Agricultura
La colza amarillea Navarra: de 500 a 8.000 hectáreas en 15 años
Esta campaña hay cierta preocupación porque campos enteros no han florecido. Los técnicos investigan la causa de algo inusual hasta la fecha


Publicado el 12/04/2024 a las 05:00
La monotonía cromática del verde en los campos que rodean Pamplona se rompe estos días con el alegre y vibrante amarillo de la colza. Se cumplen quince años desde que los agricultores navarros rescataron la colza del olvido y la volvieron a sembrar como cultivo alternativo a clásicos como el trigo y la cebada. Así, cada año, por abril, su vistosa floración, coincidiendo con el estreno de la primera, se ha convertido en una foto habitual del paisaje navarro. En el año 2009 esta planta oleaginosa, que mantendrá su flor todavía unas cuatro semanas, apenas ocupaba 500 hectáreas en el mapa agronómico foral. En esta campaña suma 7.700 hectáreas, aunque fue el año pasado cuando la colza alcanzó su récord de superficie en lo que llevamos de siglo XXI con poco más de 9.100 hectáreas.
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SEMBRADOS PERO SIN FLOR
La historia del cultivo de la colza está rodeada de un halo de tragedia. A finales de los años 80, hace ya 35 años, la colza llegó a ocupar más de 15.000 hectáreas de campos navarros. Su cultivo se desplomó a raíz de que, al menos, 3.000 personas fallecieran en España a causa de cocinar con aceite de colza adulterado con anilina (sustancia tóxica).
Después de décadas como cultivo residual la colza goza ahora de entidad propia por su buena adaptación a los secanos frescos de la Cuenca de Pamplona, Tierra Estella y Zona Media y, por supuesto, a cualquier regadío.
El rescate de la colza en el mapa agrícola se debe al avance y mejora de las semillas, así como a la rentabilidad que proporciona a los productores, con precios que en algunos ejercicios han rondado los 40 céntimos el kilo.
Este año, existe cierta preocupación en el sector agrícola porque campos enteros sembrados de colza no han florecido en abril y se desconoce la causa, aunque los técnicos han tomado muestras e indagan estos días los motivos de un fenómeno que tildan de “puntual” pero que no había ocurrido nunca. “Es extraño. Ves una finca que ha florecido completamente y otra, justo al lado, está sin flor. La planta, por la razón que sea, ha abortado la flor que es la que da lugar a las vainas con semillas de las que, luego, se extrae el aceite”, detallan algunos productores.
YA NO SE EXPORTA A FRANCIA
Hasta la campaña pasada, la práctica totalidad de la colza navarra, comercializada a través de cooperativas y el Grupo AN, se exportaba a molturadoras de Francia para la fabricación de biodiésel.
La campaña de 2023 fue diferente. La falta de interés por parte de las empresas francesas de biodiésel ha provocado que los precios hayan caído mucho y no interese la exportación. Que los compradores franceses ya no miren a la colza española se ha debido a la presión de colzas de otros orígenes, que cotizan a precios bajos y que cubren sus necesidades, principalmente la procedente de Ucrania.
Por eso, los operadores de la colza española se están viendo obligados a buscar alternativas (molturadoras) en el mercado nacional para vender el producto y lograr defender los precios de los últimos años.
En este sentido, el aumento del precio del aceite de oliva, que se ha disparado, ha contribuido a aumentar la demanda por parte de los consumidores españoles de otros aceites como el de colza. Con todo, la mayor parte del aceite de colza que se elabora en España se exporta a Europa, donde no goza de mala fama y es uno de los más consumidos.