Una clase de emprendimiento en La Bajera
El fundador de Scalpers, Borja Vázquez, o el de Grosso Napoletano, Coke Blas, además de otros emprendedores locales, conversaron este miércoles en Condestable sobre sus trayectorias y sus visión sobre el emprendimiento


Publicado el 05/06/2024 a las 21:33
"En un sitio como Pamplona en el que se come tan bien no se podía seguir tomando café tan malo", comentaba entre risas Manuel Spucches, fundador de Coffing, línea de cafeterías de café especializado que cuenta con tres establecimientos en Pamplona, su ciudad de adopción. De esta forma, este emprendedor argentino, que llegó un 7 de julio a la capital navarra, explicó uno de los muchos motivos por los que se animó a abrir su cafetería.
En tono amable, un ambiente distendido amenizado con música de Cerdiloop, y un salón de actos del Condestable, en Pamplona, bastante lleno, La Bajera juntó este miércoles a Borja Vázquez, fundador de Scalpers, Irene Echeverría, de Blancometro, Coke Blas, fundador de Grosso Napoletano, Fernando Vidaurre, de VDR, Ane Hernando y Ana Ayúcar, de Horia, Manuel Spucches, de Coffing, e Ilazki Martirena, de ILK Imagen. Emprendedores todos ellos, a lo largo de una hora y media hablaron sobre sus trayectorias, sus baches y su forma de entender el concepto de emprendimiento.
HAY QUE INTENTARLO
"Esto no va tanto de visión como de intentarlo", reconoció Vázquez, que antes de iniciar el proyecto de Scalpers, marca de ropa, lanzó una empresa de lavaderos ecológicos que fracasaron. "Yo creo que lo hice demasiado pronto y no había experiencia, había muchas más ganas de montar algo que conocimiento y contenido", reconoció en Pamplona sobre su primer negocio. "No pasa nada, se aprende. No es necesario fracasar para que te vaya bien, pero son aprendizajes que te dejan huella", añadió en una conversación conducida por Iñigo Ziganda y Adriana Eransus, de la Asociación Juventud Empresaria Navarra, más conocida como La Bajera.
Junto a Vázquez estaba sentada Irene Echeverría, de Blancometro, una empresa de home staging, que busca mejorar la decoración, iluminación y distribución, además de reparar defectos para vender o alquilar más rápido y a mejor precio viviendas. Ella es ingeniera de caminos, pero después de un periplo en Inglaterra, decidió volver a Navarra y convertir una afición en un negocio. "Me da mucha rabia la expresión: ya tienes trabajo de lo tuyo", reconoció. "Empecé publicando en Instagram cosas sin ton ni son", explicaba sobre sus inicios en el mundo de la decoración. "Era una vía de escape y lo hice sin darme cuenta", reiteró sobre un inicio que se corresponde a su periplo en Birmingham.


"En mi caso sí hizo falta fracasar", comentó. "Hay que creerse lo que uno está haciendo", apuntó. Sobre el fracaso hizo un apunte Eransus extrapolándolo a Norteamérica. "Allí está bien visto fracasar porque significa que lo has intentado, pero aquí cuesta", dijo. "A mi me dijeron bastantes personas: ¿y si te va mal? Pues si te va mal no pasa nada", contestó Echeverría sobre este asunto.
En esta línea siguió Coke Blas, cofundador de una línea de pizzerías que hoy cuenta con 44 locales repartidos por toda España, aunque se distanció algo del fracaso. "Lo que he tenido muy claro siempre es lo que no he querido ser en mi vida", apuntó. "El darte cuenta de saber qué es lo que no quieres ser te puede ir guiando para saber dónde puedes aportar, tienes que darte tiempo", reflexionó este madrileño.
"Yo tenía una idea de negocio que no tiene nada que ver con lo de ahora", reconoció entre risas Ane Hernando, farmacéutica que fundó Horia. "Empecé con un blog y me daba igual la fuente de ingresos", comentó junto a su compañera Ana Ayúcar, ingeniera. Entre las dos llevan tres años desarrollando esta marca de bolsos y accesorios de producción artesanal.


"No tenía ninguna intención de decicarme a esto. La vida me llevó a esto de casualidad", reconoció Ilazki Martirena, diseñadora navarra, fundadora y directora creativa de ILK Imagen. Después, tras estudiar Patronaje y descubrir que eso "era lo suyo" entró en una crisis de trabajo en la que le costaba delimitar sus objetivos. "Me encantaba la moda, pero... ¿qué quería hacer?", reprodujo la reflexión que se hizo durante esa crisis.
DETRÁS DEL ÉXITO HAY BACHES
Una de las intervenciones desde el público la hizo Mikel Idoate, expelotari y fundador de Tanatorios Izarra. "Se habla mucho de lo que hay que hacer, pero, ¿y de lo que no hay que hacer?", preguntó relacionando esa cuestión con el concepto de "baches".
El primero en tomar el guante fue Fernando Vidaurre, que viajó hasta la crisis de 2007 y 2008 para hablar sobre una situación límite para su empresa de construcción. "Pasamos de tener trabajo a no tener. Era o salir de aquí o cerrar", comentó. "Noches sin dormir, situaciones críticas... así que salimos", recordaba. "Fuimos a Rabat, a Polonia... acabé haciendo un aquarium, fíjate tú un navarro haciendo un aquarium", reía. Y de esta forma consiguieron salir.
Por su parte, el fundador de Coffing recordó la pandemia. "Fueron los peores días", lamentó. "Ahora queremos seguir creciendo ordenadamente, necesitamos estabilización", reconoció sobre esta época más favorable que en marzo de 2020. Él contó una de las anécdotas más graciosas de la tarde al recordar la inauguración de su primera cafetería en Pamplona. "El segundo día, una mujer me pidió un café y, acostumbrada a pagar el precio habitual que se pagaba hasta esa fecha en Pamplona por un café, se sorprendió cuando le dije lo que valía", comentó Spucches sobre este precio superior. "Le dije que le invitaba, pero me respondió: ahí te quedas tú y tu puto café", relató provocando carcajadas en el público. Hoy, Coffing tiene tres locales en Pamplona.
El socio de Scalpers también habló sobre los "baches". "Cualquier empresario con recorrido ha pasado por momentos muy malos", dijo. "Hay un concepto erróneo de qué es el éxito. Para mí es la persona en la que te conviertes cuando has superado el proceso: aprendes a relativizar problemas, encuentras soluciones con más facilidad...", enumeró explicando que hay que "enfrentarse" a los problemas y "superarlos".
Para las socias de Horia lo más duro también corresponde a la temporada de la pandemia y las gestiones que tenían que realizar para poder ir a Alicante a fabricar sus productos, aseguraron. Aunque también reconocieron que su inicio no fue fácil. "Que nos tomaran en serio fue un logro", añadieron. Por su parte, Ilazki Martirena apuntó que para ella lo más difícil es la "soledad" de su oficio. Por esto mismo, agradeció a La Bajera el apoyo que ofrece a los emprendedores jóvenes.
A lo largo de la hora y media se habló sobre otras muchas cosas relacionadas con el mundo del emprendimiento. Se solicitó más ayuda de la administración a los autónomos, se habló sobre las fuentes de inspiración y los contextos de cada proyecto. Mientras tanto, la ilustradora Julia Subiza estuvo dibujando la escena de la conversación en directo. La actividad continuó en la sede de La Bajera, en la Calle Mayor.