Maneras de emprender
El proyecto que Íñigo tenía en mente desde hace años y que ha hecho realidad con su hermana Edurne
Edurne e Íñigo San Miguel inauguraron en junio el centro sanitario Isane en Mutilva donde cuidan de la salud de sus pacientes de forma integral junto a una nutricionista y una psicóloga


Actualizado el 23/10/2026 a las 23:25
Cuenta el fisioterapeuta Íñigo San Miguel (1989) que la idea de crear un centro sanitario junto a su hermana pequeña Edurne (2000), con la que comparte profesión y negocio, llevaba “muchos años” en su cabeza. “Ese era su plan: que tuviese cuatro salas, dos para fisioterapia, otra para un especialista en nutrición y otra para uno en psicología”, sigue la historia su hermana como si la hubiera escuchado mil veces. “Es verdad”, responde él mientras echa una mirada de esas que solo se entienden entre hermanos. “Nunca se había dado el momento, o no me venía bien, o no encontraba el sitio, pero mi hermana no estaba en la ecuación”, añade. Al final resultó ser la incógnita que faltaba. Ambos inauguraron el 6 de junio el centro sanitario Isane, en Mutilva, en el que también atiende a sus pacientes la nutricionista Iranzu Pérez Sucunza. Además, cuentan con una consulta de psicología.
Sin embargo, materializar ese espacio que Íñigo tenía en la cabeza ha tomado su tiempo. Nada más terminar la carrera de Fisioterapia, este burladés dio sus primeros pasos como profesional en Virgen del Camino. Cuando acabó su contrato, pasó a ayudar a su padre con la frutería familiar unos pocos meses y fue precisamente ahí, entre su clientela, donde encontró a sus primeros pacientes. El boca boca hizo el resto. Así, desde hace 13 años ofrece sesiones de fisioterapia a domicilio a una lista de pacientes que ha engrosado y a la que continúa dando servicio por las mañanas. Mientras, compagina su trabajo en la nueva clínica por las tardes. “Es cierto que el tipo de paciente es distinto. A domicilio atiendo a gente con problemas neurológicos que necesita fisioterapia de forma continuada, personas mayores con las que con el trabajo se busca autonomía”, explica. Por las tardes, “el perfil es distinto, suelen tener una dolencia originada en el trabajo o haciendo deporte”. “Es gente más joven con un perfil más activo con la que se trabaja de dónde viene el dolor con terapia manual, punción seca o neuromodulación”, explica.
Edurne, recién licenciada por la UPNA, pasó por la residencia Amavir de Erro, después por la de Beloso Alto y desde hace tres años trabaja en rehabilitación en la Clínica San Miguel. “Por las mañanas paso consulta en nuestro centro y las tardes las dedico a los pacientes de la Clínica San Miguel, donde además puedo ver muchos más casos”, explica.
DAR CON EL ESPACIO
“¿En qué momento entró Edurne en la ecuación? Pues no lo sé. Supongo que desde que decidió estudiar Fisioterapia”, ríe Íñigo. “Esperé a que terminara, hubiera estado trabajando unos años y, casualidad, dimos con un local y una zona que nos gustó”, relata. Admite que su primera opción era buscar un local en Lezkairu, pero que los precios desorbitados se lo pusieron difícil. Hasta que dieron con Mutilva. “Da la casualidad de que voy al dentista en esta plaza, así que le pregunté qué tal estaba la zona para montar un negocio sanitario. Me dijo que la clientela era joven, con poder adquisitivo y que había bastante movimiento, así que nos animamos a preguntar por un local”, recuerda.
“Yo diré que intuía que me lo iba a proponer, pero lo esperaba un poco más tarde, quizá”, le interrumpe Edurne. “Pero tampoco le dije que no”, añade. Y ahora ambos agradecen tener otro hombro en el que reír o llorar —o incluso reñir—. “Cuando emprendes, contar con una persona con la que compartir todo lo hace más fácil: lo bueno, lo malo, la gestión, el trabajo y también, sobre todo, el papeleo”, sigue Íñigo. “En realidad no he partido de cero y ya cuento con mis pacientes, eso te da seguridad, pero montar un negocio, con un local desde cero, es complicado. Sobre todo en el sentido de que nadie te avisa de todo el proceso burocrático y de que hay mucho tiempo, muchos nervios y mucho trabajo detrás”, describe.
Se han unido a una nutricionista y a una psicóloga para abordar la salud desde “una perspectiva multidisciplinar” y trabajar de forma coordinada para dar una atención más completa a sus pacientes. Y es que, según explican, aunar tres disciplinas —nutrición, salud mental y fisioterapia— da respuesta a una clientela cada vez más exigente y preocupada por su salud. “La gente cada vez se cuida más, invierte más en salud. Está más extendido practicar deporte, y eso hace que la gente se interese más por su cuerpo”, afirman. “Quizá antes tenías una dolencia y hasta que no estabas muy mal, no ibas al fisioterapeuta. Ahora está a la orden del día. Mucha gente prefiere coger cita de fisioterapia antes que ir al médico porque sabe que una sesión le va a ayudar más. Y lo mismo ocurre con la nutrición o la psicología”, terminan.
DNI
Íñigo y Edurne San Miguel Oroz nacieron en Burlada, el primero el 7 de noviembre de 1989 y la segunda el 26 de diciembre del 2000. Son hijos de Laura y Javi, y tienen otro hermano que se llama Mikel. Ambos estudiaron en Capuchinas de Burlada e hicieron el bachillerato en Escolapios. Íñigo se licenció en Fisioterapia en la Escuela Universitaria Gimbernat de Barcelona y Edurne en la UPNA. Actualmente cursan el máster de Fisioterapia Invasiva y Ecografía. Edurne, además, también estudia un máster en Abordaje Especializado del Dolor.