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Comunicación sostenible: de la urgencia climática a la urgencia estratégica

Si queremos ser una empresa sostenible, que participa de manera activa y responsable con la sociedad, tenemos que contar con una estrategia sólida, real y alineada con nuestra identidad

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  • Edurne Gil. Brandok
Publicado el 20/01/2022 a las 11:22
En botánica una planta perenne es aquella que mantiene sus hojas durante todo el año y se diferencia de las plantas caducas en que estas últimas pierden completamente su follaje durante el invierno o la estación seca.
Pues sí, la sostenibilidad es hoy una planta caduca. Ha perdido sus hojas y se ha quedado expuesta, desnuda. Pero en este caso no ha sido por el frío invierno si no por el calentamiento global y otra serie de consecuencias que hemos provocado como humanidad a lo largo de los años y de excesos ambientales.
En 1985 los científicos encontraron un agujero en la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases. Comenzaba una nueva época de gran crisis ambiental mundial.
Durante los años 90 comenzaron a expandirse términos como al reciclaje, el calentamiento global y la capa de ozono. Los escuchábamos, sabíamos que estaban ahí y empezábamos a ver iniciativas desde las empresas.
Lo verde estaba de moda.
Incorporamos nuevos contenedores y duplicamos, triplicamos, quintuplicamos nuestros cubos de basura. La sostenibilidad terminó de brotar y llenó de verde nuestra vida.
La cultura medio ambiental era tendencia. Los packaging empezaron a decirnos en qué contenedor debían ser depositados. Hasta había una máquina que devolvía entradas para el cine cuando la alimentabas de botellas de plástico. Y hubo quien hizo joyas con cápsulas de café reciclado.
Empresas de todo el mundo se subían al carro de la sostenibilidad. Muchas veces con acciones puntuales que más tenían que ver con el marketing –incluso acercándose o sobrepasando el green whasing– que con una estrategia de sostenibilidad firme, concreta y estratégica.
Pero las hojas de la sostenibilidad han caído. Son caducas, ¿recordáis? Hemos provocado su caída. Lo malo es que estas hojas no vuelven a salir. Hemos exprimido su salvia dejándola seca.
¿Se puede decir entonces que la sostenibilidad ha muerto? Quizás ha dejado de estar de moda para convertirse en necesidad.
Planes como la Cumbre de Kyoto, el Acuerdo de Paris o la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible suponen regímenes climáticos y una hoja de ruta [sic] para alcanzar un mundo mejor y el marco mundial para la cooperación internacional en materia de desarrollo sostenible, con sus dimensiones económica, social, medioambiental y de gobernanza.[sic]
El Acuerdo de París da un paso más allá al involucrar por primera vez, no solo a gobiernos, sino también a actores no estatales como empresas, inversores y la sociedad civil.
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