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Mujeres emprendedoras llenan los viveros de empresas del Prepirineo

Todos los locales ubicados en Lumbier, Aoiz y Monreal se encuentran ocupados

Foto de Maider Escudero Michelena, Arantxa Abarca Moreno, Marijo Waliño Nieves, Rocío Monclús Manjón y Carlos García Pascual.
Desde la izda., Maider Escudero Michelena, Arantxa Abarca Moreno, Marijo Waliño Nieves, Rocío Monclús Manjón y Carlos García Pascual.
Actualizada 15/05/2019 a las 06:00

Todas son mujeres, emprendedoras, residentes en el mundo rural... y todas han encontrado el espacio idóneo donde desarrollarse profesionalmente y ofrecer servicios a sus convecinos. Maider, Arantxa, Marijo, Kati, Matilde y Eleonora son las seis mujeres que, actualmente, ocupan por completo las dependencias de los viveros de empresas del Prepirineo. Unas instalaciones municipales ubicadas en Lumbier, Aoiz y Monreal que gestiona la agencia de desarrollo y empleo Cederna Garalur y que, con condiciones ventajosas, buscan apoyar el emprendizaje, generar economía a pequeña escala y fijar población.

“En el medio rural, lo que verdaderamente genera arraigo es el emprendimiento, porque se trata de una apuesta de vida”. Así se manifiesta Carlos García, agente de Cederna en el Prepirineo. Según recuerda, el primer vivero en abrir, años atrás, fue el de Aoiz, de la mano de Nasuvinsa y la Fundación Itoiz. Ahora lo gestiona el consistorio. Ubicado junto al club de jubilados, cuenta con 3 despachos de 21 m2 . Se trabaja, asimismo, en abrir otro despacho en la antigua oficina de turismo.

El segundo vivero que llegó fue el de Monreal, hace unos 5 años y con ayudas del PDR. Ubicado en el edificio del consultorio médico, dispone de 2 espacios de 18 m2.

Y, como experiencia más reciente, en septiembre abría el tercero en Lumbier. El Ayuntamiento rehabilitó para este uso el antiguo matadero. “Estamos encantados con los primeros meses de actividad y por haber recuperado un emblemático patrimonio industrial a la vez que fomentamos la cultura emprendedora”, destaca la alcaldesa de Lumbier, Rocío Monclús (AIL). Sobre una inversión de 200.000 euros, se obtuvieron ayudas al 50% del PDR y Gobierno foral. Consta de 3 locales de 26, 27 y 75 m2, y es ampliable.

ALQUILERES ECONÓMICOS

Entre los beneficios de los viveros para el emprendedor local, destaca García, está el que “se minimizan los riesgos en el inicio de la actividad”, facilitándose espacios que pueden acoger actividades diversas con alquileres económicos.

Por ejemplo, en Lumbier el alquiler va de 60 a 110 euros, más IVA. El usuario debe pagar luz y calefacción, y el IAE en el municipio. No hay un plazo mínimo de estancia, pero sí un máximo de 4 años, salvo que no haya lista de espera.

“Esta es la primera vez que, en mi actividad profesional, he podido disponer de un espacio físico. Es maravilloso. Ya pensaba que iba a ser nómada para siempre”, ironiza Maider Escudero Michelena, cuyo centro de yoga, pilates y gimnasia recaló en el vivero lumbierino, como sus compañeras, en septiembre. Vecina de Aoiz de 40 años, ofrece clases por poblaciones de toda la zona. “Mi proyecto de vida pasa por la zona rural”. En Lumbier llevaba ya 5 años dando clases y tiene 50 alumnos.

Comparte instalaciones con Arantxa Abarca Moreno, vecina de Tabar de 47 años, que ha abierto una tienda y taller de artesanía bajo la marca Dek-Orain. “Tengo en casa mi taller, pero quería un escaparate físico más allá de las redes sociales. No hubiera podido pagar otro en el pueblo de 300 ó 400 euros al mes, así que esta oportunidad la agradezco”, indica, recordando también lo positivo para su negocio de estar junto al acceso a la foz. Aparte de acometer por ejemplo restauraciones de muebles o confecciones de mochilas o bolsos, ya sea por iniciativa propia o por encargo, organiza talleres para niños y adultos.

Completa la terna en el vivero de Lumbier Marijo Waliño Nieves, de 49 años y vecina del pueblo, con su espacio de coaching y formación Enkuentra. “El vivero me ha permitido salir de mi casa para trabajar y poder hacer talleres, separar lo familiar de lo laboral. Además, se minimiza la parte de la inversión inicial que conlleva todo negocio”, considera. Oferta talleres a medida enfocados a empresas o personas para “procesos de cambio, gestión de emociones, motivación, liderazgo, etc.”.

SERVICIOS LOCALES

A escasos 20 km, en Aoiz, el vivero de empresas (donde hay un despacho cedido a Cruz Roja y su programa de refugiados) acoge la sede de Karekin Kultura que lidera la agoizka de 53 años Kati Leatxe Aristu, gestora cultural. “Soy autónoma desde 2015 y, por precio, barajé irme a Pamplona para compartir un despacho mediante coworking. Pero Cederna me animó a quedarme en zona, las condiciones han mejorado y al final ha sido una oportunidad estupenda”, considera. Además de dar a su despacho un uso personal, organiza reuniones y talleres (escritura creativa, caligrafía, integración...), y lo ofrece como espacio de coworking.

En este mismo vivero ha encontrado “un alivio”, según ella misma describe, Matilde Rada Noriega, vecina de Aoiz de 52 años, natural de Colombia. “Llevo años luchando por sacar adelante el negocio de diseños artesanales (bolsos, etc.) que lleva mi nombre. Tuve tienda en Pamplona pero tuve que cerrar, y ahora este espacio me ha venido como caído del cielo”, explica. Diseñadora de moda titulada, acaba de abrir su tienda en abril y considera que estos viveros y sus tarifas económicas dan un “impulso” al pequeño emprendedor.

Por su parte, y ya en Monreal, es Eleonora Petkoba, búlgara de 39 años, quien ocupa los dos locales del vivero con su comercio minorista de alimentación. “Llevo un año en Monreal y apenas un mes con la tienda. Estoy super contenta por el respaldo encontrado en Cederna, por la buena ubicación del vivero y porque el alquiler económico me facilita dar estos primeros pasos”, indica. Asegura que es la “primera vez” que se ha animado a emprender en los 9 años que lleva en España y que, sin duda, lo que más le llena es el respaldo vecinal. “No esperaba un recibimiento así de bonito. Están encantados de tener una tienda en el pueblo y algunos, incluso, aunque trabajen en Pamplona, esperan a venir aquí para comprar”, dice.

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