Desafío comercial
Navarra se prepara para los aranceles de Trump
Gobierno e instituciones confían en la capacidad de adaptación de las empresas con intereses en EE UU. 206 exportan de forma regular y algunas se anticipan ya al golpe adelantando envíos


Publicado el 09/02/2025 a las 05:00
En un mundo global e interconectado, la economía navarra asiste con preocupación al segundo asalto proteccionista de Donald Trump. El ritmo de la globalización está obligando al magnate a ser algo más precavido que lo que anticipó en campaña a la hora de empezar a levantar el muro aduanero mundial con un gravamen universal de entre el 10 y el 20% a todas las importaciones, pero ya ha anunciado la imposición de aranceles a dos de sus principales socios comerciales (México y Cánada) y empezado a aplicar uno del 10% a todas las importaciones de China aunque las acaba de suspender para los envíos de menos de 800 dólares argumentando que su país no es capaz de procesarlos. Su próximo asalto serán los productos de la UE. Llegará, según el propio Trump, “muy pronto”. Antes, esta semana que viene los protagonistas serán los aranceles recíprocos con los que gravará las importaciones de aquellos países que también tengan tasas a las importaciones que hacen de productos de Estados Unidos. Aunque pocos se atreven a anticipar el desenlace de todos estos anuncios, empresarios e instituciones ya se han puesto a trabajar. “Es momento para la prudencia y la observación -reflexiona Miren Ausín, directora del servicio de proyección internacional del Gobierno de Navarra-. Trump está teniendo una actitud tan agresiva que no sabemos qué parte es real y qué parte impostada para ver cómo reaccionan el resto de países”. Con todo, en las compañías navarras con interés en EEUU las decisiones se suceden . Algunas anticipan sus envíos al país y reorganizan la logística para retomar la fabricación local y otras aceleran sus planes para conformar una red de proveedores que les permita mitigar un golpe que, asumen, terminará llegando. Y, mientras, gobiernos e instituciones contienen la respiración confiando en la capacidad de adaptación del tejido empresarial navarro y en que la dependencia que EE UU tiene de México para el sector automotriz y la propia dieta de sus ciudadanos pero también de la UE y de Canadá le terminarán obligando a pausar sus planes. Pero Trump es a día de hoy imprevisible y expertos de diferentes ámbitos, que llevan tiempo estudiando el fenómeno, buscan resquicios de oportunidad conscientes de que ninguna guerra es buena, tampoco las comerciales.
30 implantaciones y 206 exportadores regulares
Estados Unidos es el sexto mayor cliente para las empresas navarras y el segundo extracomunitario después del Reino Unido pero son menos de una treintena de las 206 empresas que exportan de manera regular las que están implantadas en el país, algunas de ellas con una o varias plantas productivas y otras tantas con oficinas comerciales. Hay que tener en cuenta que las políticas proteccionistas lo que buscan es fomentar la producción interna pero son negativas para las empresas que exportan porque encarecen el producto por lo que también los ciudadanos, no sólo las empresas, pagan las consecuencias, un matiz que el propio Trump ha introducido en su discurso anticipando, como hizo Javier Milei en Argentina, que las medidas podrían suponer algo de dolor para los propios americanos. Hasta noviembre de 2024, las empresas navarras vendieron productos a EEUU por valor de 337,7 millones de euros y en 2023 fueron 573 las compañías que realizaron alguna venta a Estados Unidos por un total de 417 millones. Más de un millar de compañías (1.011) compraron a EEUU pero en un volumen sensiblemente inferior al de las ventas, 117,9 millones hasta noviembre, lo que arroja un saldo comercial favorable para Navarra superior a los 219 millones de euros.
Aunque EEUU ya apostó por las medidas proteccionistas en la Gran Depresión de 1929, en la historia reciente los expertos consultados no recuerdan un escenario tan complejo como el actual más allá de lo que ocurrió durante la primera administración Trump, cuando se empezaron a aplicar aranceles a 113 productos españoles, entre ellos el vino y el aceite, en medio de la disputa con la UE por los subsidios a los gigantes aeronáuticos Airbus y Boeing acrecienta aún más los temores de empresas e instituciones ante lo que pueda ocurrir. “Es una decisión unilateral de una persona y el resto del mundo tenemos que acoplarnos pero obviamente nos vincula muchísimo”, razona Ana Cañada, responsable de comercio internacional en Cámara Navarra de Comercio. Uno de los aspectos que más sorprende a esta especialista es que se esté hablando de un arancel plano, para todos los productos y considera que la OMC debería posicionarse.
El arancel como herramienta de presión
Empresas, instituciones y el propio gobierno coinciden en que la nueva administración americana está utilizando los aranceles no tanto para proteger su industria nacional, sino como un instrumento de negociación en otros ámbitos, políticos y comerciales. “Trump está utilizando los aranceles como herramienta de presión para obtener cesiones en otros ámbitos que no son necesariamente económicos. No sabemos aún cuál es su pretensión última. Son acciones dirigidas contra gobiernos de los que quiere obtener algo”, completa José Luis Álvarez Arce, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Navarra.
De terminar aplicando los aranceles que ha anunciado, algo que la mayoría da por hecho, la receta a seguir por las empresas navarras pasa por implementar las lecciones aprendidas en la anterior etapa, cuando expandieron su presencia a mercados emergentes, buscaron nuevos socios comerciales y avanzaron acuerdos con importadores y distribuidores estadounidenses para renegociar precios, plazos y condiciones, buscando repartir el impacto de los aranceles. Por lo pronto, la treintena de compañías navarras que ya están implantadas en el país parten con ventaja. Estados Unidos es el segundo país con mayor implantación de empresas navarras. El primero es Francia, con 41 empresas implantadas, y el tercero es México con una cifra de implantaciones casi idéntica y un destino también crítico en esta crisis. Ausín pronostica que seguirá habiendo oportunidades para el sector automotriz. “Con Trump van a surgir muchas oportunidades en sectores como el aeroespacial y el de defensa pero las renovables van a sufrir y el coche eléctrico también. Eso va a dar más vida a los fabricantes mexicanos de coches de combustión”.
Envíos anticipados y cambios en la logística
Las compañías con intereses en EEUU ya han empezado a poner en marcha medidas ante lo que pueda venir. Es el caso del grupo navarro Leadernet, con planta en Oricáin, donde trabajan 40 personas, e implantado en EEUU, en Houston, desde 2008. Aunque llegaron a tener personal desplazado aunque ahora sólo cuentan con personal local. Está especializado en el suministro, instalación y puesta en marcha de sistemas de control para instalaciones renovables. Electrónica que compran y montan en Navarra antes de su traslado a EEUU. La cifra del negocio estadounidense ha oscilado estos años entre uno y cuatro millones de euros de los 20 que facturan, y este año esperan facturan allí unos 2,5 millones. La empresa de Pamplona, con una facturación de unos 9 millones de euros, es la única que envía material a EE UU y como explica su director general Alberto Madrid, la política de aranceles de Trump les ha obligado a cambiar de planes. “Teníamos que fabricar dos pedidos importantes de unos 600.000 euros para EEUU y lo que hemos hecho ha sido comprar el material y meterlo en un avión a todo correr para ganar tiempo”, asegura. De esta forma, en lugar de montarlo en Oricáin y enviarlo por transporte marítimo, como venían haciendo, han optado por adelantar el envío a fin de que llegue a EEUU antes de la aplicación de los aranceles. De forma paralela, cuenta Madrid, están hablando con sus clientes para negociar si ante los aranceles estarían dispuestos a compartir gastos. “Si se cierran en banda, tendremos que asumir perder esos dos proyectos y cancelar ofertas vivas que no tengan pedidos para rehacerlas con los nuevos precios”. Aunque con las medidas que están adoptando tratan de evitar los posibles aranceles de Trump a la UE, parte de la electrónica que envía a EEUU, en concreto las baterías, vienen de China donde el arancel del 10% ya está en vigor e irá contra el proyecto. Además, asegura que el hecho de fabricar en Pamplona o en EEUU no es un problema menor por el precio de la mano de obra que encarece el producto. La mano de obra es también uno de los aspectos que más preocupa a la navarra SRT Automotive, dedicada a la remanufacturación de componentes de vehículos diésel, y que cuenta desde 2017 con un equipo comercial y administrativo en Southfield MI. “Este año ya nos hemos ubicado en unas instalaciones con almacén logístico y centro de formación en la ciudad de Ferndale MI, a las afueras de Detroit”, cuenta su director general Óscar Villafranca. Cuatro de los 28 millones de cifra de negocio que esperan alcanzar este año vendrán de EEUU y Canadá. “Nuestro objetivo es que la mayoría de los productos que comercializamos en esos mercados se produzcan directamente allí”. Asegura que más allá de la aplicación de aranceles, su mayor preocupación es tanto ellos como sus proveedores dispongan de mano de obra profesional y competitiva para poder producir sus productos. “Durante los últimos años esto ha sido uno de los grandes problemas con la mano de obra especializada en los Estados Unidos y tememos que con las nuevas medidas migratorias esta situación pueda verse empeorada”, lamenta.
Una implantación “amigable pero cara”
Pese a lo incierto del contexto no parece que las puertas de EEUU vayan a cerrarse aunque Ausín advierte que con Trump va a ser aún más difícil hacer negocios. “Lo que nos transmiten las empresas es que es una implantación amigable, con muchas ayudas y seguridad jurídica”, defiende Cañada.
Las que como la empresa de electrónica IED han optado por poner un pie en Estados Unidos, constatan ese apoyo que ha ofrecido el país a las empresas extranjeras del que habla Cañada con programas como el IRA (Inflation Reduction Act) para reducir la inflación con los que se ha primado la fabricación local sobre ciertos sectores estratégicos, entre ellos la energía solar a gran escala. Unas ayudas que como cuenta Iñigo Ayerra, dueño y CEO de la empresa, ha llevado a muchos de sus clientes a establecerse en el país.
EEUU es un mercado clave para IED, muy focalizado en el sector solar donde los clientes son globales. “EEUU es el primer mercado solar mundial en nuestro ámbito. No es una opción no estar”. Cuentan con una filial desde el año 2022 en Phoenix (Arizona) que ahora van a desplazar a Dallas (Texas) donde ya han montado oficina comercial aprovechando la favorable logística de ese estado. Será este año, con los aranceles de Trump sobre la mesa, cuando refuercen su apuesta incrementando el desarrollo de la parte local americana para fabricar allí. Aunque han tenido a gente subcontratada, la decisión que han tomado este año pasa por expatriar personal y construir un equipo local de proveedores. Este año la idea con la que trabajan es desplazar en torno a septiembre a unos dos trabajadores para conformar un equipo local de unas 30 personas en el horizonte de tres años. “A EEUU no es que no le gusten los extranjeros, buscará tener un beneficio sin perjudicar a la otra parte mejorando sus condiciones comerciales”. Aunque el modelo de IED era vender desde Navarra, a partir de ahora van a trabajar para fabricar en local. Algo que esperan empezar a hacer ya en 2026. De momento, seguirán exportando. Ayerra explica que en el modelo de negocio de IED no resulta sencillo crear un stock de seguridad, por lo que no van a poder anticiparse para mitigar el impacto de los aranceles. “Lo que vamos a vender este año ya lo tenemos gestionado y apalabrado y logísticamente es muy difícil moverlo. Por eso, si durante unos meses nos afectan los aranceles, lo tendríamos que asumir”.
Asegura que el interés de las empresas por establecerse en EEUU es cada vez mayor aunque la peculiaridad de cada sector obliga a estudiar mucho la situación. “A una empresa industrial la implantación le puede costar 4 millones”, dice asegurando que el gran reto es contratar gente local. “Es muy difícil y muy caro. Te puede costar el doble que en España y con un riesgo de fuga mucho mayor”.


Una balanza comercial que limita los aranceles
Que las empresas navarras vendan a Estados Unidos un volumen de productos muy superior a los que exportan es positivo para la comunidad y de ahí que algunos expertos cuestionen que se pueda terminar aplicando ese arancel plano que se ha planteado. “En la UE somos un bloque de 27 y es extraño que nos vaya a poner a todos el mismo arancel”, apunta Cañada. “Si esto acaba en una guerra comercial, se erigirán fronteras y muros donde antes no los había. Es algo que afecta de muchas maneras. Si hablamos de Navarra, no sólo tiene impacto como comunidad importadora-exportadora de productos, también como productora porque esa producción forma parte de cadenas globales de valor que se verían impactadas”, razona José Luis Álvarez Arce. Se debe tener en cuenta la complejidad de las redes comerciales y no sólo se importan productos finales. También intermedios, para completar la producción por ejemplo de bienes que se fabrican en comunidades como la navarra. De ahí que esa eventual guerra comercial terminaría afectando a todos los destinos y a todos los orígenes. Buena parte de la producción europea y navarra que llega a México, otro de los puntos ahora críticos y donde la implantación de compañías navarras también es notable, termina saltando a EEUU y es lo que de hecho ya le estaba pasando a EEUU con los productos chinos. Lo que ocurra entre EEUU y China también preocupa y mucho. “Ahí entramos en otro juego diferente. Son los dos grandes polos comerciales. La relación entre China-EEUU no es la misma que la EEUU-UE o EEUU-México porque se están jugando mucho más y da un poco más de miedo”, advierte Álvarez Arce que alude a la falta de un rumbo claro en la UE para conseguir aunar fuerzas que le viene muy bien a EEUU.
La “complejidad económica” como arma
En un escenario incierto es clave que cada territorio haga valor sus fortalezas comerciales. Echar un vistazo al mapa de la complejidad económica que elabora la Fundación Cotec y donde se mide el nivel de conocimiento necesario que debe tener una estructura productiva para exportar determinadas bienes invita al optimismo. Como explica Ignacio Gordo, analista de Economía de la Fundación, este índice está estrechamente relacionado con el crecimiento económico y el nivel de competitividad de los tejidos industriales de los territorios. “Una economía será más compleja cuanto más diversificada sea su cesta de exportaciones, menos ubicuos sean los productos que exporta y más complejos sean sus socios comerciales”. En esa mapa Navarra es cuarta, sólo por detrás del País Vasco, Madrid y Asturias. Lo que refleja, apunta Gordo, es una estructura productiva diversificada, con una fuerte especialización en sectores industriales de alto valor añadido, como la automoción y la maquinaria que se traduce en una notable capacidad para producir bienes complejos que requieren un elevado nivel de conocimiento y capacidades tecnológicas. Otro de los aspectos que analiza Cotec es la afinidad, que mide el grado de relación entre los productos que se comercian a nivel mundial y las estructuras productivas locales. Lo que concluye es que la afinidad de Navarra sugiere que su estructura productiva tenderá a orientarse hacia la exportación de productos del sector químico, lo que incrementará la complejidad económica del territorio.