Insecticultura
Un proyecto piloto trata de obtener fertilizante a través de restos de grillo
UAGN, Nutrinsect Spain y la Flamarique Urdin SC impulsan este proyecto de innovación en insecticultura


Actualizado el 24/06/2021 a las 06:00
La insecticultura como una nueva oportunidad para el mundo del agro. Ésta es la premisa que sustenta un proyecto piloto impulsado de forma conjunta por la empresa Nutrinsect Spain S.L., la UAGN y Flamarique Urdín SC. Bajo la denominación Smart Green Insect, la iniciativa persigue la obtención de nuevos productos de alto valor procedentes de la insecticultura. Y papel fundamental en el proyecto tiene la empresa Nutrinsect Spain, ubicada en Olite y dedicada a la cría y transformación a nivel industrial de insectos, en concreto del grillo común.
José Vidal, CEO de Nutrinsect Spain y uno de sus fundadores, explicaba que con este proyecto lo que se busca es validar, siempre bajo la idea de proyecto circul ar y sostenible, que el compost generado en el ciclo de vida del insecto -excrementos, pieles que mudan...-, en este caso el grillo, puede ser un fertilizante con propiedades bioestimulantes para el cultivo de plantas. “Y, después, el grillo se puede transformar en una harina que puede ser óptima como materia prima para elaborar piensos que puedan alimentar al ganado”, expuso. En la empresa olitense se encargan de la cría de la colonia de insectos alimentándolos con un subproducto vegetal que, al final del proceso, se valoriza como una harina rica en proteína. “A su vez, obtenemos un fertilizante con el que se harán pruebas de campo de la propiedad bioestimulante que pueda tener”, añadió.
El proyecto se completa con las acciones que, por su parte, llevarán a cabo los otros dos socios. Desde UAGN, sobre todo, se trabajará la parte de la difusión con diferentes formaciones y la otra parte práctica, de campo, es la que acometerá Flamarique Urdín SC. Esta explotación ubicada en Mendívil, en la Valdorba, cuenta con cereal, viña, ovejas y, a pequeña escala, también cultivos hortícolas. En su caso, disponen de un espacio donde se van a dedicar a la cría del tenebrio, el gusano de la harina. Un proceso en el que estarán asesorados por Nutrinsect, que aunque se dedica a la cría de grillo les facilitará los gusanos.
“El tenebrio se alimenta básicamente de harina, pero vamos a jugar con las dietas para ver qué cantidad de subproducto vegetal podemos incluir y cómo afecta eso al rendimiento incluyendo subproductos agrícolas, como el plástico. Ver en qué proporción podrían entrar en su dieta”, expone Iván Flamarique. Reconoce que su idea es, posteriormente, poder llevar a la práctica todo lo recogido en el proyecto.
Por su parte, desde la UAGN, su gerente, Iñaki Mendióroz, resaltaba la innovación de esta iniciativa y remarcaba la apuesta de la organización por apoyar metodologías de trabajo en el sector que puedan brindar una nueva oportunidad a los agricultores, además de fomentar la diversificación y la economía circular. “La organización apuesta por apoyar buenas prácticas e ideas innovadoras como éstas que puedan generar empleo y diversificación para el sector y, además, sean transferibles. En definitiva, que se conviertan en proyectos prácticos que puedan generar oportunidades a los agricultores y se adapten a la realidad cambiante del mercado”, incidió.
Este proyecto piloto, coinciden, va a servir para poner en marcha nuevas propuestas de investigación porque una parte importante del mismo se va a concretar en ver cómo se comportan los insectos degradando una serie de sustratos que pueden ser restos vegetales o de plástico que se usan en el mundo del agro o incluso los restos de purines.
Todo ello, insisten desde UAGN, puede dar lugar a nuevas oportunidades que hay que trasladar y explicar a los agricultores. “Hay que contarles cómo se realizan, qué tipo de instalaciones necesitan, cuáles son los ciclos de producción, qué rentabilidad pueden tener, etc. Toda una información práctica que se hará en base al pilotaje del proyecto“, enumera Mendióroz.
Los tres socios ven en este proyecto una forma de incluir la insecticultura como un elemento más de la cadena alimentaria que se uniría a la agricultura y ganadería. Algo, se muestran conscientes, que no será fácil por el desconocimiento que existe en España todavía respecto a este mundo, muy conocido no obstante en los países del norte de Europa. “Puede tener un uso importante en la alimentación animal y también puede dirigirse hacia la alimentación humana. Creemos que se proporcionan herramientas para una mejor huella ambiental en nuestro sector”, concluyen.
Los insectos como una fuente alternativa de proteína de cara a una nueva vía de alimentación. Organismos internacionales como la FAO, la ONU o la Comisión Europea, entre otros, llevan tiempo ya realizando campañas de concienciación ante la necesidad de desarrollar nuevos modelos alternativos y respetuosos con el medio ambiente para la obtención de alimentos. Y por ello apostó la empresa Nutrinsect Spain, implantada desde este año en Olite y dedicada a la cría y transformación a nivel industrial de insectos, en concreto del grillo común, para la obtención de harinas ricas en proteínas que se puedan utilizar como materia prima para alimentación.
De momento, el trabajo tiene una vertiente únicamente de investigación a la espera de la concesión por parte de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) de la validación del grillo como alimento seguro, algo que previsiblemente sucederá de aquí a final de año, tras habérsela concedido ya al gusano. Cuando se obtenga, la idea de la firma es elaborar harina para fabricar pan, sobre todo, pero también otros productos similares o incluso aceites.
Mientras tanto, su apuesta principal es la investigación y ello fue lo que les animó a participar en este proyecto piloto. Una iniciativa mediante la cual la insecticultura pasa a ‘convivir’ de forma directa con el mundo de la agricultura y la ganadería. El desconocimiento existente en el sector respecto al mundo de los insectos no quieren en Nutrinsect que pueda frenar las oportunidades que de esta unión puedan ir surgiendo.
“No buscamos sustituir a la carne, sino poder ofrecer un producto con el que alimentar a la ganadería. Hablamos de poder crear un pienso de fácil digestibilidad, sin antibióticos y con una trazabilidad que va finalizar en elementos orgánicos. Todo esto puede arrojar como resultado una carne muy saludable, es algo complementario. El sector ganadero es un aliado más que un competidor. No queremos que se nos vea así”, insistía José Vidal.
ATRAER NUEVOS AGRICULTORES
En la misma línea se manifestaba el gerente de la UAGN. Iñaki Mendióroz auguraba la apertura de un escenario “muy interesante” que puede beneficiar la alimentación animal con formulaciones de un alto porcentaje de proteína. “Hay mucho interés porque el futuro va por allí. El sector vive en una crisis constante causada por diferentes problemas asociados y vemos esto como una oportunidad de futuro de cara también a enganchar a nueva gente al sector, sobre todo entre la población más joven”, refirió.
Una idea ésta, la de atraer nuevos agricultores, que respaldaba Iván Flamarique como una forma de contribuir la falta de relevo generacional que afecta de manera importante al mundo del agro.
“La insecticultura es desconocida pero el futuro puede ir por ahí”
Iván Flamarique es agricultor y también se dedica a la cría de ovejas en su explotación de Mendívil, en la Valdorba. Allí tienen cereal, viña y ovejas. Además, cuentan con algo de cultivo hortícola aunque de momento a una escala pequeña. Sin embargo, esta producción hortícola, remarca, les va a permitir estar vinculados también al proyecto Smart Green Insect de cara a la alimentación de insectos.
Relata Iván Flamarique que fue la UAGN quien se puso en contacto con ellos para trasladarles el proyecto y conocer si estaban interesados en participar. “Ya habíamos tenido experiencias previas con la organización en asuntos que afectan al sector de forma innovadora y, debido a ello, nos tantearon a ver si esta prueba piloto nos podía interesar”, refiere. Viendo el planteamiento que se les refirió tanto desde la UAGN como desde la empresa decidieron aceptar .
En su caso, van a comenzar a criar tenebrio, el conocido como gusano de la harina. Para ello, disponen de un espacio de unos quince metros cuadrados. A la hora de obtener los insectos y seguir su proceso de cría van a contar con el asesoramiento de Nutrinsect que, aunque dedicada a la cría del grillo común, les va a orientar con el gusano ya que dispone de los conocimientos para ello. “Al alimentarlos vamos a ‘jugar’ con las dietas para ver qué cantidad de subproducto vegetal podemos incluir y ver cómo afecta ello al rendimiento”, indica.
La idea con posterioridad, añade, es llevarla a la práctica ya que para ellos, como agricultores, resulta muy importante ver cómo es la experiencia en el manejo, cómo es la cría de insectos, si es fácil, difícil, muy costosa, etc. De esta manera, constata, se podrán ver nuevas vías de desarrollo en el sector. Todo lo relacionado con la insecticultura, reconoce, es prácticamente desconocido y sorprendente entre los agricultores. “Sin embargo, de cara al futuro y a cómo está evolucionando el mercado con las cosas que nos exigen esto nos encaja muy bien por la circularidad, el consumo de agua, la capacidad de transformación en proteína, por muchos menos residuos... Vemos que el futuro puede ir por ahí”, remarca.
El proyecto. Smart Green Insect es un proyecto de innovación en insecticultura. Impulsado por tres socios: la UAGN, Nutrinsect Spain S.L y Flamarique Urdín SC.
Objetivos generales. Obtención de nuevos productos de alto valor procedentes de la insecticultura y trabajar la transferencia de conocimientos adquiridos en el proyecto que favorezcan el desarrollo de modelos productivos circulares, ecosostenibles mediante la valorización de subproductos vegetales, ganaderos y de otros tipos procedentes del sector; la potenciación del relevo generacional del sector agrícola y el apoyo a la diversificación de ingresos en las explotaciones agrícolas.
Presupuesto. 115.811 euros. Es un proyecto financiado por el Gobierno foral a través del programa de Desarrollo Rural y por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.