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Epidemia de coronavirus

Hasta el 45% de los navarros está sin trabajar por despido, ERTE o permiso retribuido

Construcción y transporte -el tráfico pesado ha bajado al 42%- han sido los últimos en ‘congelar’ actividad

Hasta el 45% de los navarros está sin trabajar por despido, ERTE o permiso retribuido
Hasta el 45% de los navarros está sin trabajar por despido, ERTE o permiso retribuido
Actualizada 08/04/2020 a las 17:26

El impacto de la crisis sanitaria ocasionada por el covid-19 en la estructura laboral de la comunidad no tiene precedente. Ha supuesto ‘congelar’ en tan sólo tres semanas a prácticamente la mitad de sus efectivos. Una buena parte de ellos, sobre todo trabajadores de la construcción y la industria y el transporte no esencial, han dejado de acudir a sus puestos de trabajo tras la hibernación de la economía aprobada hace justo una semana. Todas las personas consultadas por este periódico, desde analistas a empresarios y sindicalistas, coinciden en la dificultad de establecer cálculos sobre la situación real de la ocupación y el desempleo, pero un análisis detallado de las cifras de afiliación y del peso laboral de los principales sectores que sostienen la economía foral, sumado a la situación que afronta cada uno de ellos fruto de la pandemia, permite esbozar un panorama bastante certero sobre lo que podría estar pasando.

El primer gran titular que deja ese análisis es que hasta el 45% de los ocupados de la comunidad habría dejado de desarrollar su actividad. Un porcentaje que traducido a números absolutos se sitúa en una horquilla de entre 96.000 y 124.500 ocupados. Una estimación que, en su parte alta, se aproxima a la avanzada días atrás por Fedea que cifró en 138.000 los trabajadores navarros afectados por el parón, aunque sin excluir de su cálculo a la parte de ocupados que podrían estar teletrabajando. El resto de la ocupación, con entre 128.000 y 168.500 trabajadores activos, se mantiene, bien por ser esencial o por el teletrabajo al que podrían haberse acogido hasta 44.000 ocupados, desde funcionarios de las tres administraciones a profesores, pasando por empleados de banca y seguros, abogados y trabajadores de oficinas y servicios centrales de parte de la industria y, también, de la construcción.

Los motivos fundamentales por los que hasta 124.500 ocupados han dejado de trabajaron son tres. En primer lugar, por estar afectados por Expedientes Temporales de Empleo (ERTE) que, hay que recordar, no suponen bajas en la afiliación. Las últimas cifras hablan de 5.208 ERTE registrados que afectan a más de 34.000 trabajadores, en torno al 12% del total de los ocupados. Entre ellos los 5.000 de la factoría de Volkswagen en Landaben, piedra angular de la industria manufacturera que cerró marzo con una afiliación media próxima a los 64.000 trabajadores. La empresas vinculadas al automóvil aportan alrededor del 20% del empleo industrial por lo que el arranque de la fabricación de coches será crucial para el mantenimiento del empleo en actividades como la fabricación y montaje de piezas, pero también para la reanudación de labores de transporte y logística y servicios y asesoramiento técnico.

DEMANDANTES OCUPADOS

El dato de trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal, aunque no se refleja en la afiliación sí producirá, vaticinan desde Asempleo, una enorme variación en el registro de demandantes de empleo ocupados, donde figurarán todos los afectados por ERTE. El segundo motivo de esa merma de efectivos en el mercado laboral es que hay miles de trabajadores ‘disfrutando’ del permiso retribuido recuperable y obligatorio que el Gobierno impuso a las empresas que desarrollen actividades no esenciales y que ha afectado de forma especial a la construcción residencial con una merma de 10.000 empleos, entre directos e indirectos. Pero también a centenares de pymes industriales y al transporte de mercancías. “El tráfico pesado redujo esta semana su intensidad al 42%”, asegura Ignacio Orradre, secretario general de la Asociación Navarra de Empresarios de Transporte por Carretera y Logística.

PRIMEROS DESPIDOS

Las primeras víctimas económicas de la crisis del covid-19 han sido los trabajadores ya despedidos. Firmaron contratos temporales, fundamentalmente a través de ETTs, y muy precarios, de una semana o incluso de fin de semana, que no fueron renovados. Según datos aún provisionales, esas cesiones de trabajadores superarían ya en Navarra las 5.700 aunque los datos de paro y afiliación de cierre de marzo aún sólo recogen a 3.390.

Tanto los ERTE como los despidos golpearon primero al comercio y la hostelería con más de 35.000 afiliados. De hecho, si se analiza la afiliación media mensual de febrero en el sector de la hostelería con la de marzo se observa una pérdida de 500 afiliados, pero son más de 900 si la comparativa se realiza en términos interanuales. La nota positiva la ofrece la rama de actividades sanitarias y servicios sociales que, aunque levemente, empezó a reflejar ya ese mes el previsible incremento de afiliación.

En todo caso, como apunta Fernando San Miguel Inza, responsable del servicio de estudios de la Cámara Navarra, “estas cifras son medias mensuales, y pueden esconder el efecto de las medidas que se pusieron en marcha a mitad del mes”.

El fuerte peso del sector industrial en la comunidad, que al menos en parte está logrando mantener su actividad, ha evitado un parón de actividad aún mayor. De hecho, el mayor empleador de la industria, con un 22% de los ocupados, es la rama agroalimentaria con 14.000 trabajadores a pleno rendimiento.

Lo peor se espera que llegue cuando la crisis sanitaria esté ya controlada y entre en juego la epidemia económica: despidos temporales que se vuelvan permanentes, negocios y fábricas que no puedan abrir sus puertas...Las previsiones apuntan a que el parón de marzo se prolongará durante casi todo el mes de abril y se estima que durante mayo y junio la merma en la actividad sea todavía del orden del 25% porque el regreso a la normalidad será gradual .

De la supervivencia del aparato productivo dependerá la capacidad de “rebote” cuando las medidas de confinamiento se relajen. Para Florentino Felgueroso, especialista de Fedea, las medidas del Gobierno para “dificultar los despidos y obligar a la renovación de los contratos temporales” podrían posponer cientos de miles de ceses que teme puedan producirse de golpe. “En Navarra podría perderse hasta el 7% del empleo, unos 20.000”, advierte. Lo que de momento ya se han perdido son los 21.300 contratos previstos para está época, una de las mejores para la contratación según lo ocurrido en años anteriores.

Del cierre de comercio y hostelería, a la hibernación parcial de la economía

 

La declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo dio el pistoletazo de salida a una avalancha de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que tras el cierre de bares y comercios (salvo los de alimentación, estancos y farmacias, entre otros esenciales) supuso eliminar de un plumazo a prácticamente el 30% del empleo en los servicios. Pero eso fue sólo el principio. El cierre de gimnasios y clubes deportivos dejó en suspenso otros 4.000 contratos, una cifra que se eleva hasta los 25.000 si se incluye al resto del personal vinculado a actividades y servicios recreativos y de ocio y a otros relacionados con la salud y el bienestar como las clínicas de estética. Lo peor para la industria llegó con el cierre de la factoría de Volkswagen, con 5.000 empleos afectados, que obligó a las empresas vinculadas al auto a seguir sus pasos. Con ellas se fue aproximadamente el 20% del empleo industrial. Cierres que han ido engordando tras la hibernación de la economía. Pese a todo, los números que la crisis deja en Navarra son menos desfavorables que en otras comunidades al haberse logrado salvar a parte de la actividad industrial, y, por ende, de su empleo para evitar que se rompa la cadena de ese suministro considerado esencial. Pero otras tantas industrias, talleres y pymes han tenido que conformarse con el permiso retribuido recuperable impuesto por el Gobierno.

El sector más afectado ha sido el de la construcciones residencial con hasta 10.000 empleos en suspenso entre directos e indirectos que dejan un panorama incierto, según reconoce Juan Las Navas, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Navarra, quien sitúa en el entorno de las 2.000 las viviendas afectadas por el parón de las obras. Del transporte, son viajeros (con 600 afiliados) y mercancías no esenciales la más afectadas por las suspensiones de empleo.

46.000 de los ocupados que siguen yendo a trabajar lo hacen en industrias

 

Que el parón de la industria no sea total permite que la economía aún respire para que la recuperación pueda ser algo más sencilla. Esa parece ser la receta por lo que está apostando el Gobierno, el estatal y también el foral, de la mano de patronales y sindicatos al objeto de mantener abiertos negocios y actividades de importación y exportación de la industria manufacturera que serán cruciales para el relanzamiento de la economía cuando se supere la crisis sanitaria. Un análisis elaborado desde el servicio de estudios de FICA-UGT refleja que el peso de la industria considerada esencial (eliminando construcción e industrias extractivas) sobre el total de la afiliación superó en marzo el 28% con 82.124 afiliados en esos sectores. No obstante, el secretario general de la federación Lorenzo Ríos, reconoce la dificultad para conocer con exactitud cuántos de esos ocupados siguen acudiendo a sus puestos. Además de los de agroalimentación, 14.000, los casi 12.000 que trabajan en el sector primario, los 3.000 del sector químico y farmacéutico, los de papeleras y suministros esenciales (suman alrededor de 6.000), pero también muchos del metal, renovables, maquinaria y equipo o material eléctrico que han logrado esquivar el cierre alegando la necesidad de cumplir con los pedidos en el exterior. Algunas, entre ellas el productor de palas Nordex o el fabricante tecnológico Schimdt Clemens Spain han retomado su actividad después de que el Gobierno foral detallara las actividades permitidas. Haciendo un cálculo conservador, podrían seguir activos 46.000 empleos industriales que vendrían a sumarse a los 26.000 de actividades sanitarias y servicios sociales. Sólo en Osasunbidea hay casi 12.000 y en las residencias de mayores 4.000. Las diferentes policías mantienen en las calles a 4.000 efectivos, el comercio de alimentación a 2.500 y el transporte, incluida alimentación mercancías, larga distancia y toda la paquetería, asalariada y autónoma, a cerca de 12.000.

Teletrabajo para ‘salvar’ el curso y la atención presencial en oficinas

 

En torno al 16% de los ocupados navarros ha logrado mantener su actividad laboral gracias al teletrabajo, una opción a la que se han acogido desde profesores de los diferentes ciclos formativos hasta funcionarios de las tres administraciones (estatal, autonómica y local), además de otros tantos formadores de escuelas de muy diferente índole reconvertidas a la docencia online.

A los primeros les está permitiendo ‘salvar’ el curso con formación online a la que educadores y alumnos les está tocando adaptarse contra reloj. A los segundos, la siempre concurrida atención presencial suplantada a la fuerza por la tramitación telemática. Excluido el personal adscrito a los servicios sanitarios y de emergencias, podría ser hasta 11.000 los funcionarios de las diferentes administraciones que han optado por el teletrabajo. Pero son muchos más los navarros que se han llevado la oficina a casa. Parte del personal de banca, uno de los considerado esenciales, lo ha hecho. La práctica habitual en las entidades ha sido la de establecer turnos entre la plantilla para reducir al mínimo la afluencia en las oficinas. Sólo en Caixabank son más de 400 los empleados que teletrabajan, según explican desde la entidad. También el teletrabajo está siendo una práctica habitual en despachos de abogados y demás actividades jurídicas, además de entre el personal de oficinas y servicios centrales de grandes compañías como Gamesa, que fue una de las primeras en anunciar que enviaría a casa a su personal de oficina. Un paso que apenas les costó dar, toda vez que sin covid-19 sus empleados ya teletrabajan dos días por semana. “Teníamos los medios y estamos acostumbrados a trabajar en red”. También la construcción ha logrado ‘salvar’ a gran parte de su personal de oficina gracias al teletrabajo que les está permitiendo seguir dando salida a proyectos tanto nacional como internacional.



 


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