8-M Día de la Mujer

Rodica, primera camionera de la empresa navarra Jaylo

Rodica Magherut, de 46 años y natural de Rumanía, es la primera camionera que ha incorporado Jaylo. Esta empresa familiar de transporte de Tudela tiene una plantilla de 190 trabajadores, de los que 135 son conductores. Rodica es la única mujer

Rodica Magherut, camionera de la empresa Jaylo, en el interior del vehículo /
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Rodica Magherut, camionera de la empresa Jaylo, en el interior del vehículo /
Rodica Magherut, camionera de la empresa Jaylo, en el interior del vehículo /

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Marialuz Vicondoa

Publicado el 08/03/2025 a las 05:00

El camión del fabricante DAF, modelo XG480 de la empresa de transporte navarra Jaylo ha recorrido esta semana pasada más de 3.000 kilómetros. Es una de las 140 cabezas tractoras que, con sus 200 remolques, viajan con la marca navarra por las carreteras de España y Francia. Al volante de este vehículo está Rodica Magherut (1 de febrero de 1979), natural de la ciudad de Gorj, de Rumanía. Es la primera camionera que trabaja en esta empresa familiar con sede en Tudela. No por nada, sino porque, explica David García Osta, director de Jaylo, “no hemos tenido posibilidad de contratar más conductoras porque no hay”. Sí que, en una plantilla de 190 trabajadores hay presencia femenina y mayoritaria en oficinas y administración. Pero la realidad es que entre los 135 conductores, todos empleados por la empresa, no había mujeres. Hasta que llegó Rodica.

Después de viajar desde el lunes por Francia, cargando y descargando en Dijon, Lyon, Bayona, y por España, en Guipúzcoa, se detuvo el pasado jueves en Imárcoin, en la Ciudad del Transporte, antes de volver a Tudela. Allí aparcada, abrió la puerta de su camión, también la de su vida, a Diario de Navarra. La cabina, acogedora y confortable, contaba con comodidades inimaginables para alguien que no haya subido a una de ellas. Detrás de los asientos, se extiende fija la cama preparada y aparentemente cómoda, bajo espacios que mantienen ‘la estancia’ en perfecto orden. Debajo de la cama, la nevera con las provisiones necesarias y una pequeña despensa. Delante de los asientos, un salpicadero interminable con un café a medio terminar, un bote de galletas saladas, agua, pequeños peluches, como un osito blanco con un corazón, regalo de su marido, también camionero. Además, una torre de Eiffel, recuerdo de París, y también de su marido, y una réplica en miniatura de un camión Jaylo, regalo de su jefe. Son algunos detalles que le hacen acercarse a sentirse casi como en casa. En lo alto de la cabina, una televisión para sus momentos de descanso y todos los dispositivos necesarios para estar conectada: móvil, GPS, tacógrafo... El suelo tan enmoquetado, nuevo y limpio que provoca en el visitante apuro por pisarlo. Pareciera que solo faltara la mesa camilla para propiciar un rato de conversación pausada. “Estoy feliz, me gusta mucho mi trabajo. Y tengo todas las condiciones para descansar bien”, explica. Lo dice en un español que aprendió a marchas forzadas, con prisa y por necesidad, que es, a veces, la mejor motivación.

Rodica lleva dos semanas y media trabajando en Jaylo. Antes, estuvo en otra empresa de transporte de Navarra, con la que viajaba como pareja conductora de su marido. Pero este pasó a Jaylo y esta empresa un día le planteó si a su mujer le podía interesar conducir uno de sus camiones con las mismas condiciones que tenía él. “Mi marido estaba muy contento, las condiciones eran muy buenas, los compañeros son muy amables... Dije que sí”, explica en el asiento del copiloto. Trabaja de lunes a viernes y tiene los fines de semana libres, tal como pidió a la empresa. Y hay ocasiones en los que, dependiendo de las rutas, coincide con su marido.

Sabe de antemano los estacionamientos donde puede descansar, son de pago, con duchas y aseos, dice, en buenas condiciones. Se cierra bien por dentro del camión cuando llega el tiempo de dormir y dice, medio en broma medio en serio, que casi descansa más que en su casa porque no tiene que hacer nada más que eso, descansar.

RAZONES ECONÓMICAS

Hasta hace unos años Rodica no había pensado ser camionera. En su país, trabajaba de camarera. “Los salarios no son como los de aquí. Mi marido era fontanero. Y queríamos mejorar económicamente”, recuerda. Así que hicieron la maleta en 2006 rumbo España, con su hijo, que tenía 2 años. Su marido tenía amigos en Alcalá la Real, en Jaén, y allí se fueron. “Él trabajaba en la aceituna y yo limpiaba, primero en casas y luego en residencias. En 2017 nos vinimos para aquí, donde también teníamos amigos, que nos decían que había posibilidades de trabajo”, relata. Se instalaron en Mallén, en Aragón, a 25 kilómetros de Tudela. Al llegar le decían que tenía un acento andaluz que hoy ya ha perdido.

Mientras su marido trabajaba de camionero, ella repartía el tiempo entre la limpieza en casas y el estudio en la autoescuela, a la que se apuntó nada más llegar. “Primero me saqué el permiso de coche y después pensé que, por qué no, también el del camión, además del CAP (Certificado de Aptitud Profesional) necesario para trabajar como conductora de camión. Tardé tres años y, al terminar, empecé como camionera de pareja con mi marido. Hasta que él se cambió a Jaylo”, comenta.

El nombre de Jaylo responde a las primeras sílabas de los nombres del matrimonio formado por Jaime García Larroca y Loli Osta Beltrán. “A finales de los años ochenta, mi padre, de Cortes, comenzó con una furgoneta a trabajar para la alimentación. En 1995 fundó Jaylo, primero en Cortes y luego se trasladó a Tudela”, explicó David García Osta, actual director y uno de los tres hijos del matrimonio. Además de la sede en Tudela, tiene delegaciones en Zaragoza, Barcelona, Bilbao, Bayona y Toulouse. El directivo afirmó que, aunque cada vez hay más escasez de conductores, ellos no han tenido problema para contratar. De los 135 conductores de su plantilla, la mitad son extranjeros. Uno de ellos es Rodica, quien ya solo ve Rumanía como destino de vacaciones. “No quiero volver. Estamos acostumbrados a vivir aquí, también mi hijo de 20 años. Y me gusta mucho mi trabajo”, añade.

Después de la entrevista, debía llevar el camión, de 16 metros de largo y de más de 40 toneladas de peso, a Tudela. Al día siguiente llevaría la carga a Aragón. Esta semana son tres noches las que duerme en su casa.

Más conductoras de viajeros que de mercancías

“El transporte es un sector muy masculinizado. Pero el problema es que no entran ni hombres ni mujeres. Sí que desde Anet (Asociación Navarra de Empresas de Transporte) vemos que entran más mujeres como conductoras de transporte de viajeros (autobuses, villavesas) que como camioneras”, explicó Ignacio Orradre, gerente de la organización. Anet es uno de los centros que imparte formación para conductores, el CAP (Certificado de Aptitud Profesional). Cuesta 1.350 euros y si resides en Navarra, el Gobierno foral subvenciona 900 euros. Tiene 140 horas de teoría, además práctica. El candidato tiene que pasar después un examen del Gobierno de Navarra. Actualmente Anet está formando a 20 conductores de viajeros, de los que solo hay 6 mujeres, y 16 de camiones, con solo 1 mujer. Posteriormente, el futuro conductor tiene que sacarse el carné en una autoescuela (el C o/y el C+E). “El problema el embudo que hay aquí por falta de examinadores”, explicó Orradre.

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