Emasp, cooperativa de consumo eléctrico con sede en Navarra
Compran directamente en el mercado consiguiendo ahorros que oscilan en torno al 15% de media; la energía es de fuentes sostenibles, y con parte del ahorro se financian proyectos sociales elegidos por el usuario


Actualizado el 29/06/2017 a las 17:18
Otro modo de hacer las cosas es posible. Esto es lo que quiere demostrar Emasp (e+p), la primera cooperativa de consumo eléctrico creada en la Comunidad foral. Compran electricidad en el mercado de manera directa. Sin intermediarios, y sin la intervención de terceros, la energía va directamente del productor al cliente. Lo primero que se consigue con esta fórmula es ahorrar dinero. De hecho, Rafael Sánchez-Ostiz, médico geriatra y director general del grupo Idea, Innovación y Desarrollo Asistencial, explica que el germen de esta cooperativa estuvo en la búsqueda de reducir los elevados gastos que soportan los centros residenciales. “El gestionar residencias nos permite conocer muy bien el patrón de consumo eléctrico. Sabemos cuánta energía se necesita y en qué momentos del día”, explica.
Pero el ahorro no es la única peculiaridad de esta cooperativa. Dirigida por Jesús Sánchez-Ostiz, MBA por el IESE de la Universidad de Navarra y con una dilatada trayectoria profesional en puestos de gestión, esta cooperativa de consumo energético también ha creado una plataforma de crowdfunding (financiación de proyectos de manera colaborativa) para que los socios destinen una mínima parte de su ahorro al proyecto que ellos mismos elijan y que previamente, han tenido que cumplir una serie de condiciones para ser aceptado, como su impacto social.
En estos momentos Emasp está apoyando varios proyectos. Tres de ellos tienen que ver con la investigación y desarrollo; otros tres están dirigidos a la mejora de centros (residencia Santa Zita de San Martín de Unx; la residencia José Ramón Zalduendo de Caparroso, y la renovación y modernización de material sanitario de Josefina Arregui) y otros cuatro proyectos están relacionados con la cooperación y desarrollo, la educación, la sanidad y otro, tiene un carácter social.
Al ahorro y al carácter de ayuda social que tiene este proyecto empresarial se suma el medio ambiente. Toda la energía que compran procede de fuentes sostenibles. “El medio ambiente no entiende de ideologías. No es de izquierdas ni de derechas. Todos estamos de acuerdo en dejar el mejor mundo posible a nuestros hijos”, señala Rafael Sánchez-Ostiz. Con toda la energía verde que han comprado y puesto en el mercado se ha ahorrado la tala de 9.200 árboles, que ocuparían una superficie similar a toda la Plaza del Castillo de Pamplona, y se ha evitado la emisión de 600 tonelada de dióxido de carbono.
DE RESIDENCIAS A PARTICULARES
Poner en marcha esta cooperativa de consumo energético no fue una tarea sencilla. Jesús Sánchez-Ostiz relata que para convertirse en comercializadora de energía tuvieron que emplear más de un año en realizar una veintena de trámites. “La figura de cooperativa de consumo no estaba prevista en el ordenamiento jurídico navarro, pero, finalmente, en 2015, consiguieron darle forma jurídica. Esta iniciativa pionera en Navarra, y que existe en algunos puntos de España como Valencia o en Guipúzcoa, con la cooperativa Mondragón, comenzó a funcionar en las residencias. De estos primeros clientes el cliente se fue ampliando de manera progresiva. Ahora también se encuentran colegios, mancomunidades de agua y ahora, también particulares. Ya cuentan en Navarra con 144 puntos de distribución.
Para recibir el consumo eléctrico es necesario formar parte de la cooperativa. El coste es de 100 euros, que el nuevo cooperativista recupera en el momento que desea (no existe ningún tipo de permanencia) abandonar la cooperativa. Cada cooperativista puede tener tantos centros de distribución como quiera.
El ahorro real de los nuevos socios de la cooperativa en enero fue del 12,38% con respecto a su factura anterior de 2015, aunque han llegado a alcanzar ahorros del 30%.