Contec

Un ejemplo 4.0 desde Estella

La empresa de ingeniería y arquitectura Contec pudo haber sido una de las tantas que echaron el cierre con la crisis. Pero pese a la caída imparable de su facturación decidieron continuar y jugárselo todo a una carta: la de las nuevas tecnologías. Hoy han convertido a su oficina de Estella en un referente en tecnología avanzada a nivel mundial y ejemplo de éxito de digitalización que podría servir de inspiración a muchas pymes navarras

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Un ejemplo 4.0 desde EstellaMontxo A.G.
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Diana de Miguel

Actualizado el 20/04/2019 a las 06:00

El lema de la empresa de ingeniería y arquitectura Contec es Uniendo mundos, “y lo practicamos”, se apresura a completar su fundador y director gerente, el estellés Miguel Iriberri. Desde que en 2008 estalló la crisis su empeño y el de todo su equipo ha sido precisamente el de interconectar todos esos mundos diferentes -algunos tan dispares como la medicina o los videojuegos- con la ayuda de las nuevas tecnologías que hoy están en boca de todos pero de las que hace diez años apenas se hablaba. Empezaron con la tecnología BIM (Building Information Modeling), una metodología de trabajo que genera y gestiona los datos de un proyecto de edificación o infraestructura desde el mismo momento en que empieza el proceso de diseño.

Con los años y una fuerte inversión en formación y equipos han logrado incorporar a su empresa prácticamente todas las tecnologías que explican la industria 4.0: desde el Big Data, al Internet de las Cosas, pasando por la fabricación aditiva, la visión artificial, la realidad aumentada o el blockchain, integrándolas a su mundo global y logrando aprovechar la interconectividad de todos los elementos digitalizados. Hoy su sede central, un discreto inmueble de 450 metros ubicado en el Paseo de la Inmaculada de Estella, es un referente en tecnología avanzada a nivel mundial. La innovación en la que Siemens está inmersa, un gemelo digital orientado a producto, ellos ya la tienen aplicada, eso sí, a su mundo y engloba una planta de producción completa donde se relacionan desde las ventas, al mantenimiento o la inversión inicial. “Si pincho en un cuadro eléctrico puedo verlo físicamente y analizar los resultados de ingeniería”, explica el fundador de Contec. Y eso les permite tomar decisiones de forma rápida y con toda la información. Manejan más de 150 programas informáticos además de potentes equipos y herramientas como una antena de vigilancia 360 grado que ellos mismos han diseñado para prospectar oportunidades en el universo virtual y adaptarlas a su mercado.

Contec no nació en la era digital pero eso no ha frenado sus ganas por aprender y emprender en internet. Desde el año 1982 ofrece sus servicios de ingeniería y arquitectura. Con un equipo multidisciplinar, integrado por ingenieros, arquitectos, titulados y profesionales de diferentes áreas, ya ha realizado más de 7.000 proyectos de todo tipo. Entre sus clientes hay pequeñas empresas, pero también grandes multinacionales.

A la hora de explicar la evolución que ha experimentado la empresa, Iriberri se remonta al año 2008. “Entonces ya detecté que la crisis duraría por lo menos diez años. Hice una reflexión muy seria con mis trabajadores: o cerramos o seguimos adelante y jugamos la partida con todas las consecuencias”. Nadie tuvo ninguna duda. A partir de entonces se dedicaron a hacer todo aquello que habían dejado aparcado “por falta de tiempo” en los años de bonanza centrándose en las posibilidades que empezaban a abrir ya las nuevas tecnologías. “Nos gastamos un dineral. Centenares de miles de euros en formación y equipos. Veníamos de las vacas gordas y nos lo podíamos permitir”, defiende. El sistema de funcionamiento de su organización cambió por completo. “Antes era muy vertical. Yo soy el mayor, tengo 62 años, pero aquí hay personas con 24”. Ahora los más jóvenes están centrados en el I+D directo, los mayores proporcionan la experiencia práctica y real y los del medio las habilidades. “Es un mix fantástico. Nos hemos olvidados de la teoría y lo que hacemos es analizar qué necesidades tenemos y con arreglo a esas necesidades prospectamos lo que hay y adaptamos lo que nos viene bien. Si no existe, lo inventamos. Uno de los errores que están cometiendo muchas empresas con el 4.0 es que piensan que basta con ir al mercado y comprar la tecnología que les puede ir bien. Pero no, hay que hacer trajes a medida”, explica. Y es así porque aunque hasta ahora los CEO eran los que fabricaban un determinado producto y los clientes lo compraban, ahora todo eso se ha dado la vuelta. “El protagonista, el que manda en el mercado, es el cliente, que tiene un móvil en el bolsillo con toda la información. El siguiente paso va a venir con el blockchain. El internet de la información se va a transformar en el internet del valor. Va a provocar que desaparezcan un montón de intermediarios en todos los sectores de la sociedad. Nosotros ya estamos trabajando con esa tecnología aplicada a nuestro sector. El verdadero cambio de esta revolución es un cambio de personas, de mentalidad… empezando por el director general”.

PRODUCTIVIDAD Y CONOCIMIENTO

Desde que inició su proceso de transformación digital Contec no ha perdido a ninguno de sus trabajadores. Eran ocho y ahora son 15. Dos de ellos trabajan en la oficina de Madrid que abrieron hace unos años. Pero es un empleo diferente, con otra categoría y, sobre todo, otra idea. “Ahora los clientes se integran dentro de los trabajos. Es un nuevo concepto de funcionamiento, disruptivo y diferente a lo que se está haciendo”. Acaban de culminar el proyecto de rehabilitación de un hotel madrileño, “una realización muy compleja, que hemos llevado a cabo con todas las tecnologías 4.0” y entre los proyectos que tienen en cartera está la asistencia técnica de una planta de tubos de aluminio en Cuba. “El crecimiento de nuestros profesionales ha sido exponencial”, asegura Iriberri. Los evalúan con su ISO que mide sus coeficientes tanto en productividad como en conocimiento.

Contec diseñó su propio modelo de transformación digital. “Entonces no había modelo y lo fuimos creando in situ”. Un modelo que ha terminado incluyendo hasta una academia de formación que acaba de ver la luz, la Contec Academy donde los alumnos son también profesores. Una especie de universidad propia en la que definen los perfiles de conocimiento que necesitan antes de crear sus propias asignaturas. “Una de las grandes ventajas que tenemos es que nuestra innovación va directamente a vena. Aquí no hacemos planes de innovación para sacar un producto y luego incorporarlo si sale bien. Prácticamente a diario incorporamos nuevos elementos de innovación a nuestro sistema de producción. Para nuestros suministradores de software somos un cliente interesante. Nos ven como una especie de laboratorio. La transformación digital no va de colocar una cámara de visión artificial ni una impresora 3D en la oficina. Es mucho más que eso. Un cambio integral de planteamiento”, concluye.

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