Empresas
Amimet confía en el tirón del textil para consolidar su taller en Estella
El objetivo tras la formación en cosido industrial es crear al menos ocho puestos de trabajo


Actualizado el 10/05/2021 a las 10:41
El taller textil con el que la asociación Amimet se expande por primera vez fuera de Tudela comienza en el vivero de empresas de Estella con la ilusión y el objetivo de consolidarse creando al menos ocho puestos de trabajo. Confía en los nuevos nichos de mercado. Uno de ellos, la confección de batas sanitarias frente al covid. Detecta a la vez otras demandas, como la de suministrar ropa laboral a empresas o abastecer al sector residencial para que la línea iniciada con la formación de once personas con discapacidad de la zona genere empleo en un colectivo de trabajadores especialmente castigado por la crisis.
Aún como alumnos antes de dar el salto a la contratación, los once en periodo de formación hicieron ayer un alto en su aprendizaje diario para participar en la presentación de la iniciativa a la que Amimet ha llamado Cosiendo capacidades. La asociación de personas con discapacidad de la Ribera se pone en marcha en un taller del vivero municipal que el Ayuntamiento de Estella ha cedido de forma gratuita en esta primera etapa. En estas instalaciones piensan permanecer -el contrato municipal para hacerlo puede prolongarse seis años- aunque sin descartar contar con un espacio propio algún día.
FUTURAS INSTALACIONES
Pepe Arnedo, de la junta directiva de Amimet, lo explicaba así ayer en la presentación del proyecto. Recordó como la entidad “-no una ong sino una asociación privada sin ánimo de lucro”- nació en 1979 en Tudela para defender los derechos de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la vida. Desde entonces, día a día han trabajado para lograrlo. “No queremos limosnas, queremos trabajo y que se les pague por ello con el objetivo de lograr una sociedad inclusiva en la que quepamos todos. Si este proyecto funciona, tiraremos para adelante para que tenga salida en Estella con la creación de ocho puestos de trabajo y en un futuro nuestras instalaciones. Todos tenemos que poner de nuestra parte”, sostuvo.
Margarita Sánchez, directora de Amimet, daba las claves de la iniciativa en el acto celebrado en el vivero. La formación inicial de 40 horas concluye ahora, pero tendrá continuidad la próxima semana porque se cuenta ya con la resolución del SNE (Servicio Navarro de Empleo) para seguir con 120 horas más a partir de la próxima semana ya con un compromiso de contratación. “Las personas que lo hagan bien y lo superen pasarán a ser contratados. Vamos a intentar que sea el mayor numero posible porque el objetivo es contar con al menos ocho para poder hacer de esto una realidad y dar una oportunidad laboral a estas personas”, subrayó.
En este momento, el taller ha generado ya dos puestos de trabajo, dos vecinas de Lerín y Estella. Una de ellas, la docente Mª Ángeles Yanguas Sola, explicaba este miércoles cómo discurren estas primeras jornadas en el vivero. “De momento, no estamos confeccionando, sino aprendiendo a hacerlo a partir de batas blancas de hospital”, contaba mostrando una de las piezas cortadas que convertirán en prenda con las máquinas ya instaladas. En su compañera Elena Alonso Aramendía recae la labor comercial del taller, su promoción y contacto con las empresas.
Entre los alumnos, Moisés Iriberri Ansorena ponía en práctica lo aprendido en estas primera sesiones. Con una discapacidad visual, contaba que, si el tema del trabajo está complicado, más para ellos. “Por eso esto es una gran oportunidad para aprender algo de lo que hasta ahora no tenía conocimientos y en lo que claro que me gustaría trabajar”, explicaba este estellés de 47 años que tiene en su trayectoria distintas experiencias laborales.
Al factor territorial apuntó igualmente el alcalde, Koldo Leoz, durante la presentación del proyecto en un acto al que acudió el presidente de Amimet, José Antonio Gil. “Desde que recibimos la propuesta, la vimos como algo importante y bueno teniendo en cuenta esa despoblación que afecta a Tierra Estella y para favorecer todo tipo de negocios y puestos de trabajo”, señaló. Para ponerse en marcha y hasta que en un futuro puedan contar con espacio propio en otro lugar de la ciudad, el vivero se presentó como el lugar más adecuado. “Vimos que teníamos que ir un poco más allá en las ayudas y por eso se cambió la normativa, para que pudieran tener cabida este tipo de empresas y favorecer todo lo que pudiéramos a una parte de la población que sufre más las consecuencias en épocas de crisis”.