Maneras de emprender
Madre e hija unen diseño y empresa para hacer crecer una firma de bisutería de autor en Pamplona
La diseñadora de bisutería de autor Estela Martin se ha unido a su hija Estela Basterrechea para abrir un local en el Ensanche y relanzar su firma


Publicado el 04/07/2026 a las 05:00
Madre e hija desde hace algo menos de 32 años y compañeras de trabajo desde hace uno. Comparten nombre —Estela—, familia y también trabajo, pero eso no les ha hecho perder la relación tan estrecha que las caracteriza. “Estamos muy unidas. Si antes estábamos prácticamente siempre hablando, ahora más, pero eso también hace que tengamos nuestros encontronazos”, confiesan, entre risas, detrás del mostrador del local que inauguraron hace dos meses en la calle Amaya de Pamplona. Está dedicado a la venta de piezas de bisutería y joyas de autor de la firma Estela Martín, nombre de la progenitora y diseñadora de las mismas.
Su trayectoria se inició “en los años 80” con moda textil, entre tejidos y prendas diseñados y elaborados por ella misma, pero la maternidad le hizo virar de recorrido. “Estudié diseño y patronaje industrial y, aunque empecé con textil, siempre me había gustado mucho el mundo del complemento. De hecho, me diseñaba y hacía mis propios complementos. Cuando mis hijos crecieron y fueron más independientes, volví a ponerme otra vez a diseñar, pero como la ropa era más complicada, fue una amiga la que me dijo: “Chica, pues ponte con los complementos. Tú los haces y yo los vendo”, y así fue como arrancó todo. “Y tuvo muy buena acogida”, cuenta.


Poco a poco fueron sumándose a los puntos de venta varias tiendas de Pamplona, mercadillos e incluso negocios de otras ciudades. Ahora venden sus diseños en tiendas de Pamplona, Logroño, San Sebastián y León. “De hecho, aunque hemos inaugurado nuestro propio local, seguimos vendiendo en tiendas en Pamplona”, interviene en la historia su hija, Estela Basterrechea, la parte financiera de este negocio.
“¿En qué momento me sumé yo al proyecto? Pues bueno, después de haber estudiado Finanzas y Empresa, se me descubrió el mundo de emprender. Es cierto que lo había visto en casa, y ojo, no solo en mi madre, también en mi padre. De hecho, mi hermano se ha hecho recientemente emprendedor”, narra. “Y la abuela y los tíos”, añade su madre. “Es verdad”, continúa.
“Creo que en los últimos cinco años el negocio de mi madre ha tenido un gran cambio. Incluso en el diseño. Algo ha hecho que me vaya atrayendo mucho más; igual es que yo voy siendo más mayor, pero también he visto a mi madre siendo muy persistente, trabajando duro y muy enfocada en lo que hace”, describe Basterrechea. Eso, unido a su reciente formación empresarial, les ha allanado el camino. “Cuando le acompañaba a mercadillos, veía el feeling que tenía la gente cuando tocaba las piezas y las probaba. Estábamos perdiendo una cantidad de ventas terrible”, añade. “Había que cambiar, sí, había que dar el paso y tirar por algún sitio. Y, aunque fue ella la que me propuso abrir un local, era algo que yo ya tenía en mente”, confiesa Martín.
DISEÑO Y NÚMEROS
Hoy, la madre capitanea el diseño del producto, el trabajo en el taller y todo lo que tiene que ver con las piezas que venden; al otro lado se encuentra Estela júnior, con la venta, los números, el negocio y la parte de marketing, página web y redes sociales. “El carácter de cada una marca mucho los roles: yo no me podría poner a diseñar porque no tendría la capacidad, y ella piensa mucho menos en la parte comercial o de números”, explica esta última. “De una manera u otra, las dos nos beneficiamos de los conocimientos y del trabajo de cada una”, añade.
Lo que sí creen ambas es que entre las dos han conseguido que la firma Estela Martín sea reconocida por la calidad, el diseño y la versatilidad de cada una de sus piezas, e incluso por la personalización de sus diseños. “Trabajamos con montajes que se pueden replicar, pero con diferentes tallas, colores o piezas, que siempre le van a dar un componente diferente, que lo hace especial. Puede ser que tenga dos barras de latón en lugar de tres o una”, describe Estela Basterrechea. “Aunque cada temporada hay una colección, que es lo que se ofrece a tiendas, alrededor de eso hay mucho más. Ese punto tan distintivo de casi atelier o boutique, o incluso que puedas traer una pieza antigua y que la rediseñemos”, cuenta. “A eso también añadimos una forma de producir ética, sin hacerlo en masa, sin malgastar y sin comprar a proveedores fuera de Europa”, añade Martín.
Esa diferenciación es la que, opina Martín, es más difícil de conseguir en la actualidad que en sus inicios como emprendedora. “Todo se ha ido masificando más; ofrecer algo diferente es más difícil: el coste de la vida, el material, todo”. “Nosotras pensamos que la manera de hacerlo es ir a lo tuyo, hacer lo que tú quieres y lo que tú sientes. Y yo realmente es por donde me he ido. Hombre, siempre tienes alguna tendencia, el color, la forma, pero luego, a la hora de ponerte a diseñar, el proceso es muy personal”, termina Martín.