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La danesa Rose Holm invierte más de 1,2 millones de euros en una fábrica de Noáin
La firma ha inaugurado este miércoles las instalaciones desde donde ya han empezado a fabricar pernos (tornillos) para los fabricantes de aerogeneradores eólicos

Actualizado el 11/09/2024 a las 18:55
La firma familiar danesa Rose Holm ha aterrizado en Navarra. Ha sido en una nave alquilada de 1.400 metros cuadrados en el polígono industrial de Noáin-Esquíroz desde donde ya ha comenzado a fabricar pernos (una especie de tornillos) que sirven para sujetar los aerogeneradores al suelo. La empresa ha invertido más de 1,2 millones de euros, según explicó la propietaria del grupo Ann Rose Bokkenheuser, representante de la tercera generación, durante la inauguración de la fábrica celebrada este miércoles. Para el acto de puesta de largo de la empresa acudió también su marido, Christian Bokkenheuser, con quien comparte la propiedad. La celebración congregó a parte de clientes y proveedores, a miembros de la sociedad pública Sodena y a Mikel Irujo, consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, además de presidente de Sodena. Esta sociedad ha intervenido en la búsqueda de la ubicación de la planta y del director general, así como en los trámites previos a la instalación. Irujo, durante su intervención, recordó que el nuevo grupo llega a Navarra precisamente cuando se celebra el 30 aniversario del primer parque eólico de Navarra, en El Perdón.
La fabricación en Noáin comenzó en agosto y ya han salido ya unos 2.000 pernos para 10 aerogeneradores. Porque cada molino necesita unos 200 pernos. La capacidad de producción es de 120.000 pernos al año para entre 600 y 800 aerogeneradores de los principales fabricantes de aerogeneradores, como Nordex Acciona Windpower, Vestas, Gamesa, General Electric, Enercon...
La planta, que atenderá el mercado del sur de Europa, contará, según las previsiones, con 10 trabajadores en 2025 y la facturación podrá oscilar entre los 3 millones de euros al comienzo y los 6 millones cuando esté en pleno funcionamiento.


Enrique Iriarte, director general de Rose Holm para el sur de Europa: “Europa debe proteger la industria de energía renovable”
Enrique Iriarte Madurga, ingeniero técnico industrial por la Universidad Pública de Navarra y con experiencia de 23 años en renovables, es el director general de Rose Holm Europa.
¿Qué supone la llegada de este grupo danés a Navarra?
Es una empresa que lleva casi 60 años de vida en Dinamarca, que nació con la energía eólica. Ha decidido diversificar las plantas de producción viniendo al sur de Europa. Que hayan elegido Navarra por el ecosistema existente en energías renovables refuerza todo aquello que se hizo desde la época en EHN (hoy, Acciona Energía). No solo celebramos hoy (por ayer) la inauguración de una fábrica, sino la apuesta por la industria europea en renovables en una situación de mercado difícil, marcado por competidores asiáticos, especialmente, China.
Con este contexto europeo, ¿qué previsiones hay?
Las perspectivas son buenas, si bien hay que tener en cuenta la posición de China. Hay que decirlo claro. Europa tiene que mantener la industria y esperamos que la Unión Europa tome medidas para que las empresas seamos competitivas y podamos seguir generando riqueza y empleo. Un estudio de Enerclúster señala que hay que proteger la industria europea.
¿Cómo?
Otros países están poniendo aranceles y restricciones a la importación. También hay que tener en cuenta la huella de carbono. No tiene sentido que queramos aquí controlarla para que no avance el cambio climático y que estemos trayendo buques supercontaminantes con componentes de renovables desde China o India. Aquí tenemos que pagar impuestos por muchas menos emisiones y allí no pagan con emisiones sin control. Realmente es una competencia desleal.
¿Hay que establecer aranceles?
Es una de las medidas que se podían tomar, aranceles para importar productos de China.
Rose Holm es una empresa familiar danesa fundada en 1963 por Erik Rose Holm, abuelo de Ann Rose Bokkenheuser, actual dueña y directora financiera, quien adoptó el apellido de su marido. Desde el comienzo la empresa se llamó así porque Rose es un segundo nombre utilizado por hombres y mujeres. Entre 1990 y 2000, Torben Rose Holm, hijo de Erik se convirtió en único propietario y en 2010 pasó la empresa a su hija menor, Ann Rose. La compañía fabrica tornillos para energía eólica, intercambiadores de calor de placas e industria general. Cuenta con 35 empleos, que sumarán 50 a final de año, y factura 25 millones de euros. Tiene dos plantas en Dinamarca (en Lynge, donde tiene la sede, y en Rodekro. Además cuentan con otra en Virginia (EEUU).