El sector del automóvil calienta motores

Ha pasado más de un mes desde que la industria del automóvil en Navarra bajó la persiana forzada por el riesgo de contagio de la covid-19. En los últimos días han vuelto a la actividad para intentar devolver un poco de normalidad al sector

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Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 27/04/2020 a las 06:00

YA ha comenzado la cuenta atrás para devolver a la vida a la industria del automóvil en Navarra tras más de un mes de letargo inducido. Está siendo un regreso al trabajo en condiciones inéditas, obligadas por las estrictas medidas de seguridad para evitar contagios, que impedirán alcanzar los niveles de productividad previos a la pandemia. La entrada y salida escalonada de las plantillas, las distancias mínimas entre operarios, los más frecuentes descansos para compensar la incomodidad de trabajar todo el tiempo con mascarillas o las paradas para limpiar y desinfectar diariamente las instalaciones ralentizarán los acostumbrados ritmos.

Más allá de estas limitaciones, los fabricantes de piezas y componentes también son conscientes que habrá que amoldarse a una deprimida demanda. A falta de medidas de estímulo, existen muchas dudas sobre los derroteros que tomará el mercado automovilístico en los próximos meses. No falta voluntad para sobreponerse a una situación sin precedentes, pero, al mismo tiempo, los responsables de las empresas tendrán que graduar la vuelta a la normalidad sin arriesgar demasiados recursos en lo que será una carrera de fondo hacia una incierta recuperación.

Miedo al contagio

La puesta en marcha de la industria auxiliar está totalmente condicionada a una profunda reorganización de los procesos fabriles y la fuerza laboral. Tal como destaca Julián Jiménez Argudo, director de SKF Tudela, la prioridad pasa estos días por evitar que el coronavirus entre en la fábrica, para lo cual han remodelado todos los puestos y las tareas para garantizar la salud laboral. “Hemos tenido que cuestionarnos todo lo que durante años nos ha servido en materia de seguridad y salud para tener un proceso robusto de protección del personal”, explica.

Roberto Lanaspa, vicepresidente de grupo Schnellecke-KWD para Europa Oeste y presidente del Asociación Clúster de Automoción de Navarra (ACAN), asegura que el sector ha ido más allá de las recomendaciones de mínimos establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Sanidad o el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN).

Un sobresfuerzo que, según Lanaspa, pretende “ayudar a vencer las barreras psicológicas y miedos”. Esta será precisamente la principal dificultad en el entorno laboral: “Es algo muy humano y común. Recuerdo la primera vez que fui al supermercado cuando comenzó el confinamiento y me encontré una larga fila de gente que guardaba la distancia y permanecía callada. Fue una sensación muy impactante y extraña. En el trabajo va a pasar lo mismo y será algo a lo que nos tendremos que acostumbrar”.

Aceleración progresiva

Los arranques en frío no son una novedad para las industrias dedicadas a la producción de piezas y componentes para las marcas automovilísticas. Aunque no en todos los casos debido a la diversificación de la clientela, es bastante común interrumpir la producción durante las vacaciones. La principal diferencia entre la situación actual y los habituales paréntesis estivales es que el parón de la pandemia llegó sin previo aviso ni tiempo para preparar el frenazo.

Las actuales circunstancias hacen que la reactivación de la industria del motor “nada tenga que ver con una vuelta de vacaciones”, tal como recuerda Lanaspa. Sin ir más lejos, la necesidad de respetar los protocolos de seguridad y salud provocarán “algunas ineficiencias” que se sumarán a las rutinarias complicaciones técnicas.

No obstante, tal como reconoce Lanaspa, la repentina interrupción de la actividad permitió mantener un cierto nivel de existencias de materia prima y piezas dentro de las fábricas. Ello unido a que la puesta en marcha ocupará una fracción de la carga de trabajo habitual debería facilitar un inicio de actividad sin demasiados contratiempos técnicos. “Prescindir del personal vulnerable no será un problema inicialmente porque la producción tardará en llegar al 100%. Como pronto, ese momento no llegará hasta finales de mayo o principios de junio”, resume.

Jiménez Argudo admite que SKF Tudela ha tenido que solventar “alguna cuestión logística”, aspecto que se suma al resto de “ingredientes necesarios” para calcular una fecha de arranque de actividad, como la comunicación al personal o la confirmación de la disponibilidad de componentes. Controlados estos puntos, la factoría de SKF tarde entre 60 y 90 minutos desde el comienzo de turno en fabricar el primer rodamiento “listo para el envío al cliente”.

Lanaspa afirma que los circuitos logísticos “están funcionando muy bien” y la sensación que percibe el sector es que los empleados “quieren volver a trabajar”, aunque, al mismo tiempo, persiste el miedo. Un problema que se añade a “las sorpresas que trae el BOE todos los martes”.

El presidente de ACAN resalta la importancia “fundamental” que tiene para las fábricas volver a producir cuanto antes: “Es un mensaje que mandamos a la sociedad muy importante de vuelta a la normalidad. Eso sí, una cosa es ponerse a fabricar y otra que te vayan a comprar, algo que veremos cómo va durante mayo”. En ese sentido, Jiménez Argudo prevé que la recuperación económica tendrá forma de U con una fase de retraimiento que durará “bastantes meses”, previsión basada en la “muy baja” demanda que hay en el mercado y que se sitúa en un 30% respecto a la registrada antes del covid-19.

Claroscuros a la vista

Más allá de si la evolución económica vaya a tener forma de L, V, W o U, “lo importante es que se perciba que hay una recuperación”, según insiste Lanaspa, que recuerda que la economía “se basa en la confianza y los estados de ánimo”. El presidente de ACAN ve esencial infundir un “moderado optimismo” en la sociedad, objetivo que no debería confundirse con un brindis al sol, sino que está basado en el convencimiento de que es posible acelerar la recuperación “si los esfuerzos se centran en lo realmente importante”.

“No se trata de buscar responsabilidades respecto a quien ha metido más la pata durante la pandemia. Si nos centramos en ajustar cuentas, será un error”, advierte Lanaspa, que reclama la necesidad de poner en marcha estímulos para la economía. Una petición que se basa en lo que sucedió en el sector durante la anterior crisis, en cuyos primeros compases estuvo a punto de provocar un ajuste de plantilla en VW por la caída de la demanda de coches.

“Entonces se activaron ayudas en Alemana para achatarrar coches y, en tres semanas, la capacidad de la fábrica alcanzó su techo. En aquel 2011 se alcanzó la máxima producción de la historia. Lo que quiero decir es que nunca se sabe qué puede pasar y que los estímulos pueden ser muy importantes”, expone. El presidente de ACAN insiste en “no peder el foco”, ya que el parón industrial de las últimas semanas no ha obedecido a problemas de liquidez o quiebras, ni a ningún fenómeno destructivo o catastrófico: “Si la reactivación se organiza bien, no debería haber problemas”.

Sacrificios mutuos

Alcanzar este esperanzador horizonte requerirá, sin embargo, “sacrificios por parte de todos”. La flexibilidad tendrá que ser la piedra angular gracias a la que el sector debería poder adaptarse al arranque y a la demanda. Por tanto, los trabajadores deberían renunciar “por el momento” a que la aplicación de dicha flexibilidad implique “pasar por caja” como hasta ahora. Este esfuerzo sería correspondido por parte de las compañías dejando a un lado temporalmente la obsesión por alcanzar un porcentaje mínimo de rentabilidad.

“Lo que no debería plantearse por parte de las empresas es adaptarse a la situación por la vía del ajuste salarial. Esta es una de las peores formas de plantear la recuperación, ya que implicará ponerse en contra a los trabajadores”, considera Lanaspa. Este esfuerzo colectivo de empleados y empresas tendrá que acompañarse por otras medidas de ahorro que vendrán “por la vía de ganar en eficiencia y menos inversiones”.

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