Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Economía

La covid arrasa con más de 400 empresas navarras, el mayor golpe desde 2012

Eran negocios activos, con asalariados e inscritos en la Seguridad Social. Siete de cada diez de las empresas que han cerrado pertenecían al sector servicios. La patronal navarra advierte del deterioro y pide medidas adicionales reforzar las ayudas a negocios viables

Ampliar La covid arrasa con más de 400 empresas, el mayor golpe desde 2012
La covid arrasa con más de 400 empresas, el mayor golpe desde 2012
Actualizado el 18/02/2021 a las 11:25
El tejido productivo navarro sufrió en el año de la pandemia su mayor golpe desde 2012. El parón económico decretado en marzo para contener el avance del virus -un parón que acabó con la oferta y provocó el hundimiento de la demanda-, y las restricciones que se fueron imponiendo en los meses siguientes para controlar las sucesivas olas de la pandemia han terminado por asfixiar a decenas de empresas, especialmente pequeñas, base del tejido productivo navarro pero también su parte más frágil al tener limitada su capacidad para sobrevivir sin ingresos.
Más de 400 de las compañías que habían iniciado el año inscritas en los ficheros de la Seguridad Social ya no están porque han tenido que echar el cierre. Se trataba de negocios activos y con asalariados en plantilla. El Directorio Central de Empresas (DIRCE), recién actualizado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que dirige José Luis Escrivá, confirma el desolador panorama que está dejando la crisis de la covid en el tejido productivo navarro y que echa por tierra gran parte de lo que se había avanzado en los cinco años de recuperación transcurridos desde 2014 a 2018 cuando se lograron crear 790 firmas. Aunque la remontada se había empezado a truncar en 2019, fue en 2020 cuando la debacle se consumó y con unas dimensiones que nadie podía imaginar. Al cierre de ese año se contabilizaban en Navarra 17.352 empresas en los ficheros de la Seguridad Social. Esa cifra supone una pérdida del 2,3% (414 compañías) respecto a 2019, un descenso inferior al 3,3% registrado en el conjunto de España que no por ello deja de ser menos preocupante.
La sangría se cebó con especial dureza con los sectores más afectados por las restricciones. De hecho, fueron los servicios los que absorbieron el grueso del impacto con una pérdida de 396 empresas, un 3% de las que había al cierre de 2019. En la industria, la pérdida de compañías fue de 18 y en la construcción fueron 10 las que echaron el cierre. El goteo de cierres continuó en enero con 110 empresas menos que en diciembre y todo indica que las sucesivas actualizaciones del DIRCE seguirán reflejando pérdida de empresas. Esta misma semana se ha sabido que la histórica fábrica de Miasa en Landaben, propiedad de la familia Huarte y que cuenta en la actualidad con 94 trabajadores ha entrado en liquidación.
La compañía, especializada en la producción de horquillas para cajas de cambio de automóviles, se había visto muy perjudicada por la caída de la demanda de coches nuevos debido a la pandemia. Había entrado en concurso el pasado mes de octubre acuciada por la abultada deuda (14 millones) que arrastraba con bancos, Seguridad Social, Ministerio de Industria y Hacienda foral.
La otra cara de la crisis la ofrece el sector agrario donde el saldo sigue siendo positivo con trece nuevas empresas hasta diciembre. Una tendencia que se mantuvo en el primer mes del año con cuatro aperturas de empresas más.
DESCALABRO "HISTÓRICO" Y RECUPERACIÓN PARCIAL
El tejido productivo navarro está tocado pese a que la pérdida de empresas se fue suavizando en el transcurso del año llegándose a recuperar hasta un 40% de las empresas que se perdieron en marzo y abril. Sólo en esos dos meses 477 compañías dejaron de cotizar a la Seguridad Social, un descalabro nunca visto antes en la historia. Si tomamos febrero, el mes anterior a que se declarara la pandemia, como punto de referencia el sistema habría perdido hasta enero de este año, último mes sobre el que existen datos oficiales, un total de 451 compañías cotizantes. Así lo reflejan los datos de la estadística de códigos de cuenta de cotización que elabora mensualmente la Seguridad Social, un indicador de la marcha de la actividad empresarial. La estadística también refleja la caída en el número de trabajadores, en especial en el sector servicios. En la industria y la construcción 2020 terminó con más trabajadores dados de alta en el sistema.
Con todo, el número global de empresas en alta en la Seguridad Social y con trabajadores en plantilla ha regresado a cifras de 2015, último ejercicio que finalizó con menos negocios que el 2020. Entonces, acabaron el ejercicio 17.213 entidades, 29 menos que las que figuran en la estadística de enero de este año. Pero esas más de 400 compañías que echaron el cierre a lo largo de 2020 no son todas las que son. A ellas habría que sumar varias decenas más que no contaban con asalariados propiamente dichos, como, por ejemplo, los micronegocios de muchos trabajadores autónomos. El DIRCE que publica el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones no incluye los datos de esas micropymes sin trabajadores a su cargo, pero patronal y sindicatos calculan que pueden ser varios cientos las empresas que se han quedado por el camino del duro 2020. Los datos, en todo caso, son solo un anticipo del impacto que tendrá la pandemia en el mercado de trabajo, una realidad que empresarios y sindicatos cinciden en que no se conocerá hasta que concluya la vigencia de los ERTE por fuerza mayor. El 14 de enero todavía estaban activos 7.524 ERTE, el 88% de fuerza mayor y con el sector servicios como gran damnificado. “La situación es preocupante; muchas empresas se están encontrando con problemas de solvencia”, valoran desde la Confederación Empresarial Navarra.
EL GASTO EN DESEMPLEO, EN CIFRAS RÉCORD
La pérdida de empresas y, por ende, de trabajadores se refleja en el gasto en prestaciones por desempleo que se pagaron en 2020 en la comunidad. En el conjunto del año se abonaron 392,2 millones, casi el doble que en 2019 (206,4 millones). En diciembre cobraron prestaciones por desempleo un total de 28.644 personas, un cifra alejada ya del récord de mayo cuando llegaron a 75.164. Hay que tener en cuenta en todo caso que cobran prestaciones por desempleo tanto los que estaban en paro antes de la crisis sanitaria o perdieron su empleo a raíz de ella como, también, los afectados por regulaciones temporales de empleo que en el último año han engordado de forma muy notable la cifra de perceptores de prestaciones contributivas. Se trata de personas que aunque no trabajan siguen cotizando a la Seguridad Social porque su empleo solo está suspendido.
Las medidas que se adopten para sostener a las empresas durante el tiempo que duren las restricciones serán decisivas para activar la reactivación. Y de ahí que los principales países del continente, desde Francia a Alemania, pasando por Reino Unido o Italia hayan optado por desplegar una insólita red de apoyo económico a través de préstamos, subsidios y rebajas fiscales enterrando por el momento el dogma de la austeridad que se impuso en 2008 durante la crisis financiera. En España se ha desplegado una red asistencial con los ERTE y la financiación a través de los préstamos ICO pero las empresas entienden que ese apoyo público se debe intensificar. “Se debe intensificar el apoyo público al tejido productivo y a los sectores más dañados con medidas adicionales dirigidas a empresas y autónomos, aliviar la carga financiera y reforzar las ayudas a negocios viables. Además, se debe orientar el rumbo hacia la atracción de inversiones creando un entorno propicio para favorecer la inversión empresarial y la competitividad de nuestra comunidad”, plantea CEN.
El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha anunciado un nuevo paquete de rescate al que muchas empresas fían ahora su supervivencia. Por el momento, sólo algunas comunidades, entre ellas Navarra, han puesto ayudas directas encima de la mesa para tratar de paliar el impacto que la restricciones están teniendo sobre la hostelería. Ayudas, asegura la Asociación de Hostelería de Navarra, “insuficientes” para una sector que ha perdido ya más de 500 millones y 3.200 puestos de trabajo.
El 85% de las compañías prevén mantener empleo
La última Encuesta de Impacto de la covid-19 del Instituto Navarro de Estadística (Nastat) revela que se han ralentizado las expectativas de las empresas sobre la recuperación de las ventas aunque la actividad productiva es superior al periodo anterior. El 88,2% de las empresas declaran estar abiertas en el cuarto trimestre de 2020, un punto menos que el precedente, el 61,6% con su actividad habitual y el 26,7% con la actividad modificada por la covid, mientras que el 4,6% están cerradas y el 7,2% ha tenido algún cierre temporal. Son los servicios, donde ha aumentado con respecto al tercer trimestre el número de trabajadores en ERTE, el sector más afectado por los cierres. En cuanto a las perspectivas de empleo para los tres próximos meses, el 85% prevé mantenerlo, el 13% reducirlo y el 2% aumentarlo siendo la expectativa más favorable la del sector de la construcción.
La crisis se llevó por delante a casi 4.000 autónomos en sólo medio año
El dato lo recoge el INE en el primer análisis de la demografía empresarial ante la pandemia
La crisis de la covid-19 obligó a echar el cierre a cerca de 4.000 autónomos navarros, el 10% del total en apenas seis meses. El dato lo recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su primer análisis de la demografía empresarial ante la pandemia y que sitúa la pérdida global de empresas que se habría producido durante los nueve primeros meses de 2020 en el entorno de las 2.000 compañías, muy superior al dato que arrojan los ficheros de la Seguridad Social en el que no se incluyen los datos de pequeñas empresas sin trabajadores a su cargo.
Los datos del INE muestran la reducción de las tasas de supervivencia para los trabajadores por cuenta propia entre el primer y el tercer trimestre del año. Así, a cierre del primer trimestre de 2020, el indicador de supervivencia se situó en el 93,7%, para ir reduciéndose al 91,7% en el segundo trimestre y al 89,2% en el tercero. Otro de los datos que destacan del informe es que si en la destrucción de empresas fue clave el tamaño de la plantilla, en las bajas de los trabajadores por cuenta propia los factores diferenciales pasan a ser el sexo y, sobre todo, la edad.
Por edades, los que más han sufrido han sido los menores de 30 años, que a 1 de octubre alcanzaron un indicador de supervivencia que superó por poco el 79%, un porcentaje que supone el cese de 33.000 de los 156.700 autónomos dados de alta a comienzos de 2020 en este rango de edad. Entre los 30 y los 39 años, la tasa de supervivencia ascendió al 86%; al 87,2% a partir de los 60 años; al 90% entre los 40 y los 49 y, por último, al 92,3% entre los 50 y los 59 años, el perfil que mejor sorteó el golpe de la crisis sanitaria y económica.
La misma estadística del INE refleja que el efecto de la pandemia en el tejido productivo arrojaba a 1 de octubre una tasa de supervivencia desigual en función del tamaño de las firmas, o “unidades empleadoras”. Para las microempresas, de hasta cinco empleados, esa tasa se limitó al 82,6%. Para el resto, se situó por encima del 94% en cada uno de los diferentes estratos por número de empleados.
volver arriba

Activar Notificaciones