Agroalimentación

Eslava prepara ya sus primeros vinos de garnacha sin pesticidas. "Serán vinos más auténticos"

La bodega de la localidad ha cultivado 24 hectáreas bajo un proyecto piloto de viticultura regenerativa (han empleado bacterias para combatir enfermedades). En los vinos, que nacerán en primavera, se usan levaduras locales de la uva

Viñas, con Eslava al fondo
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Viñas, con Eslava al fondoGORKA ALABA
Viñas, con Eslava al fondo

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M. Carmen Garde

Publicado el 15/10/2025 a las 13:31

La autenticidad es uno de los caminos que en viticultura se siguen para distinguir el valor de un territorio. Es la apuesta de la bodega cooperativa de Eslava para esta vendimia. Se ha llevado a cabo un proyecto piloto de viticultura regenerativa en esta localidad de la Baja Montaña de la Denominación de Origen  Navarra.  "La viticultura regenerativa apuesta por la vida, por mantener los microorganismos del suelo. Lo que hemos hecho es usar bacterias para que los hongos que atacan la uva no crezcan ni se expandan. En cambio, la viticultura convencional usa pesticidas y es menos respetuosa con la composición del suelo", afirma la enóloga de la bodega, Rebeca Lecumberri.

La primera vendimia en las 24 hectáreas acogidas al proyecto (20 de garnacha tinta y cuatro de garnacha blanca)  se ha cerrado con un "en excelente estado sanitario de la uva", a pesar de las condiciones meteorológicas adversas que marcaron la campaña, especialmente por la presión de enfermedades como el mildiu. Las parcelas tratadas con microorganismos autóctonos, sin productos fitosanitarios químicos, han mostrado un comportamiento sobresaliente y han propiciado uvas de calidad técnica y sensorial óptima. "Los resultados de laboratorio confirman que las bayas analizadas están completamente libres de residuos. Esta ausencia total de materias activas en el fruto representa un hito técnico y simbólico para un pueblo que ha apostado por recuperar el equilibrio del viñedo desde sus propios recursos". Las aplicaciones se basaron en una selección de cepas microbianas extraídas del propio suelo, hoja y fruto, en un enfoque inédito a escala local en Europa. “Ha sido una campaña compleja, pero el resultado ha superado nuestras expectativas. Las uvas destinadas al proyecto han llegado en perfecto estado, y ya hemos podido comprobar que estamos en el camino correcto”, explica Rebeca Lecumberri, enóloga de la Bodega de Eslava, que en total cuenta con 110 hectáreas y doce socios. “La garnacha ha vuelto a demostrar que es la variedad que mejor nos representa, la más resiliente, la más noble. Nuestra verdadera guardiana del territorio.”

El proyecto, denominado 'Territorio Eslava, Baja Montaña', tiene como objetivo producir tres vinos (blanco, rosado y tinto) sin residuos, con vinificación y embotellado íntegros en el municipio, y con trazabilidad total. De momento, se van a elaborar 1.500 litros de blanco (el primero de la bodega) y otros 6.000 litros de rosado, de los que la mitad irán a barrica de roble francesa para comercializarse con la marca paraje de Guezari. "Los primeros vinos estarán listos en primavera, el blanco, y 3.000 litros de la marcha Eslava rosé. Los otros estarán en el otoño", apunta Lecumberri. "Son los vinos más auténticos que hemos hecho porque, además, en la elaboración no estamos utilizando levaduras comerciales, sino levaduras que ya extrajimos el año pasado del territorio, de las propios uvas", agrega.

Este modelo, que combina biotecnología con técnicas tradicionales, busca elevar al máximo nivel el valor de lo autóctono: desde las levaduras del entorno hasta los viñedos centenarios que definen el paisaje y la cultura vitivinícola del lugar. Impulsado por el Ayuntamiento de Eslava y su Bodega Cooperativa, está cofinanciado por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). 

Esta vendimia marca un paso decisivo en la validación del modelo regenerativo. A lo largo de 2026 se completarán las últimas fases de aplicación y análisis de suelos, y se continuará con la fermentación y crianza de los vinos, que se presentarán oficialmente en 2027. El piloto forma parte de la hoja de ruta de Territorio Eslava, una estrategia integral que combina sostenibilidad, patrimonio, innovación rural y desarrollo local. Desde este enclave de menos de 110 habitantes, Eslava sigue demostrando que lo pequeño también puede liderar, y que el vino puede ser una forma de cuidar el paisaje, recuperar el suelo y sostener el pueblo.

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