Protesta agraria

Los agricultores navarros, "¿y ahora, qué hacemos?"

Una incógnita sobre el modo de proceder a partir de ahora fracturó el Movimiento 6F de Agricultores y Ganaderos ante la sede de Desarrollo Rural. La tensión de la reunión con el Gobierno foral se trasladó a la calle

Con la mirada perdida, en medio de la incertidumbre, un hombre permanece sentado en un tractor en González Tablas
AmpliarAmpliar
Con la mirada perdida, en medio de la incertidumbre, un hombre permanece sentado en un tractor en González Tablas
Con la mirada perdida, en medio de la incertidumbre, un hombre permanece sentado en un tractor en González Tablas

CerrarCerrar

Natxo Gutiérrez

Actualizado el 17/02/2024 a las 08:13

La espera de dos horas en González Tablas, sinónimo de trámites y resolución de dudas con el Gobierno de Navarra para los hombres y mujeres que viven del campo, fue llevadera dentro de una lógica preocupación y cansancio anímico más que físico en los demandantes de mejoras. “Llevamos diez días movilizados y no hemos conseguido nada. ¡Diez días perdidos!”, enfatizó Roberto Arbizu Andueza, de Oco, dando a entender la carga emocional acumulada en las dos últimas semanas de movilizaciones. De la misma localidad, Javier Bujanda Martínez, de 63 años de edad y casi medio siglo mirando al cielo con los pies enraizados en la tierra, no podía disimular un hondo malestar: “Nunca hemos estado tan mal en la agricultura y aquí, en Navarra, mucho peor que otros lugares de España porque estamos pagando más impuestos y eso, ¿a cuénta de qué?”. “Nos están comiendo, nos están arruinando a los agricultores”, sentenciaba con un poso de amargura mezclada con rabia contenida.

Su reflexión brotó en los prolegómenos de la reunión de Gobierno foral, organizaciones agrarias y el Movimiento 6F de Agricultores y Ganaderos. “Esperemos que se aclaren y que resuelvan todas estas pegas que tenemos para poder trabajar, que es lo que pedimos”, significó Pedro Iriarte a los pocos minutos de aparcar su tractor en una hilera de nueve vehículos agrícolas en la calle Sangüesa, perpendicular a González Tablas. Llegar a las instalaciones polideportivas de Larrabide pasó a convertirse en ese instante en ardua dificultad. Una villavesa se vio en la obligación de dar marcha atrás.

La expectación generada, en medio de un ambiente que entre los propios concentrados no invitaba al optimismo, se agudizó rebasadas las dos de la tarde cuando un movimiento de siete agentes de la Policía Foral hacia la entrada de la sede de Desarrollo Rural presagió un inminente desenlace. “Hoy hay que estar aquí”, apreció Francisco Javier Jalle Villafranca, agricultor de Ribaforada, que acudió a la concentración en una furgoneta en la que transportaba una pancarta con una demanda de la Ribera: “¡Segunda fase del Canal ya!”. “Además de los problemas comunes que tenemos, hay otros que son propios de cada zona. El embalse del Ebro va a volver a secarse este año”.

Para cuando compartió su reclamación, el círculo de los congregados se había estrechado en torno a las escaleras de acceso al departamento de Desarrollo Rural. El nerviosismo podía reconocerse en rostros serios. Las licencias de humor, hasta entonces compartidas para sobrellevar la mañana, quedaron arrinconadas por una atención concentrada en la puerta de González Tablas, 9.

“Sólo quedan los representantes de la plataforma. El resto ha salido de la reunión”, se le escuchó decir a un periodista al tanto de lo que ocurría en el interior. Mientras, en un extremo de la calle, la Policía Foral mantenía cruzada una furgoneta para impedir el paso de tres tractores con remolques cargados de estiércol. El cruce de González Tablas con Bergamin permanecía cortado a la circulación con la presencia de un grupo de chalecos amarillos.

Fue aparecer por la puerta los portavoces del colectivo separado de las organizaciones agrícolas -Carmelo Macua, Salvador Moreno y Andrés Echarri- y creció un rumor expectante. Subidos en la parte posterior de una furgoneta, tomó la palabra Carmelo Macua. “Hemos peleado a muerte. Habéis conseguido un hito: meter los tractores, la manifestación de ayer (por la del jueves)... Vosotros sois los que os merecéis el aplauso”, respondió al recibimiento obtenido. Satisfecho “no al 100%” con el desarrollo del encuentro, cedió el micrófono a Salvador Moreno para que resumiese su contenido: Ha sido la situación más difícil la que nos ha tocado vivir. La reunión ha sido tensa”, avanzó sin intuir la réplica de su descripción en la división de opiniones que iba a resquebrajar la unión de pareceres en el movimiento asambleario. “Hemos conseguido una de cal y otra casi de arena. Creo que la presión de estos días ha tenido unas consecuencias... buenas”. “Os cuesta decir buenas”, se escuchó una primera voz crítica.

Un momento delicado

“Sabemos que las organizaciones agrarias llevan tres años intentando mejorar la fiscalidad”. Su apreciación suscitó una segunda reacción contraria: “Eso es mentira. Las organizaciones han sido traición, traición y más traición”. El clima de desavenencias subió la tensión un grado. “No es el sitio ni el momento ni el lugar”, terció un miembro afín a los interlocutores con el Ejecutivo navarro. “¿Y tú quién eres?”. La interpelación desató un momento delicado con una disputa verbal que no pasó a más por la mediación de terceros para que los dos enzarzados depusieran su actitud desafiante.

En esto, Carmelo Macua confesó su impresión de la reunión: “Los tres presentes hemos sacados sensaciones positivas. No podemos ser desconfiados”. “¿Y los ganaderos, qué?”. Nuevo punto de fricción.

Al final, entre el desconcierto y una sensación de confusión y desánimo, las explicaciones de los portavoces sembraron una incógnita, que fue crucial para el resto de la jornada y de los días que se avecinan: “¿Y ahora, qué hacemos? Salimos o no” con los tractores, se supone, a la vía pública. “Somos autónomos. Somos libres. No me siento líder de una organización. Me he sentido un representante. Aquí termina mi trabajo”, se sinceró Macua.

Concluida la intervención pública, hubo un grupo de agricultores disconformes que se acercaron al cruce de González Tablas con Bergamín. Se movió un tractor con un remolque de estiércol sin poder sortear el obstáculo de la furgoneta de Policía Foral que impedía su avance. La salida de la sede de Desarrollo Rural de la delegación de UAGN de la sesión fue increpada con expresiones altisonantes.

Hora de comida y la sobremesa reunió a críticos en encuentros improvisados en torno a El Sadar y en Zizur, junto a sus tractores. Unos concluyeron con su regreso a sus pueblos de procedencia; otros se inclinaron por continuar la protesta. Avanzada la tarde, su intento de llegar al corazón de Pamplona se topó con un cordón de la Policía Nacional. A la par, agentes de Policía Local desviaban el tráfico sentido Estella, a la altura de la Venta Andrés. Aún hubo una segunda columna de tractores que llegó a Merindades en un día sin consenso ni descanso.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora