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Automoción

Volkswagen Navarra: más covid, menos coches

VW Navarra no es ajena a los problemas que el sector auto sufre en toda Europa por el agravamiento de la pandemia, que está dificultando la distribución de los coches nuevos y el suministro de piezas

Se repite la imagen de finales de marzo con los accesos al recinto fabril cerrados.
Se repite la imagen de finales de marzo con los accesos al recinto fabril cerrados.
Jesús Diges
Actualizada 21/11/2020 a las 06:00

El pasado 7 de octubre Volkswagen Navarra informaba que la producción diaria había alcanzado los 1.581 coches, el máximo de lo que es capaz la fábrica aplicando todas las medidas de flexibilidad y reforzando la plantilla con varios cientos de eventuales. Las instalaciones estaban a pleno rendimiento y quería aprovecharse hasta el último día posible para arañar cuantos más coches pudieran fabricarse hasta final de año. Un mes y diez días después, pese a mantener el récord histórico de fabricación por jornada, la dirección se veía obligada a detener la cadena de montaje durante dos días, que podrían ser tres o más según evolucionen las circunstancias, ante la escasez en el suministro de motores y cajas de cambio.

El agravamiento de la pandemia de la covid-19, que ha alcanzado cifras récord de contagios en buena parte de los países del Viejo Continente, finalmente se ha impuesto a los planes de la marca para recuperar en la medida de lo posible el tiempo perdido durante la primavera. La paralización de toda la actividad en la fábrica desde el 16 de marzo hasta el 26 de abril supuso dejar de ensamblar más de 50.000 coches y se recortó el objetivo anual de producción de las 306.645 unidades previstas inicialmente a 253.714, un 17,3% menos. Esta cifra continuó a la baja debido a una renqueante demanda de vehículos nuevos durante los meses más complicados de la pandemia hasta situarse en 242.000 coches para todo el año, aunque la llegada de ayudas públicas para renovar el parque automovilístico reactivó el sector a partir del verano.

A finales de agosto, Volkswagen Navarra anunciaba que, ante el repunte del mercado, iba a fabricar 5.000 vehículos más, para terminar 2020 con 247.000 unidades, y contratar a 452 eventuales hasta final de año. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que el empeoramiento de la situación sanitaria en toda Europa ha vuelto a llenar de nubarrones el horizonte de la industria automovilística. En el caso particular de Volkswagen Navarra, sin perder de vista que continúa fabricando al ritmo histórico de 1.581 vehículos por jornada, los dos días menos de producción ya anunciados unidos a los cuatro sábados voluntarios que se cancelaron hace unas semanas recortarán la producción anual en unos 5.000 coches, por lo que la factoría terminará el año completando unas 242.000 unidades, un 21,1% menos de lo asignado.

CIERRE DE CONCESIONARIOS

Las restricciones a la movilidad aprobadas en casi todos los países del continente, principales mercados de exportación de Volkswagen Navarra, han potenciado la sensación de incertidumbre y retraído la demanda de coches nuevos. Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y Países Bajos suman el 65,6% de las ventas de los coches que salen de Landaben, países en los que se ha decretado el cierre de los concesionarios o en los que las restricciones a la movilidad han desmovilizado a la demanda. Así sucede también en Navarra, donde los puntos de distribución constatan que hay “una mucho menor afluencia” de potenciales compradores, tal como reconoce Carlos Sagüés, presidente de la asociación sectorial.

Los coches almacenados en campas intermedias, situadas en lugares estratégicos por toda Europa, están generando problemas logísticos. Son vehículos ya vendidos y que han salido de fábrica y que, en su camino a los concesionarios para su entrega, se han quedado empantanados tanto por el cierre de concesionarios en algunos países, como sucede en Francia o Reino Unido, como por los problemas de movilidad que impiden a los compradores desplazarse. Por ejemplo, un riojano que haya adquirido su nuevo coche en un concesionarios en Navarra no puede atravesar el límite debido a la prohibición vigente hasta el 18 de diciembre.

A ello se unen los aforos limitados en muchos puntos de venta de toda Europa. Mientras no se libere más rápidamente el espacio en las campas, el ritmo de fabricación de nuevos vehículos se tiene que ralentizar. Este problema se prevé solventar conforme avance la desescalada una vez se controle la propagación de los contagios, aunque una tercera oleada podría colocar de nuevo al sector en la casilla de salida.

En cuanto al abastecimiento limitado de motores y cajas de cambio, que afecta a todas las fábricas del grupo Volkswagen en Europa, el problema radica en que algunos proveedores externos alemanes y checos no son capaces de entregar el volumen de piezas necesario para completar estos componentes mecánicos. Eso ha obligado a racionar las existencias de motores y cajas de cambio que se pueden terminar entre las factorías de todas las marcas, Volkswagen, Seat, Skoda y Audi, y ha provocado que todas hayan tenido que ralentizar su ritmo de producción.

Resolver esta situación, generada por el auge de la demanda de coches de gasolina en detrimento de los diésel, llevará más tiempo, ya que requiere redimensionar la capacidad productiva de los proveedores y, posiblemente, renegociar contratos por el aumento de inversiones que puede comportar ese aumento de las entregas de componentes. También la pandemia ha influido negativamente en la capacidad de estos proveedores para entregar en tiempo y forma sus productos, a lo que se uniría la nueva vuelta de tuerca de la normativa anticontaminación europea que ha obligado a una nueva ronda de homologaciones de los motores y la necesaria adaptación de los fabricantes y sus proveedores.

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Las factorías de toda España se enfrentan a una brusca caída de la demanda y tratan de capear el temporal que se alargará hasta la mitad de 2021

El pasado jueves Volkswagen Navarra avanzó una estimación provisional de producción para 2021. Con un objetivo de solamente 255.303 coches, la fábrica dejará de trabajar 24 días laborables y durante dos meses y medio solo habrá dos turnos en vez de los tres habituales. Habría que remontarse a 2017, año de lanzamiento del actual Polo, para encontrar un volumen menor que el previsto para 2021, ya que se ensamblaron 244.127 unidades. Coincide que para el año que viene está previsto el lanzamiento del rediseño del actual Polo, un lavado de cara comercial y una puesta al día del equipamiento par afrontar la segunda mitad de su vida comercial, y el tercer modelo, un SUV coupé en el que la empresa tiene puestas grandes esperanzas por su mayor rentabilidad para la factoría.

Aunque estos lanzamientos ralentizarán necesariamente el ritmo de la cadena durante varias semanas, el comité de empresa tiene claro que la principal causa para el recorte de la producción de 2021 es el agravamiento de la pandemia de la covid-19. No obstante, pese al incierto panorama, tanto la empresa como las fuerzas mayoritarias del comité mantienen la esperanza de que, a partir de la segunda mitad del próximo año, el horizonte se despejará y aumentarán progresivamente el objetivo de producción para la planta de Landaben. El efecto más inmediato de la reducida asignación de coches para 2021 la pagarán los 452 eventuales contratados hasta diciembre para mantener el ritmo diario de 1.581 coches, que no renovarán para 2021.

Los eventuales de Volkswagen Navarra se encuentran en una situación similar a las de sus compañeros en otras fábricas del resto de España. Así sucede con los 250 trabajadores provenientes de ETT en Seat Martorell, que habían sido contratados para reforzar la producción del Ibiza y el Arona, cuya continuidad está en peligro ante el retroceso de las ventas y los pedidos registrados en octubre. También están en el alero otros 300 empleados eventuales y fijos en la factoría palentina de Renault. Allí el reajuste de personal, que entrará en vigor en enero del año que viene, supondrá la no renovación de los contratos que vencen a final de año.

Los efectos en la planta de Opel en Figueruelas se limitan a la cancelación de los turnos extra en fin de semana, lo que no tendrá consecuencias para la plantilla. También se ha suprimido el turno de noche para varios domingos en la factoría de Citroen en Vigo debido a una posible caída de la demanda. En previsión de que la demanda de coches continúe retrayéndose, Ford Almusafes ha prorrogado el ERTE actualmente vigente hasta el 31 de enero, lo que da margen a esta fábrica para parar en total 14 días. Por su parte, la fábrica de Mercedes en Vitoria prescindirá desde enero de 500 eventuales y suprimirá uno de los turnos de trabajo para ese mismo mes. Una estrategia de repliegue a la espera de que la tormenta escampe.

 

 


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