Confesiones profesionales
Javier Taberna, el eterno presidente de la Cámara de Comercio, tiene una asignatura pendiente: ser alcalde
Acumula 33 años al frente de la institución cameral, cargo que combina con su trabajo como abogado en el despacho fundado con dos de sus hijas.


Publicado el 10/05/2024 a las 20:00
Cuenta con una breve experiencia política como concejal de UCD en el Ayuntamiento de Pamplona después de las primeras elecciones democráticas y dice, de entonces, que se quedó con las ganas de ser alcalde. La música ha sido y sigue siendo su compañera de viaje desde que en el colegio molestaba a los profesores de San Ignacio haciendo ruidos en su pupitre. Parte de su tiempo libre lo dedica a la batería, que continúa tocando, y a las motos. Y, especialmente, a su familia. Tiene cuatro hijas, un hijo, ocho nietos y otro en camino.
Nada más y nada menos que 33 años son los que lleva Javier Taberna Jiménez (Pamplona, 10 de noviembre de 1950) como presidente de la Cámara de Comercio de Navarra. En el ecuador de su séptimo mandato, todavía conserva una espina clavada en su trayectoria profesional, la de no haber podido llegar a ser alcalde. Era 1979, y Pamplona celebraba las primeras elecciones democráticas. Javier Taberna se presentaba para concejal por UCD y recuerda que, a pesar de que su partido fue el más votado, no consiguió la alcaldía. Podía haber sido primer edil porque el cabeza de lista abandonó a los pocos días el ayuntamiento y él se convirtió en jefe de la oposición. Pero no pudo ser. “Es una de mis asignaturas pendientes. Pero, en todo caso, fueron cuatro años maravillosos, de los que guardo un gran e irrepetible recuerdo”, cuenta. Fue su última experiencia política y electoral.
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Con anterioridad, durante sus estudios universitarios de Derecho en la Universidad de Navarra ( 1970/1975), “consciente de que el régimen de Franco acabaría con su muerte, inicié con otro compañero de la facultad una aventura clandestina, que fue el embrión del futuro partido liberal liderado por don Joaquín Garrigues Walker”, explica. “Fueron unos años apasionantes en los que pude participar y ser testigo de excepción de la llamada Transición democrática, donde tuve la oportunidad de conocer a personajes increíbles de todos los colores políticos: izquierdas y derechas, centristas, radicales, republicanos y monárquicos… Pero todos, sin excepción, tenían un objetivo común: enterrar las luchas fratricidas que tanto odio, dolor y sufrimiento habían producido en los dos últimos siglos de nuestra historia”.
Abogado en ejercicio, le gusta recordar que el cargo de presidente de la Cámara no es retribuido, como tampoco se paga a los empresarios que gestionan la institución. Por eso, además de diferentes proyectos profesionales, actualmente trabaja en el despacho de abogados fundado con sus hijas, Taberna Abogados y Mediadores (TAM).
Desde 1991 dirige una institución que cumple en este ejercicio 125 años y cuyo objetivo es defender y representar los intereses generales del Comercio, la Industria y los Servicios de Navarra, así como la prestación de servicios a sus empresas, según explica. “Todas las empresas de Navarra, tanto sociedades como autónomos, están adscritas a la Cámara de Navarra y todos ellos tienen el derecho a elegir y ser elegidos miembros de los distintos órganos de Gobierno de la Cámara (pleno, comité ejecutivo y presidente), pero desde 2010 no tienen obligación de financiarla”, añade. La Cámara cuenta con una plantilla de cerca de 30 personas y aproximadamente 3 millones de euros de presupuesto. Sus ingresos provienen fundamentalmente de las cuotas de sus socios y de los servicios que prestan a las empresas y administraciones públicas,
Casado y con cinco hijos (4 hijas, un hijo, 8 nietos y un noveno en camino). cursó el bachillerato en el colegio San Ignacio de Pamplona. “Al parecer, fui un alumno bastante incómodo ya que siempre estaba explorando nuevos sonidos con mi pupitre, cualidad ésta poco apreciada por mis profesores, que no valoraban mi incipiente talento musical”, explica. Eran sus inicios de una de las aficiones que le han acompañado desde niño, la música. No ha abandonado la batería que sigue tocando después de hacerlo en grupos musicales, como Gregario de Luxe.
Le gusta mencionar a las personas que, a lo largo de su vida profesional, han sido sus mentores. Y lo hace añadiendo el tratamiento de don delante: don Jesús Aizpún, don Javier Martínez de Murguía, don Ignacio Lana o don José Manuel Ayesa. “Nunca podré agradecerles lo suficiente su apoyo y que hubieran creído en mí. Espero no haberles defraudado”, dice.
¿De qué se siente más satisfecho profesionalmente?
No soy capaz de elegir una única cuestión de la que sentirme más orgulloso en mis 33 años de responsable de la Institución cameral porque son muchas y variadas. Pero me gustaría resaltar algunas.
Cuando me incorporé a la Cámara de Comercio me encontré con la falta de una legislación cameral acorde con la Constitución española ya que la vigente databa, ni más ni menos, que de 1911. Así que en 1993 y con el concurso de muchas personas, partidos políticos y presidentes de Cámaras, conseguimos que la nueva Ley de bases de las Cámaras de Comercio Españolas se aprobara por unanimidad del Congreso y del Senado.
Tampoco puedo olvidarme de que en el año 2000 y con ocasión de nuestro centenario inauguramos nuestra magnífica sede, patrimonio y orgullo de todas las empresas y empresarios de Navarra.
Pero no todo ha sido un camino de rosas. En 2010 el entonces Gobierno de España y de un plumazo eliminó nuestra fuente de financiación más importante (suponía entre el 60/70% del presupuesto de todas las Cámaras). Esta situación nos obligó, en primer lugar, a reducir personal, actividad y presupuestos y, en segundo lugar, a reinventarnos buscando nuevas fuentes de financiación que hiciesen viable nuestra existencia. Y al final lo conseguimos, pero no habríamos tenido éxito sin un personal generoso, trabajador incansable y en perfecta sintonía con nuestros órganos de gobierno y, por qué no decirlo, también por un balance saneado que nos mantuvo con dignidad durante los primeros años.
También me gustaría añadir un factor, a mi juicio relevante y del que siempre me he sentido orgulloso: nuestra magnífica relación con la Confederación Empresarial de Navarra, la CEN, ejemplo para muchas otras regiones españolas y que siempre ha reportado beneficios para el tejido empresarial de Navarra.
¿Cuál diría que es la mayor transformación que ha vivido la Cámara de Comercio?
Nuestra obligada ¨reinvención¨ después de la eliminación del recurso cameral nos llevó, no solo por necesidad sino también por convicción, a convertimos en una Cámara de servicios en nuevas tecnologías, como la digitalización y la transformación energética 100% verde, dirigida fundamentalmente a las pymes navarras.
Como ejemplos de nuestra actividad transformadora puedo mencionar las Comunidades Energéticas presentes en más de 65 municipios navarros y en otros 300 a lo largo de toda España, o la Oficina Acelerapyme, que ha ayudado y asesorado a más de 600 empresas. Tampoco quiero olvidarme de uno de los servicios más demandados por las empresas como es el relacionado con la Inteligencia Artificial (IA), a la que estamos prestando muchos recursos, no solo en su parte positiva, dado que es el futuro, sino también en su lado oscuro como son los ataques de los hackers en todas sus versiones: delincuentes comunes, bandas organizadas o incluso de naciones poderosas y enemigas. Para ello, estamos preparando una plataforma de servicios dirigidos principalmente a polígonos industriales y pymes navarras. Todo ello lo estamos desarrollando con la colaboración de las mejores empresas de ciberseguridad de España.
¿Qué retos tiene pendientes Navarra como sociedad? ¿Qué le preocupa más?
Echo en falta otras épocas, cuando la Salud y la Educación eran de calidad y libres para todos los ciudadanos.
Echo en falta que mi tierra atraiga a empresas, empresarios, inversiones y talento como lo hacíamos antes, y que además nadie tuviera que irse por razones fiscales.
Echo en falta que nuestros jóvenes encuentren un trabajo y vivienda dignos.
Echo en falta que nuestra tierra esté conectada por AVE, avión y autovías con el resto de España y del mundo.
Pero lo que más echo en falta, sin duda, es la concordia, el consenso y el diálogo entre los partidos políticos mayoritarios, como también lo hacían antes.
Ante esto, los navarros/as tenemos la gran oportunidad de revertir esta situación, volviendo a la senda de la unidad y del progreso social y económico. Para ello, podemos utilizar un resorte único que tenemos en Navarra y absolutamente envidiado como es nuestra autonomía fiscal, que forma parte importante de nuestro régimen foral privativo y que, además, cuenta con el amparo de la propia Constitución española.
¿A qué le gusta dedicar los fines de semana? ¿Cuáles son sus aficiones?
Tengo varias aficiones, de las que sobresale, sin duda, la música en todas sus facetas. Prácticamente oigo música a lo largo de todo el día, en la oficina, en casa, en el coche…, en definitiva, en todos los lugares posibles. También continúo ‘maltratando’ instrumentos musicales, bien en grupo o individualmente en casa, con mi batería electrónica con la que, desgraciadamente ya no pueden ‘disfrutar’ mis vecinos. Mi sueño irrealizable sería poder tocar la batería con Eric Clapton en una de sus giras.
El deporte y las motos, actividades ya adaptadas a mi provecta edad, también están dentro de mis aficiones preferidas.
Y, por supuesto, los libros, de los que suelo leer una media de unos 15 al año. Evito si puedo los ensayos, las biografías de personajes de menos de 100 años, los de autoayuda y similares. Mis preferidos son los de puro divertimento, como la novela negra, de aventuras o novela histórica. Por señalar algunos de mis autores preferidos, entre los españoles no navarros distinguiría a Arturo Pérez Reverte, Eduardo Mendoza, Santiago Posteguillo, Alicia Jiménez Bartlett, Dolores Redondo o Lorenzo Silva. Y entre los navarros, me quedo con dos grandes amigos míos y abogados como Ignacio Del Burgo Azpíroz y Juan Torres. No me olvido de los extranjeros como Ken Follett, Lee Child, David Baldacci y Douglas Preston y su inseparable compañero Lincoln Child. Todos ellos han conseguido que siempre me divierta, a veces me apasione e incluso me emocione, pero, sobre todo, que nunca, nunca, me sienta solo.
Pero mi afición y dedicación preferida, aunque sea un ‘topicazo’ decirlo, es mi familia: Isabel, mis hijos y mis nietos. Intento disfrutar lo máximo posible de ellos y, si es con todos juntos, mucho mejor.
¿Con qué lugar de Navarra se queda para su tiempo libre?
Soy incapaz de elegir un lugar ideal de Navarra, fundamentalmente porque soy un enamorado incorregible de mi tierra gracias, en parte, a mis fines de semana moteros en los que he tenido la suerte de recorrerla por caminos y carreteras increíbles.
¿A qué personajes admira y por qué?
Si pudiese viajar al pasado me gustaría hacerlo al año 33 de nuestra era, a Palestina, para conocer a Jesús de Nazaret. Podría extenderme en los motivos, pero solamente diré que a mi juicio ha sido el personaje de la historia más revolucionario y transcendental que ha existido.