que les surjan a ellos y sean problemas lo suficientemente grandes como para convertirlos en un negocio.

Usted es solo un vocal en AJE Navarra. No ha tenido más cargos. ¿Cómo ha terminado presidiendo la asociación europea de jóvenes empresarios?

Entré en AJE hace tres años, a la vez que Ciro Larrañeta (vicepresidente) y Ion Esandi (presidente) que cubren su papel estupendamente. Cierto momento, CEAJE, la confederación española de asociaciones, pidió candidatos para representarle en Bruselas. Ciro y Ion presentaron mi perfil. Y CEAJE me escogió como representante de España en Yes for Europe. La presidencia es anual. A los cuatro meses de entrar yo, empezó a liderarla Italia. Yo tenía buena relación con el italiano y me pidió ir de vicepresidente en su mandato. En 2017, la presidió el polaco, que me hizo presidente ejecutivo. Este año, gracias a que el Gobierno de Navarra nos ha aumentado la subvención a AJE, me presenté como presidente. Es un cargo importante, pero haber llegado a él es fruto de muchas personas que trabajan y han estado en AJE muchos años. Sin ese buen hacer previo, no hubiéramos tenido la credibilidad suficiente como para acceder a este puesto.

¿Cuánto les da el Gobierno de Navarra?

Recibiremos 100.000 euros en 2018. Pero el aumento no es específicamente para esto. También para nuevos proyectos con financiación europea. Ahora mismo, tenemos cuatro en marcha.

Descríbamelos someramente.

Uno es para dar formación empresarial a personas que terminan su carrera deportiva, mediante herramientas de gamificación. Hemos hecho un consorcio con dos universidades de Reino Unido y Grecia, y con varias asociaciones de exfutbolistas, de fútbol sala de Portugal y la de ex baloncestistas de España. Otro es una plataforma on line para mejorar el inglés empresarial de los jóvenes emprendedores. Hay un ‘Erasmus’ para emprendedores, para que vayan a aprender en start up y empresas de nueva creación en Europa. Y el cuarto, que nos lo acaban de dar ahora, es una plataforma para que la gente aprenda cómo sacarle partido en su negocio con la realidad aumentada.

¿Se habla de Cataluña en sus reuniones?

Sí. Nos preguntan.

¿Y? ¿Se va a rehuir la inversión?

Se va a rehuir, sin duda. Y conozco personalmente casos que han paralizado proyectos, españoles y extranjeros. En concreto, un australiano. El dinero tiene mucho miedo.

Estamos en un eterno bucle. ¿Hay solución?

En un proyecto empresarial, cuando se encasquilla, lo que mejor desengrasa todo es que venga alguien que no tenga ni idea y aporte tres o cuatro cosas. Como tengan que seguir hablando los mismos... No tiene pinta de que se vaya a salir a corto plazo.

“Sin una Europa unida no podemos competir”
 

 

'Yes for Europe’ es una confederación de asociaciones que representa los intereses jóvenes empresarios en Europa. Constituida en 1998, la integran asociaciones de 20 países- máximo, dos por país- basadas en cuotas de afiliación, es decir, no de origen institucional. Un club de 40 jóvenes europeos, que se reúnen dos veces al año. Una de ellas, como un G-20 paralelo, en el mismo lugar y fecha en que se reúnen los líderes mundiales. No los ven, pero les entregan un memorando con suspeticiones. Solo dos líderes les han dado acuse de recibo: Trudeau y Macron. “Otra cosa es que lo hayan leído”, puntualiza su presidente, el navarro Mikel Beroiz.

¿Nos falta un Macron en España?

Nos falta entender que España es muy diversa y que, con un discurso muy centralista, es difícil contentar a gran parte de la población. Pero yo soy apolítico. Y como empresario, más aún. De los cuatro grandes partidos que hay en España no me convence ninguno.

¿Por qué decir ‘Sí’ a Europa hoy día?

Europa sigue haciendo alguna cosa mal, porque es una institución muy lenta, tanto el Parlamento, como la Comisión.

¡Pero si los que mandan de verdad son los jefes de Estado cuando se juntan!

Pero esas decisiones luego hay que ejecutarlas y eso lleva tiempo. Pero, que sean lentas no quita que sean instituciones muy seguras. Nos han dado mucha estabilidad en cuanto a paz. Y financiera. En un mundo globalizado, sin una Europa unida, no podemos competir con China o EE UU.

Hace 30 años, Europa era lo más: referente de modernidad, de apertura, de valores. Luego, se convirtió en la Europa de los ‘hombres de negro’. ¿Nace de ahí el antieuropeismo creciente en los países miembros?

Creo que en eso han influido más las envidias entre países ricos y pobres.El sentimiento antieuropeísta más amenazante, el que está poniendo en duda la unión real, viene de la extrema derecha. Aunque hubo un momento en que Grecia no quería estar dentro porque la factura es muy alta.

El Brexit también viene de esa percepción.

El Brexit es un drama. En Yes for Europe y hicimos campaña por el remain. Yo estuve muy involucrado. Tuvimos un éxito brutal: el 80% de los jóvenes votaron quedarse. La curva se daba la vuelta a partir de los 65 años. Por eso es un drama, porque los que van a tener que vivir esa nueva relación con Euroepa los próximos 30 años son los que votaron quedarse dentro de ella.

¿Se va poner dura la UE en la negociación?

Debería. Para dejar claro al que quiera irse que la salida no es barata. Pero, al final, será relativamente dura, porque los intereses económicos entre países son complejos.

¿Por dónde ve el futuro de la UE?

Una organización más regional, con sistemas de recaudación locales, tipo Hacienda foral, pero cediendo, eso sí, las grandes competencias, educación, sanidad... a Europa.

Más cesión que cambiar en una noche la Constitución porque lo pide Europa no será.

Más que a Europa, se cedió ante los bancos de inversión. Trataban de evitar que un país en su constitución permita quebrar y dejar de pagar. Que antes deba pagar la sanidad, la educación, las pensiones, y lo último que pagues sea la deuda. Eso lo haría cualquier banquero para darte un crédito.

Así, el dinero se impone a la democracia.

Eso es rizar mucho el rizo. Ahora, un buen político lo habría explicardo bien y sacado a referéndum. Explicando a la población que, si no, igual no teníamos dinero el mes siguiente para pagar las pensiones.

¿Hay algo más poderoso que el dinero?

Sí. La pasión.

¿Qué le pide a 2018?
 

Como empresario: que no tengamos sobresaltos en la economía

Como joven: seguir siéndolo (ríe). Mantener el espíritu joven.

Como europeo: una Europa más unida

Como español: visión más europeísta

Como navarro: lo mismo.

Como padre: poder disponer de tiempo para estar con mis hijos.

Como pareja: seguir divirtiéndome con mi mujer.

TEST

Un libro: Lo que queda del día

Una película: El golpe

Un plato: arroz caldoso con bogavante

¿En algún sitio en particular? Cualquiera frente al mar.

Un amigo: Javito, mi compañero de Erasmus en Holanda.

Un lugar para escaparse: México.

Un lugar para vivir: San Francisco.

Muy friki de... The Big Band Theory

¿Qué fue de los JASP? (generación de jóvenes sobradamente preparados previa a los millennials). Los que cogieron la ola subieron rápido en sus empresas y están consolidados.

Usted ¿es millennial? Soy, pero no me considero. Yo no soy nativo digital. He sido de los de VHS y walkman. Leí que los nacidos entre 1977 y 1983 somos una generación perdida ahí en medio.

Un empresario: Alain Musk

DNI

Joven empresario. Mikel Beroiz Rosino (Pamplona, 14-3-1980). Casado con una pamplonesa, son padres de Miguel (3 años) y Marcos (1). Es socio, junto a su hermana Amaia, del negocio inmobiliario familiar que les traspasó su padre y de la consultora Berola Consulting (el nombre es el acrónimo de las iniciales de sus tres apellidos) que constituyó en 2012 junto a su hermana, y que se dedica a la consultoría externa de proyectos de negocio.

 

 

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