Empresas navarras
Así será el nuevo hotel Villa Adriana, en el que Alma ha invertido seis millones
La firma de Joaquín Ausejo comparte el proyecto con los nietos de Félix Huarte para para poder abrir el establecimiento de 15 habitaciones a final de año

Actualizado el 11/04/2026 a las 11:37
Villa Adriana está en obras. La residencia familiar del que fue empresario y vicepresidente de la Diputación Félix Huarte (1896-1971) se convertirá en un hotel a finales de este año. El objetivo es que sea pequeño, coqueto, acogedor, de 15 habitaciones, con piscina cubierta, zona deportiva, spa, restaurante, y todo ello en un lugar emblemático en el centro de Pamplona, en la intersección de la avenida Baja Navarra con las calles Beloso Bajo y Beloso Alto y la carretera de Sarriguren. El proyecto está impulsado por la sociedad Villa Adriana SA, de la que forma parte, por un lado, la cadena hotelera Alma Hotels, con el 35% de participación, y por otro, los miembros de la tercera generación de la familia Huarte, que mantienen el 65% restante. A su vez, Alma Hotels es propiedad del empresario corellano Joaquín Ausejo, quien señaló que su objetivo es llegar a contar en un futuro con el 40% de la sociedad Villa Adriana.
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La firma hotelera va a invertir 6 millones de euros en este proyecto. Esta cantidad va destinada a la adquisición de su participación en la sociedad y a las obras necesarias para convertir esta residencia familiar en un hotel. Alma es la responsable de la construcción de los nuevos edificios, así como de la remodelación y rehabilitación de lo que será el hotel Villa Adriana, que mantendrá ese nombre, el de la mujer de Félix Huarte.
Alma también se hace cargo de la gestión del establecimiento que, cuando esté en funcionamiento, contará con una plantilla de 25 personas. Así lo señalaron Joaquín Ausejo y Rubén Carrillo Arellano, este último será el director del nuevo hotel, después de haber estado al frente del Alma Muga, en Beloso, que era propiedad también de Ausejo.


Un paseo por el interior de la residencia familiar
Un vistazo y un paseo rápido por lo que en su día fue la vivienda del matrimonio Huarte-Beaumont y de sus cuatro hijos , ya fallecidos todos (Juan, Jesús, Felipe y María Josefa), delata la situación provisional que vive en estos momentos lo que fue esta residencia familiar. Plásticos y andamios acompañan al silencio que regala el vaciado del interior de una vivienda en ese momento preciso en el que todos los muebles se “comprimen” a modo de acordeón hacia la pared buscando su sitio, provisional, y envueltos con la máxima protección para esquivar polvo y cascotes. Así, apelotonado, en cierta forma, aguarda el momento de salir el diferente mobiliario que será utilizado en hotel: sillas, mesas, el piano de cola alemán, bargueños, relojes de pie... “La casa se respeta escrupulosamente, pero actualizada”, insiste Ausejo.
El proyecto de la rehabilitación del edificio que existe actualmente y de la construcción de los nuevos es obra del arquitecto estellés Patxi Mangado. Sobre el chalé Villa Adriana la actuación será mínima ya que está catalogado en el Plan Municipal con el grado de protección 3, por lo que se debe preservar, además de la fachada, el jardín y sus árboles. “Se aplicará aislamiento sobre la fachada de un edificio que Eusa quiso levantar como un híbrido, con un torreón que permitiera disfrutar de las vistas de Pamplona y con una vivienda cuyo exterior conecta con las del País Vasco”, añadió Ausejo.
El interior de este edificio contará con cinco suits que sustituirán a las habitaciones que ocupaba la familia Huarte Beaumont. Cuatro estarán en la parte de arriba y una, en la de abajo. Se conservará el ascensor, que es el original y que fue uno de los primeros que se incorporaron en una vivienda en Pamplona, así como la capilla que seguirá con su uso religioso. También este inmueble contará con un nuevo restaurante, (“con cocina tradicional, mi objetivo no es el reconocimiento de las guías gastronómicas”, matiza el empresario), con un comedor privado para unas doce personas y una sala de estar o biblioteca con chimenea. “Entramos en un edificio con historia. Por eso la intervención será muy respetuosa con el edificio que fue levantado con una construcción exquisita. Conservamos todo lo posible, puertas, el suelo de madera, y recuperamos los artesonados y aquellos elementos con valor ornamental debidamente recuperados...”, explica Ausejo.
Derrumbe y construcción de la casa de los guardeses
Además de la rehabilitación de Villa Adriana, el proyecto contempla la construcción de un nuevo edificio de madera y vidrio en la parte que correspondía a la vivienda y al garaje de los guardeses. Esta parte, al no tener protección, se derribará en su totalidad para lo que ya tienen la licencia. Sí está todavía pendiente la licencia de construcción que fue solicitada en septiembre de 2025. En este espacio se levantará un nuevo edificio, de planta baja más uno, que albergará 10 habitaciones. “Tendrá una altura inferior a la actual”, explicó Ausejo. Además, contará con un aparcamiento en el sótano. Este nuevo edificio se conectará con el original de Villa Adriana con una pasarela transparente de vidrio y madera que atravesará parte del jardín.


Entre ambos edificios un frontón recuerda el interés de Felipe Huarte por la pelota, deporte en el que consiguió varios títulos. Es en el lugar de este frontón, que desaparece, donde se levantará un nuevo edificio que contendrá la zona deportiva (sauna y piscina cubierta), además de la cocina del hotel. Y todo ello en una sola planta.
Y luego o, más bien, en primer lugar, está el jardín. 5.600 metros de verde donde lucen cuatro secuoyas, cipreses, magnolios, tilos, nogales, pinos... hasta unos 150 árboles. “Vamos a recuperar los elementos ornamentales originales, los paseos, las pérgolas, la fuente...”, detalló el empresario hotelero. La piscina desaparecerá y se restaurará el estanque y la fuente que recuerdan fácilmente al Parque de la Media Luna, también de Eusa, o, si se quiere, a los Jardines del Generalife, en Granada.


Un proyecto de 7.100 metros cuadrados, después de restar los 500 cedidos al Ayuntamiento de Pamplona, donde lo que manda es el jardín. Porque la ocupación construida solo es de 1.500 metros con una edificación total (con Villa Adriana y las nuevas construcciones) de 1.700. Así se entiende que Mangado resumiera la filosofía del proyectos, según explica Ausejo, con la siguiente sentencia: “Se trata de un jardín con una construcción más que una construcción en un jardín”.
Eusa y Mangado, frente a frente
El nuevo hotel Villa Adriana va a convertirse en punto de encuentro de varios arquitectos navarros de diferentes tiempos. El proyecto permitirá convivir frente a frente a Víctor Eusa (1894-1990) con Patxi Mangado (1957). El primero firmó la residencia familiar de Félix Huarte en 1934. Eusa, conocido como “el arquitecto del Segundo Ensanche” pamplonés, es autor de obras como la Casa de la Misericordia, la iglesia de La Milagrosa, el colegio Escolapios, el Seminario o el Casino Eslava, entre otros edificios. Y el estellés Patxi Mangado, autor del Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte, entre otras obras, es el responsable de los dos nuevos edificios del proyecto y de la rehabilitación del de Villa Adriana. Pero hay más. Detrás de la vivienda de los guardeses, que todavía no ha sido derribada, se ubica la llamada ‘Casa Huarte’, que pertenecía a Felipe Huarte, el hijo de Félix Huarte, ya fallecido, que fue secuestrado por ETA en 1973. Si bien esta residencia pertenece hoy a la familia de Felipe Huarte, a Joaquín Ausejo le gustaría en el futuro poder incorporarlo a su proyecto. Se trata de un chalé diseñado en 1959 por el tándem formado por los arquitectos Fernando Redón (1929-2016) y Javier Guibert (1925-2016), una obra que evoca a firmas como Frank Lloyd Wright o Mies van der Rohe. El interés de Ausejo es claro: “Me gustaría que en una sola parcela convivan obras de cuatros importantes arquitectos de Navarra”.
Entre Barcelona y Pamplona, con parada en Corella
“Vivo en Barcelona. Pero vengo todas las semanas a Pamplona, donde tengo casa y vive la familia de mi mujer (la navarra y editora de Acantilado, Sandra Ollo). Y, lo más importante, paramos en Corella”. Así explica su itinerario Joaquín Ausejo Segura (Corella 8 de octubre de 1950). Es el socio y fundador de la cadena Alma Hotels, fundada en 2005 y que, en estos momentos, cuenta con un hotel en Barcelona, de 5 estrellas, 70 habitaciones y ubicado entre la calle Mallorca y el Paseo de Gracia. La cadena abrió en 2012 el Hotel Muga de Beloso, cuyo restaurante recibió una estrella Michelín en 2019 y tres soles de la Guía Repsol.
En marzo de 2024 vendió Alma Pamplona, el hotel Muga de Beloso, a la cadena Hotusa. Una decisión que tomó cuando vio que la familia Huarte sacaba a la venta Villa Adriana por 3,6 millones de euros en 2021. La familia tomó esa decisión después de la muerte de María Josefa Huarte (2015) y su marido, Javier Vidal (2018), los últimos habitantes de Villa Adriana. “Era la idea que yo quería para un hotel en Pamplona. Por eso les expuse el proyecto a los propietarios. Les gustó esa conservación del patrimonio histórico que suponía el proyecto y quisieron mantenerse como socios”, explicó Joaquín Ausejo. Entonces, vendió el Muga para enfrascarse en este nuevo hotel.
Ausejo, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense, acumula más de 30 años de experiencia en el sector hotelero en diferentes proyectos empresariales. Tiene dos hijos, de 41 y de 6 años.