Empresas navarras
Villa Adriana, paredes que guardan secretos de familia, política, industria y arte
En esta vivienda, que guarda historias y secretos familiares, de política, de industria, de arte, mucho arte... de la vida que se desarrolló desde 1935, se cocieron, seguro, algunas de las decisiones más importantes que han afectado a Navarra


Publicado el 11/04/2026 a las 05:00
"Me hicieron Félix Huarte Goñi y Adriana Baeaumont Galdúroz, en el año 1935. Laus Deo”. Así habla la casa. Así lo dejó escrito ella misma, en primera persona en una lápida labrada en una de las paredes de la residencia familiar Villa Adriana. E hizo bien porque al entrar en sus dominios pareciera que es ella la que da la bienvenida, la anfitriona, la que cuenta, la que habla si se escucha bien, como hay que escuchar las buenas historias. Porque en ocasiones la vida puede llenar de humanidad lo inanimado hasta convertirlo en un sujeto personificado. En este caso, la casa se llegó a mimetizar con sus habitantes y así puede narrar, si se presta atención, su vida propia, que es la suma de quienes la habitaron o visitaron, la de quienes compartieron entre sus paredes y jardines sus infancias, adolescencias, madurez, preocupaciones, ilusiones... Es lo que ocurre con las casas llenas de historia. Que tienen vida propia.


Para empezar, cuando Félix Huarte quiso construir su propia casa puso el nombre de su mujer, que era Adriana Beaumont (1901-1994). Hija de emigrantes navarros, nació en Buenos Aires, se trasladó siendo joven a Pamplona. “Don Félix tuvo por doña Adriana no solo un amor total, sino una admiración absoluta. Y, por supuesto, no hubiese podido hacer nada sin ella”. Lo decía su hijo Juan, quien hablaba de sus padres con los tratamientos de don y doña, y que recoge Javier Paredes en su biografía de Félix Huarte.
Cuenta Paredes que, en cuanto tuvo posibilidades económicas, Félix Huarte invirtió 16.500 pesetas en la compra de un terreno para su casa familiar. Y que en enero de 1934 pagó los derechos reales del solar, “bastante alejado entonces del casco de Pamplona”. Decía su hijo Juan que dio carta blanca a un arquitecto (Eusa), “que, claro, es el sueño de todo arquitecto (...)” “La obra le salió redonda y don Félix lo hizo para doña Adriana, aunque a doña Adriana siempre le parecía demasiado todo lo que hacía don Félix por ella”, continuaba su hijo.


Te puede interesar







La finca se terminó de construir en 1935. Y a finales de 2026 los clientes del futuro hotel podrán disfrutar de un lugar donde se forjaron conversaciones decisivas y encuentros que seguro marcaron el cambio de rumbo de Navarra en diferentes aspectos. Porque fue Félix Huarte el impulsor de la industrialización de Navarra por las empresas que puso en marcha, origen de muchas de las que hoy perviven en otras manos. Y fue el principal autor, desde la vicepresidencia de la Diputación de Navarra que ocupaba, del Programa de Promoción Industrial (PPI) que en 1964 facilitó la transformación de una sociedad agrícola a industrial. También en esta finca se vivió la angustia del secuestro de Felipe y la alegría de su liberación. Y, sin duda, posteriormente, en esta finca se forjó el destino de la colección de Arte de María Josefa, que se trasladó al Museo de la Universidad de Navarra. Así que en ningún sitio como en este podría cobrar tanto sentido la frase de “si las paredes hablaran...” En esas paredes en las que dejó escrito Villa Adriana “Alabado sea Dios”.