Nervios y alegría en la reapertura de las peluquerías
Algunos salones de belleza tomaron han tomado la decisión de abrir "en el último momento"


Actualizado el 07/05/2020 a las 09:31
Gran parte de las peluquería y salones de belleza de Pamplona han levantado este lunes por la mañana la persiana tras un intenso fin de semana de preparativos. Algunos estilistas tomaron la decisión de abrir después de leerse el domingo las normas publicadas en el Boletín Oficial de Estado (BOE) y comprobar que contaban con los equipos de protección necesarios. Sin embargo, ha sido una mañana de nervios y numerosas dudas, tanto entre los profesionales como entre los clientes. Pero también de alegría entre las afortunadas: "Lo necesitaba", es una expresión muy repetida.
A pesar de lo anunciado inicialmente, esta semana en los establecimientos pueden trabajar varios estilistas a la vez, respetando la distancia de separación de dos metros. "Ayer estuve hasta la una de la madrugada dando los últimos retoques", comenta la responsable de un centro de belleza del Ensanche. "Ha sido todo muy estresante. He podido dar de alta a varias trabajadoras, que estaban pendientes de la decisión", afirma.
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Algunas peluquerías, como Rasel en la calle Gorriti, tienen una empleada adicional para atención telefónica y de apoyo en las labores de limpieza. "El problema es que muchas mujeres llaman a la puerta para pedir cita previa y les tenemos que explicar que no pueden acceder. Les pedimos el teléfono y les decimos que les llamaremos para darles cita", afirma una trabajadora. Otras peluquerías han optado por colocar un cartel informativo en la puerta y cerrar con llave una vez que ya ha entrado el cliente.
Los profesionales no pueden utilizar el teléfono o el ordenador mientras lavan, cortan o peinan. "Llevo toda la mañana llamando pero no cogen, así que me he acercado para preguntar", comentaba una señora frente a V&M en la plaza de la Cruz. La normativa no permite que los clientes esperen dentro del local a ser atendido. "Nosotros estamos dejando margen entre cliente y cliente para poder realizar las labores de limpieza y desinfección. También les pedidos que no vengan con antelación para no hacerles esperar fuera", comenta Edurne Senosiáin, que ha abierto el salón de la calle Arrieta a las siete de la mañana.
