Reconversión

Los coches eléctricos despejan el futuro laboral de VW Navarra

Este jueves se espera que llegue la confirmación oficial desde Alemania de la asignación de 2 modelos

Un operario en la factoría de Volkswagen en Dresde (Alemania) trabaja en el montaje de una batería para coches eléctricos
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Un operario en la factoría de Volkswagen en Dresde (Alemania) trabaja en el montaje de una batería para coches eléctricos
Un operario en la factoría de Volkswagen en Dresde (Alemania) trabaja en el montaje de una batería para coches eléctricos

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Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 09/12/2021 a las 10:52

Este jueves se pone punto final a un prolongado empeño para traer a Volkswagen Navarra un coche de baterías. Aunque más que un punto y final se podría definir como un punto y aparte, ya que la esperada confirmación oficial que debería llegar este jueves desde Alemania, donde se celebra la junta de supervisión de la multinacional que aprobará las inversiones para el quinquenio 2025-2030, marca el inicio de una nueva etapa para la factoría de Landaben. Se trata de un cambio trascendental para dejar atrás los viejos motores de combustión y comenzar la reconversión de la factoría hacia la electromovilidad, una metamorfosis que no llegará de un día para otro y que requerirá tiempo e inversiones.

En juego estaban los cerca de 4.500 empleados que actualmente forman parte de la plantilla, a los que habría que sumar otros 14.000 de las empresas que suministran componentes o prestan servicios a la mayor fábrica de la Comunidad foral. La asignación de dos coches eléctricos, tal como adelantó el pasado martes el presidente del comité, Alfredo Morales (UGT), despeja el horizonte laboral para los próximos años. Dentro de la propia empresa y entre los proveedores existía el consenso de que, sin un modelo de baterías a la vista, la fábrica tenía sus días contados. Pero todavía son muchas las incógnitas que flotan en torno a la adjudicación de dos coches eléctricos a Volkswagen Navarra.

PLAZOS E INVERSIONES

Todos esperan que algunas de ellas se despejen este jueves, como los modelos que finalmente se ensamblarán en las líneas de montaje que han visto pasar coches tan variopintos como el Mini, el Panda o el incombustible Polo. Dos son las opciones: un urbano y un SUV de la marca Volkswagen o dos SUV, uno de Volkswagen y otro de Skoda. Cada una de las dos tiene sus ventajas e inconvenientes. La preferida por las fuerzas mayoritarias del comité (UGT y CC OO) es la primera, principalmente porque adelantará a 2025 el arranque de producción, ya que el urbano, posiblemente el ID.1, está programado para llegar antes al mercado. La segunda tiene como ventaja que los SUV dejan mayor margen de beneficio por coche producido y los compradores demandan cada vez más este tipo de vehículos. Por tanto, dos SUV resultarían más golosos, pero están planificados para llegar más tarde al mercado.

Tampoco está claro cuál será el volumen de producción y no se espera que esto se conozca este jueves. Morales sí que adelantó el martes que la carga de trabajo prevista para Volkswagen Navarra ha mejorado “sustancialmente” respecto a lo que se conoció a comienzos de septiembre, cuando se conoció que rondarían los 300.000 coches al año después de un importante bache durante 2023 y 2024. La adaptación de las instalaciones de la planta requerirían al menos unos 250 millones de euros para que la mitad de la producción corresponda a coches de baterías, según explicó en su día el exsecretario general de la sección sindical de CC OO en la fábrica, Eugenio Duque.

Un largo camino con algunas sorpresas y bastantes baches

La asignación de dos modelos eléctricos a Volkswagen Navarra suponen la culminación de muchos años de esfuerzo. Se trata de una victoria colectiva fruto del tesón tanto por parte de la dirección de la fábrica como de los propios empleados. La mayoría de las gestiones se han cocinado de forma discreta y a fuego lento entre bastidores, aunque ha habido momentos en los que tampoco han faltado los golpes encima de la mesa. El último de estos llegó a hace tres meses, a comienzos de septiembre, cuando trascendió que una parte del empleo fijo de Volkswagen Navarra iba a quedar temporalmente en entredicho por el desigual reparto de la carga de trabajo entre Landaben y Martorell. Un agravio comparativo que, según explicó este martes el presidente del comité de la fábrica, Alfredo Morales (UGT), ha sido satisfactoriamente corregido. Así, frente a los 300.000 coches inicialmente proyectados a partir de 2025, las nuevas cifras han mejorado “sustancialmente”.

Los cimientos del futuro electrificado de la factoría de Landaben se construyeron sobre el acuerdo del tercer modelo, firmado en julio de 2019, en el que ya se contemplaba situarla como “una alternativa favorable” de cara a “la producción de vehículos eléctricos”. Dos años después, el entonces presidente de Volkswagen Navarra, Emilio Sáenz, avanzaba que la fábrica combinaría la producción mixta de coches eléctricos y de combustión para “finales de 2025 o principios de 2026”. Unas declaraciones que, según las distintas fuentes consultadas, vinieron acompañadas por un tirón de orejas desde Alemania. Pocas semanas después llegó el traumático cese de Sáenz, aunque quienes conocen los verdaderos motivos de esta fulminante decisión la desvinculan completamente de aquellas palabras o cualquier otro asunto relacionado con el coche eléctrico.

Todos los interlocutores contactados destacan el relevante papel que ha jugado Sáenz a lo largo de los últimos años para conseguir la asignación, que hoy se espera que se materialice, de los coches eléctricos. Tampoco han faltado momentos en los que ha sido necesario morderse la lengua, como cuando en marzo el presidente de Seat, Wayne Griffiths, se apropió para Martorell del grueso de la producción de coches eléctricos del grupo Volkswagen.

Las incógnitas por resolver
​¿Se garantiza el empleo fijo? La adjudicación de dos coches eléctricos a Landaben es una garantía para la estabilidad del empleo, aunque será el éxito de la demanda de los modelos fabricados el que asiente la necesidad de nuevas contrataciones estables.

¿Cuántos coches se van a fabricar?
Es poco probable que hoy se conozca el volumen de producción de coches eléctricos que se asignarán a Volkswagen Navarra. No obstante, el presidente del comité ha adelantado que las proyecciones son “sustancialmente” mejores que hace tres meses, cuando se hablaba de 300.000 coches al año.

¿Se conoce la cuantía de las inversiones? Adaptar las instalaciones de la fábrica para que la mitad de la producción sea de coches eléctricos asciende a unos 250 millones de euros.

¿Qué modelos se van a fabricar en Pamplona? Hay dos posibilidades encima de la mesa. La primera incluye dos coches bajo la marca Volkswagen, el urbano ID.1 y el SUV pequeño ID.2. Esta opción es la preferida por los sindicatos porque implicaría comenzar la producción de eléctricos para 2025. La otra son dos SUV, uno de la marca Volkswagen y otro de la marca Skoda. Esta segunda, sin ser mala, retrasaría un año o dos la electrificación de Landaben.

¿Hay demanda suficiente de estos coches en el mercado? Esa es la gran pregunta. Se espera que sí, pero todo se basa en previsiones que la realidad tendrá que respaldar. Los SUV son coches muy exitosos y los turismos de baterías ya tienen una fuerte demanda en los grandes mercados de Europa Occidental.

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