Premio Navarra Empresarial 2026
Sergio Beni: "Gracias a Juan Roig (Mercadona) que creyó en mí y en un proyecto que hoy cumple dos décadas"
El fundador de Elaborados Naturales, con sede en Funes, dedicó su discurso a agradecer, uno por uno, a quienes le han apoyado. "La confianza de verdad se demuestra cuando alguien apuesta por ti cuando todavía no eres un 'caso de éxito"


Actualizado el 22/02/2026 a las 11:06
Sergio Beni Solans ha recogido el Premio Navarra Empresarial 2026 en un acto celebrado en el Navarra Arena y ante unos 400 directivos y empresarios narros. El fundador de Elaborados Naturales de la Ribera del Ebro dedicó buena parte de su discurso a dar las gracias a todos los que le han apoyado en su recorrido y a destacar el papel del empresario. Ha recogido el galardón (una figura de Faustino Aizkorbe, de la mano de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite; del presidente de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN), Manuel Piquer; del presidente del Grupo La Información, Alfonso Bañón, y de la directora territorial de CaixaBank en la zona del Ebro, Isabel Moreno.
El premiado en la quinta edición del galardón, tras agradecer a los organizadores y colaboradores, ha recordado que el reconocimiento llega cuando la empresa acaba de cumplir sus veinte años de vida. El texto íntegro del discurso de Sergio Beni (Alfaro, 1974) es el siguiente:
"Dicho así suena rápido, pero os aseguro que caben muchas vidas dentro de veinte años. Caben decisiones que te cambian el rumbo. Caben miedos. Caben aciertos. Caben errores. Caben aprendizajes. Y, sobre todo, caben personas.
Yo no estaría aquí sin mi familia. Sin mis padres quienes me dieron la vida, sí, pero me dieron al igual de importante: me enseñaron a mirar el trabajo con respeto. Me enseñaron que las cosas se construyen con paciencia. Que lo que merece la pena, cuesta y que la palabra dada tiene valor así que: muchas gracias, mamá y papá.
Mis padres no solo creyeron en mí: fueron mi guía, mi ejemplo y mi referencia. Y hoy, si me lo permiten, quiero nombrar especialmente a mi padre. No está aquí, pero está, Y yo espero -donde sea que esté. que se sienta orgulloso de lo que hemos logrado. Porque muchas veces, cuando tienes que tomar una decisión difícil, cuando el camino se pone cuesta arriba, tú vuelves a tus raíces. Y en mis raíces está él.
Y si mi padre fue quien encendió la mecha de mi vocación, también debo agradecer a quienes me formaron como empresario, a quienes me enseñaron con hechos y con exigencia. Gracias a Javier Virto Moreno, mi referente por su ejemplo y manera de entender la empresa. Y gracias a Juan Roig, que creyó en mí y creyó en un proyecto que hoy cumple dos décadas. En el mundo empresarial se habla mucho de confianza; pero la confianza de verdad se demuestra cuando alguien apuesta por i cunado todavía no eres "un caso de éxito", cuando solo eres una idea, una intuición y muchas ganas.
Gracias también a quienes nos acompañaron desde el principio: entidades financieras, proveedores y clientes que nos dieron su apoyo cunado más lo necesitábamos y apostaron por nosotros casi como por un proyecto de fe. Sin esa confianza inicial , nada de estos hubiera sido posible.
Gracias a mi mujer, Nuria, por su apoyo incondicional. Los que emprendemos sabemos que el emprendimiento no se vive solo en la oficina. Se vive en casa . Se vive en los horarios que se rompen. En los planes que se aplazan. En las preocupaciones que te acompañan incluso cuando intentas desconectar. Y ahí, si tienes a alguien a tu lado que te sostienen, te acompaña y te devuelve al suelo cuando te hace falta, eso no se paga con nada.
Gracias a mis hijas, que son mi orgullo y mi motor. Gracias a mi hermano Mario, clave tanto en el desarrollo de la empresa como en mi desarrollo personal. Gracias a mi hermana Jenny por su apoyo, su compromiso, su manera de vivir y de transmitir alegría.
Y gracias a toda mi familia, que ha entendido que detrás de una empresa no hay solo trabajo: hay una forma de vida. También a mis amigos, gracias por estar siempre ahí, en los momentos buenos y en los difíciles. Y en lo profesional, gracias al equipo directivo que me ha acompañado en esta aventura, por su lealtad y por su criterio en cada etapa. Y gracias a todos los trabajadores que forman parte de esta historia: los que estuvieron al principio y los que se han ido sumando después. Este camino se ha construido entre todos. Y gracias de corazón, a la Comunidad de Navarra. A esta tierra que me ha dada oportunidades, que me ha acogido, que me ha permitido echar raíces y llamar casa a un lugar que ya siento mío. Navarra no es solo donde trabajamos: es donde queremos dejar huella.
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ORGULLO DE EMPRESARIO
Decirq ue en estos 20 años hemos aprendido una lección: puedes tener máquinas, puedes tener instalaciones, puedes tener inversión, puedes tener producto... pero lo que marca la diferencia es la gente. Y, por eso, cuando me preguntan qué es para mí dirigir, siempre respondo lo mismo: dirigir es servir. Servir a un proyecto, servir a un equipo, servir a una manera de hacer las cosas.
Hoy , hay mucha gente del tejido empresarial. Y a ellos quiero hablarles desde la verdad: emprender y gestionar una empresa no es una postal bonita. Es duro. Es una carrera de fondo. Hay días de incertidumbre. Hay decisiones que pesan. Hay noches de darle vueltas a lo mismo. Y muchas veces esa lucha es silenciosa, porque el empresario tiende a no quejarse. Tiende a apretar los dientes y tirar hacia adelante. Pero eso lo sabéis mejor que yo.
Peor también os digo os digo alto: debemos estar orgullosos de ser empresarios. Orgullosos de no desde la soberbia, sino desde el sentido de la responsabilidad. Porque el empresario -el de verdad- no es un personaje. Es alguien que se levanta, arriesga, invierte, crea empleo, paga nóminas, toma decisiones y cuando vienen mal dadas, intenta sostener a su gente.
Los empresarios somos una mezcla rara de valentía, ilusión y sacrificio y, sí, a veces un punto de locura. Pero de esa mezcla nacen proyectos que cambian vidas. Y eso merece respeto. Merece reconocimiento. Y merece también que nos cuidemos como sociedad: cuidando el emprendimiento, cuidando la industria, cuidando el comercio, cuidando el campo, cuidando la hostelería, cuidando al autónomo... porque ahí está la vida real. Y este reconocimiento es para todos, porque si de algo pude presumir Navarra es de contar con un tejido empresarial envidiable, con grandes empresas, grandes empresarios y mejores personas. Cuidémonos y querámonos.
A LOS JÓVENES
Y ahora me dirijo a los más jóvenes. Como podéis ver, los empresarios somos personas de carne y hueso, con familias, amistades, aficiones, con sentimientos, con sueños cumplidos y sueños todavía por cumplir. Sin daros cuenta, muchos ya habéis empezado es viaje, habéis decididor decir 'Sí al futuro', habéis cogido y llenado esa maleta de sueños e ilusiones.
Estoy convencido de que, entre vosotros, y sin que todavía lo sepáis, hay varios futuros empresarios, futuros emprendedores, futuros líderes de proyectos que hoy no siquiera existen, pero todavía no estáis preparados: formaros, adquirir conocimientos y sed vosotros mismos.
Me gustaría deciros algo que para mí es muy importante: no tengáis miedo a intentarlo. No tengáis miedo a equivocaros. No tengáis miedo a empezar pequeño. Lo importante no es empezar grande; lo importante es empezar con verdad.
Y otra cosa más: no perdáis la ilusión. La ilusión es un motor. La ilusión te levanta; te da la fuerza cuando no te queda. Te empuja a ver oportunidades donde otros ven problemas.
Os invito a que todos hagamos un viaje en el tiempo y volvamos a esa ilusión de cuando éramos niños. Porque, como decía Oscar Wilde, "la ilusión es el primero de todos los placeres". Yo añadiría: y también es el primer combustible de cualquier proyecto.
"ME VOY CON ALEGRÍA Y CON RESPONSABILIDAD"
Me voy de este escenario con alegría, sí. Pero sobre todo me voy con ese sentimiento que os decía al principio: responsabilidad. Responsabilidad hacia mi equipo, hacia mi familia, hacia la sociedad y hacia Navarra. Y con un compromiso: seguir trabajando con la misma seriedad, con el mismo respeto y con la misma voluntad de construir algo que merezca la pena.
Gracias a todos por estar aquí. Gracias por acompañarnos y gracias, de corazón, por recordarnos hoy, que cuando una empresa crece con alma, lo que crece de verdad es la comunidad. Muchas gracias.