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Automoción

VW supedita la asignación del coche eléctrico a las ayudas públicas

El grupo alemán mantiene a Landaben en las quinielas para fabricar un modelo de baterías a partir de 2025

Un trabajador de la planta de Dresde durante el ensamblaje de un Volkswagen ID.3.
Un trabajador de la planta de Dresde durante el ensamblaje de un Volkswagen ID.3.CEDIDA
  • C.L.
Actualizado el 14/07/2021 a las 08:00
Una de cal y otra de arena. El grupo Volkswagen, que ayer presentó su estrategia de electromovilidad hasta 2030, reiteró su intención de fabricar en España los coches eléctricos pequeños a partir de 2025, aunque añadió que la decisión definitiva “dependerá del marco general y de las subvenciones estatales”, según dijo Herbert Diess, el presidente de la junta directiva. Pese a que no aportó más detalles respecto a los planes específicos previstos para sus dos fábricas españolas, Martorell y Landaben, lo positivo del mensaje fue que el gigante automovilístico alemán las mantiene en sus previsiones para la adjudicación de modelos de baterías para los próximos años.
La noticia daba algo de tranquilidad a la factoría de Volkswagen Navarra que, según explicaron los dos sindicatos mayoritarios en la planta, UGT y CC OO, aspira a fabricar los coches eléctricos de la marca germana sobre la plataforma MEB-lite. En concreto, la prensa especializada incluye en este paquete al ID.1, el coche que competirá en el segmento de los utilitarios y que será la contraparte de baterías al Volkswagen Polo que ahora se produce en Landaben, y al ID.2, el modelo de baterías que vendría a ser equivalente al T-Cross y al Taigo. Ello no quita para que otros coches del resto de las marcas del grupo, como Audi y Skoda, pudiera también ser fabricados en Navarra. En una situación parecida está Martorell, que se quedaría con la fabricación del modelo Seat pero que también ambiciona hacerse con el resto de coches del grupo. Estos turismos tendrán un precio que rondará los 20.000 euros sin ayudas, una cantidad relativamente asequible que permitirá acelerar la popularización de los vehículos eléctricos. Según explicó este martes Diess, también está en juego una de las seis gigafactorías de baterías que el grupo pretende construir en Europa hasta 2030, instalación que prevé que se ubicará en España, pero cuya localización exacta también dejó en el aire.
La posición del grupo Volkswagen permite entrever que todavía sigue sin cerrarse la negociación con el Gobierno central mediante la que se pretende comprometer la mayor cantidad posible de fondos europeos de recuperación, un tira y afloja en el que también participan otros países con fábricas de coches en sus territorios. El gigante automovilístico alemán ya había anunciado en marzo la posible asignación de los coches pequeños eléctricos del grupo a España, aunque en aquella ocasión solo se mencionó a Martorell. En ese contexto, las fuentes consultadas destacaban que la nueva referencia al tema en la presentación de la estrategia empresarial hasta 2030 era un motivo de esperanza, aunque se esperaban algo más tangible en relación con los planes para las fábricas españolas.

Cinco claves para entender la situación

1 Plazo. El grupo VW pretende iniciar la producción de los coches eléctricos pequeños en España a partir de 2025.

2 Fondos UE. El fabricante tomará una decisión definitiva en función de los fondos europeos de recuperación que esté dispuesto a comprometer el Gobierno de España.

3 Incentivos. El gigante alemán también pide más recursos para incentivar la venta de coches eléctricos y un despliegue más rápido de la red de recarga.

4 Seat. Desde Seat ya han anunciado su intención de convertir a Martorell en una fábrica para vehículos 100% eléctricos.

5 Competencia. Otros países europeos con fábricas del grupo también ansían atraer la producción del coche eléctrico pequeño.

Toda la gama “climáticamente neutra” para 2040

El grupo Volkswagen presentó ayer su estrategia hasta 2030, denominada ‘New auto’, un acto durante el que desvelaron intenciones para los próximos diez años. Herbert Diess, el presidente de la junta directiva del gigante automovilístico alemán, dijo que iban a acelerar la estrategia para la electrificación de toda la gama, una decisión basada en las previsiones de que los coches de combustión van a ser cada vez menos rentables debido a unas normativas anticontaminantes crecientemente estrictas y una fiscalidad desfavorable. Según las previsiones de Diess, todos los vehículos que comercialicen las marcas del grupo Volkswagen serán “climáticamente neutros” para 2040. A lo largo de los próximos años, Volkswagen exprimirá el margen que dejan la fabricación de los coches de combustión para financiar la transformación hacia una gama totalmente eléctrica. Para 2030, la venta de coches eléctricos supondrá la mitad de todos los vehículos que comercialice.
Volkswagen ya está trabajando en el diseño de una celda unificada para todas las baterías que monten los coches del grupo a partir de 2023 para dejar de depender de otros proveedores y tener un control total de la cadena de suministro de baterías. Diess adelantó que los nuevos coches eléctricos medianos y grandes del grupo utilizarán la plataforma “mecatrónica” SSP (Scalable Systems Platform), que se implantará desde 2026 como relevo al Modular Electric Drive Kit (MEB) y al Premium Platform Electric (PPE). Con la SSP, el grupo Volkswagen pretende “reducir la complejidad y los costes de desarrollo” de los nuevos modelos.
El fabricante alemán también hará una decidida apuesta por los vehículos completamente autónomos, sin volante ni ningún otro mando convencional, que darán paso a una nueva concepción a la hora de viajar y permitirán dedicar más tiempo al ocio o el trabajo. Gracias a ello, los ingresos de sus marcas aumentarán mediante una creciente oferta de servicios.
El grupo Volkswagen presentó hace cinco años, en junio de 2016, su estrategia ‘Together 2025’ en la que planteaba vender entre dos y tres millones de coches eléctricos al año para 2025, lo que equivaldría a entre el 20% y el 25% de sus matriculaciones mundiales. Supuso un golpe de timón del gigante alemán en relación con la electromovilidad, que pasó a centrar el futuro de su negocio para dejar atrás el escándalo suscitado por el fraude en las emisiones de óxidos de nitrógeno de sus motores diésel. Esta estrategia dio tres años después, en 2019, una vuelta de tuerca y pasó a denominarse ‘Together 2025+’ que se marcó objetivos aún más ambiciosos.
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