JÓVENES EMPRENDEDORES

Fisioterapia y ejercicio, la clave del éxito de Marina Goñi en Ayegui

Graduada en Ciencias del Deporte y Fisioterapia, la joven siempre tuvo claro que sería su propia jefa y lo ha logrado con su propia clínica, Maray, en su pueblo

Marina Goñi Nogués en el centro de fisioterapia y osteopatía Maray, que abrió hace tres meses en Ayegui
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Marina Goñi Nogués en el centro de fisioterapia y osteopatía Maray, que abrió hace tres meses en Ayegui
Marina Goñi Nogués en el centro de fisioterapia y osteopatía Maray, que abrió hace tres meses en Ayegui

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Ikomar Oteiza Pierola

Actualizado el 01/11/2024 a las 22:21

En Ayegui está el claro ejemplo de que todo esfuerzo tiene recompensa. No cualquiera suma, con 29 años, las horas que Marina Goñi ha trabajado en el Hotel Casa Luisa para poder ahorrar y crear su propia clínica de fisioterapia y osteopatía. Una meta que pudo alcanzar hace tres meses, en julio, con su clínica Maray.

Una vez la joven ayeguina terminó el doble grado de Ciencias del Deporte y Fisioterapia (de 2013 a 2018) en Valencia, se fue un año a vivir a Irlanda, con el propósito de aprender inglés y poder trabajar después en el hotel-restaurante Casa Luisa, que había abierto junto a sus tres hermanos en Ayegui, zona de paso del Camino de Santiago Francés. Al volver no quiso dejar su profesión de lado y decidió cursar osteopatía a distancia a la vez que trabajaba de hostelera en Ayegui y de fisioterapeuta en una clínica de audiología y logopedia en Estella, un título más que le serviría para completar su currículum de cara al futuro. 

Tras varios años sin parar, consiguió ahorrar el dinero suficiente para cumplir su sueño, abrir su propio centro de fisioterapia y osteopatía en Ayegui, el pueblo que le vio crecer. Una clínica a la que llamaría Maray (Mar, de Marina y Ay de Ayegui).

Siempre supo que en algún momento conseguiría ser autónoma. “Lo tenía claro desde que empecé la carrera, pero necesitaba un colchón para hacerlo, yo quería ser independiente y trabajar para mí, hay otros que prefieren no hacerlo pero yo siempre quise ser mi propia jefa” reconoce. Hace apenas tres meses, a mediados de julio, pudo materializar su proyecto. Con la ayuda de dos de sus hermanos, Juan y Pedro, constructores, reformó la parte inferior de su casa, adaptando el espacio a un centro que posteriormente diseñaría con la ayuda de la interiorista Irene Egurza. Un espacio más que suficiente para recibir y tratar todo tipo de patologías y dolores.

A lo largo de estos años se ha especializado en diversas ramas de su profesión con cursos de fisioterapia invasiva, suelo pélvico, vértigos, disfunciones de la articulación temporomandibular y cervicalgia. Conocimientos que ahora pone en práctica con sus pacientes. Aunque si para algo le está sirviendo esta nueva etapa, es para aprender. “Llegan casos muy variados con los que aprendo a la vez que trato”, declara.

Acabar con falsos mitos

Marina Goñi cree necesario romper falsos mitos, “hay métodos o recursos que se emplean de forma incorrecta”, asegura. Por eso, “en algunos casos es muy importante hacer primero un trabajo de educación, explicar al paciente como funciona realmente el dolor y analizar los ejercicios o rutinas que hace en casa de forma incorrecta”, añade. Después puede pasar al siguiente paso, el tratamiento individualizado.

Las sesiones duran una hora. La primera siempre se centra en la valoración y anamnesis (interrogatorio para identificar personalmente al individuo) para conocer las patologías e historia de cada paciente. Posteriormente, con el tiempo sobrante de la cita, comienza el proceso de tratamiento. Las siguientes sesiones las dedica únicamente en la recuperación. “A algunos con una sesión les basta, otros en cambio necesitan venir más veces”, reconoce la joven.

Actualmente, en función de cada caso, combina la terapia manual con ejercicio. “El tratamiento depende mucho de cada patología o dolor, a algunos pacientes solo les trato en camilla, con masaje, punción seca (leves pinchazos) o neuromodulación (corriente de baja frecuencia cerca del sistema nervioso periférico), mientras que a otros les diseño distintas rutinas de ejercicios. También hay casos en los que compagino ambos modelos de terapia” expresa. “El paciente tiene que saber que tiene que poner de su parte y seguir los ejercicios para lograr una correcta recuperación”, insiste. Con la mayoría de clientes emplea la terapia individualizada, ha habido casos en los que ha reunido a grupos de ejercicio con necesidades similares o ha cubierto tratamientos en pareja, pero no es lo más común en Maray.

Si pone la vista en el futuro, le gustaría “aumentar los materiales con los que cuenta” y seguir “dando a conocer Maray”. En Ayegui, Marina ya es bastante conocida, al igual que su familia, pero quiere abarcar más terreno y seguir creciendo. “La ventaja de Ayegui es que no hay más centros, como los puede haber en Estella”, cita. Entre las últimas tecnologías que quiere añadir a su equipo está el ecógrafo, “su empleo es muy interesante”, expresa. 

Maray “ha superado” sus expectativas con éxito. “Lo que más miedo me daba al principio era no tener buena acogida, no estar a la altura o que la gente no confiase. Nadie te va a quitar la inseguridad de los primeros meses, pero con trabajo y esfuerzo las cosas siempre van a funcionar”, explica.

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