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Energías renovables

Una trayectoria que pasa por General Motors y Gamesa Eólica

La infancia de Emmanuel García de La Peña estuvo marcada por los cambios familiares de domicilio por la profesión de su padre

Ampliar Emmanuel García de La Peña posa en la parcela del polígono de Egüés junto al prototipo del Koala Lifter
Emmanuel García de La Peña posa en la parcela del polígono de Egüés junto al prototipo del Koala LifterEduardo Buxens
Actualizado el 14/01/2023 a las 13:48
Emmanuel García de La Peña Razquin nació en Pamplona el 1 de diciembre de 1964, aunque con solo dos años se fue a vivir con el resto de su familia a Montreal (Canadá). Su padre es el pintor Julio García de la Peña, que tuvo una fábrica que imitaba muebles antiguos del siglo XV entre otras iniciativas empresariales. De allí salieron los muebles clásicos que decoran actualmente algunos de los edificios de la Universidad de Navarra, un centro que a mediados de los años 60 del pasado siglo parecía tener unos planes de expansión “bastante agresivos”. Confiado en que la Universidad de Navarra iba a seguir demandando más muebles, su padre hizo una fuerte inversión para ampliar la capacidad de la fábrica. Sin embargo, estas expectativas no se cumplieron y la empresa quebró cuando tenía cincuenta empleados: “Fue entonces cuando nos mudamos a Canadá toda la familia, padres y cuatro hijos”. En el país norteamericano, su padre había hecho algunos contactos durante las exposiciones internacionales en Nueva York y París. Estos admiraban su valor artístico y le ofrecieron trabajo en una escuela universitaria de Montreal.
Allí permanecieron cinco años para volver después a Pamplona, donde Julio García de La Peña abrió la primera galería de arte que hubo en la capital navarra. Esta funcionó unos años hasta que la crisis del petróleo de 1973 volvió a torcer los planes familiares. Con las maletas a cuestas, se fueron a vivir a Marbella donde su padre se dedicó al mundo de la decoración al calor de los magnates árabes que compraban propiedades en la zona. Cuando le llegó la edad de cursar estudios superiores, Emmanuel García de La Peña fue a cursar Ingeniería Industrial a la sede de la Universidad de Navarra en San Sebastián. Tras completar esta fase, se trasladó a Barcelona a hacer un MBA en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE). Una vez finalizada su formación encontró trabajo para General Motors en la fábrica Opel de Figueruelas, donde permaneció durante trece años. Su etapa con el gigante norteamericano de la automoción duró dos años más, aunque esta vez estuvo destinado a la marca Saab en Suecia.
ETAPA EN GAMESA EÓLICA
En este periodo fue cuando tuvo también su primera experiencia como emprendedor. Diseñó una brida autocortante, idea que surgió al observar que los operarios que tenían que meter las manos en espacios angostos, como la cavidad del motor, sufrían heridas al rozar con el extremo cortante de estas que se queda al eliminar el sobrante una vez apretadas. “Mi brida incorpora una pequeña cuchilla en la cabeza, de tal manera que, una vez que la has tensado, una simple torsión la deja totalmente al ras. Llegué a un acuerdo con una empresa catalana para empezar a fabricarla y entonces constituí una sociedad para cobrar los royalties”, explica.
Fue en 2007 cuando se incorporó a Gamesa Eólica como de director de operaciones en Estados Unidos. Por aquel entonces, esta empresa contaba con cuatro fábricas en suelo norteamericano, una de torres, una de 'nacelles' y dos de palas. Tras una estancia de tres años, regresó a Pamplona.
De vuelta a la capital navarra, formó parte de la nueva unidad de negocio para el reacondicionamiento de grandes componentes, que básicamente consistía en hacer ingeniería inversa de generadores y multiplicadores de la competencia. “Cerramos contratos prácticamente con todas las principales eléctricas y estaba está yendo bien”, recuerda. Aquello duró cuatro años hasta que en una reestructuración “bastante fuerte” le tocó salir. Emmanuel García de La Peña guarda un buen recuerdo de los años que trabajó en Gamesa, empresa de la que aprendió todo lo que sabe del sector eólico. Precisamente fue aquella experiencia la que le animó a convertirse en emprendedor y poner en marcha el proyecto Koala Lifter que ahora está a punto de eclosionar.
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