Radiografía del campo navarro (y VI)

Javier Ibáñez: "Explotaciones pequeñas ya no tienen cabida en el sistema"

Javier Ibáñez, agricultor y ganadero de Arboniés (Romanzado), con dos décadas de trayectoria, pide para su sector volver a gozar de “autonomía y libertad” para poder vivir de lo que les gusta. “Esto es vocacional”

Javier Ibáñez Barricat posa encaramado en una montaña de pacas de paja en su pueblo, Arboniés (Romanzado)
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Javier Ibáñez Barricat posa encaramado en una montaña de pacas de paja en su pueblo, Arboniés (Romanzado)
Javier Ibáñez Barricat posa encaramado en una montaña de pacas de paja en su pueblo, Arboniés (Romanzado)

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Aser Vidondo

Publicado el 07/04/2024 a las 05:00

No alcanza su pueblo, Arboniés, el medio centenar de habitantes. Una localidad tranquila, en el corazón del valle de Romanzado, rodeada de productivos campos de cereal que han sido trabajados por generaciones y generaciones de agricultores. Él es hoy uno de ellos, el más joven. Y a la sombra de su buen hacer, sus dos pequeños crecen felices en plena naturaleza, enredando entre tractores y ovejas. “Me veo reflejado en ellos. La vida en el campo es muy bonita. Lástima que no nos dejen hacer nuestro trabajo con tranquilidad. Van a acabar con este sector y con los pueblos”, apunta Javier Ibáñez Barricat. A sus 41 años, es heredero de una saga familiar vinculada al agro.

Pesa las nuevas generaciones de agricultores y ganaderos el legado recibido y aferrado a la tierra, que poco menos es para quienes la cultivan o viven de ella patrimonio sentimental. La ilusión es su simiente en un campo abonado a la incertidumbre y a las dificultades de relevo generacional, contrastadas con el empeño de sucesión de unos pocos. Envejecido el sector, con una media superior a los 60 años de edad, despuntan jóvenes que quieren vivir de la tierra y del esfuerzo que requiere mimarla. Las expectativas aparecen complicadas en un horizonte dibujado con los trazos de la incertidumbre y las obligaciones burocráticas, concebidas como un lastre. Tres son los ejemplos para la esperanza.

“Mi madre siempre me dice que hoy en día hace falta trabajar más para vivir igual o peor. Dedicar más tiempo, abarcar más y poner más medios, mientras crecen los costes y mengua el beneficio. Y es cierto. Las explotaciones pequeñas ya no tienen cabida en el sistema y esto va en contra de la sostenibilidad ambiental”, asegura, añadiendo que “en Navarra se está mucho peor que en otros territorios en cuestión fiscal”.

Como sus colegas de profesión, mira con recelo a la PAC, la política agraria europea. “Está enfocada a no producir, parece que interesa traer alimentos de fuera, sin tantos controles como exigen aquí y contra los que no podemos competir en costes. Y hace que ya no seamos dueños de lo nuestro. Nos dicen qué sembrar, en qué cantidades, cuándo trabajar la tierra, obliga a apuntar cada día en qué campos pastan las ovejas, cuando nace un cordero y qué día lo matan... Es inviable, además de suponer un alto coste y tiempo. Queremos autonomía y libertad”.

Y remarca que los agricultores son “los primeros interesados” en cuidar el medio ambiente. “¡Si vivimos aquí! Pero no tiene sentido que se hable de que la actual es la ‘PAC verde’ cuando por ejemplo te obliga a echar glifosato a los barbechos y a su vez te prohibe pastar en esos campos con las ovejas, como se ha hecho toda la vida. Eso sí era manejo sostenible”, compara.

INCERTIDUMBRE CON LOS PRECIOS

Javier Ibáñez se incorporó al mundo agrícola en el año 2000, con 18 años. “Lo veías en casa y era algo que te tiraba. Siempre lo tuve claro. Esto es una forma de vida, no un trabajo. Hago lo que me gusta, es vocacional. Siempre ha sido un trabajo reconocido, aunque ahora no tanto. Y más allá de los políticos, el consumidor, con su compra, también tiene que ver en ello”, indica.

En su explotación, cultiva campos de secano (cereales y forraje) y cría ovejas para producción de carne (corderos). “La incertidumbre con los precios de venta es total, pero los costes (piensos, abonos...) se mantienen altos. Hoy veo el futuro más negro que hace 10 años”, dice. Y defiende la movilización para impulsar soluciones. “No vamos a parar de luchar por los que estamos, los que estuvieron y los que vendrán”, sentencia.

41 AÑOS suma Javier Ibáñez Barricat. Vecino de Arboniés (Romanzado), siguió laboralmente los pasos de sus padres, Francisco Javier y Mª Esperanza. Tiene dos hijos con Pili Dendarieta (Inhar y Unax), y una hermana mayor, Ana.

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