Educación
Cuatro estudiantes navarros, mejores trabajos de fin de grado en ciencias de la salud de la UPNA
El modelo biopsicosocial en enfermería, la mejora del diagnóstico de la ELA, las dificultades del sueño y su relación con la ansiedad y la depresión y, por último, el ejercicio en pacientes con cáncer gastroesofágico, temas tratados


Publicado el 30/06/2026 a las 14:15
Iker Hervás, Marcos Bueno, Imanol Larumbe y Olaia Gorospe, mejores trabajos de fin de grado en ciencias de la salud de la UPNA
El modelo biopsicosocial en enfermería, la mejora del diagnóstico de la ELA, las dificultades del sueño y su relación con la ansiedad y la depresión y, por último, el ejercicio en pacientes con cáncer gastroesofágico, temas tratados
Los egresados Iker Hervás Azkue (Enfermería), Marcos Bueno Murillo (Medicina), Imanol Larumbe Aramendía (Psicología), y la egresada Olaia Gorospe Martínez de Ezquerecocha (Fisioterapia) han ganado el premio al mejor Trabajo de Fin de Grado de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
Los trabajos estaban dirigidos por los profesores e investigadores Maite Monteruel Arizcuren, Inmaculada Pagola Lorz, Clara Sancho Domingo y Mikel López Sáez de Asteasu, respectivamente.
Los temas de los trabajos eran: la implementación del modelo biopsicosocial por parte del personal de enfermería en Atención Primaria (enfermería), la mejora del diagnóstico de la ELA (medicina); las dificultades de conciliar el sueño y su relación con la ansiedad y la depresión (psicología), y la efectividad del ejercicio físico en pacientes con cáncer gastroesofágico (fisioterapia).
La entrega de premios a los mejores premios de Enfermería, Medicina y Psicología tuvo lugar en el ala nueva de la Facultad de Ciencias de la Salud y estuvo presidida por su decana, Almudena Sánchez Villegas. Por su parte, la entrega de premios al mejor trabajo en el Grado en Fisioterapia tuvo lugar en el Campus de Tudela, donde se imparte la citada titulación.
Los trabajos galardonados, al detalle
El objetivo del trabajo de Iker Hervás es el de identificar y analizar las herramientas descritas en la literatura científica reciente que facilitan la implementación del modelo biopsicosocial en la práctica enfermera de Atención Primaria. Este modelo plantea una atención integral de la salud al considerar la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales en el proceso salud-enfermedad. Como explica el autor del trabajo, en Atención Primaria este enfoque adquiere especial relevancia por su carácter accesible, longitudinal, comunitario y centrado en la persona. Sin embargo, aunque cuenta con amplia aceptación teórica, su aplicación en la práctica diaria continúa siendo un reto.
Después de realizar una revisión de la literatura científica reciente al respecto, el autor del trabajo constató que la aplicación de las dimensiones psicosociales es heterogénea y fragmentada y que, pese a la disponibilidad de recursos, su uso se ve limitado por la presión asistencial, la falta de tiempo y el arraigo del modelo biomédico tradicional. Ante esto, se recomienda impulsar el uso de tamizajes rápidos, la capacitación continua de las enfermeras, la estandarización de las vías de prescripción social y la implementación de políticas públicas.
Por su parte, el trabajo de Marcos Bueno busca adelantar el diagnóstico de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva, heterogénea y fatal, cuyo diagnóstico continúa siendo clínico y de exclusión. La confirmación diagnóstica suele establecerse entre 10 y 16 meses tras el inicio sintomático, retrasando el acceso a unidades especializadas, ensayos clínicos y planificación del cuidado.
En este contexto, los neurofilamentos en biofluidos han emergido como biomarcadores prometedores de daño neuroaxonal, con potencial para mejorar el diagnóstico temprano. El autor del trabajo realiza una revisión sistematizada de 17 artículos en la que comprobó que los niveles de neurofilamentos en sangre se correlacionan bien con los que están presentes en el líguido cefalorraquídeo, y se elevan años antes del diagnóstico de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Además, esos niveles se correlacionan con la tasa de declive funcional y la supervivencia de los pacientes. “Por todo ello, su integración en modelos diagnósticos junto con criterios clínicos podría ayudar en el diagnóstico precoz de esta enfermedad, favoreciendo la derivación inicial a unidades especializadas”, apunta el egresado.Activación previa al sueño y ejercicio en pacientes con cáncer gastroesofágico
Por su parte, el graduado en Psicolgía Imanol Larumbe busca comprender mejor los mecanismos que subyacen al desarrollo y mantenimiento de los síntomas de insomnio y de ansiedad y/o depresión. El “arousal” (estado de activación del organismo) previo al sueño se ha postulado como uno de los factores capaces de explicar estos procesos, sin embargo, todavía existen dudas sobre cómo afecta tanto al sueño como a la sintomatología afectiva. Para resolverlas, el egresado acudió a la revisión sistematizada de literatura científica y los hallazgos evidencian la existencia de una relación bidireccional significativa entre un sueño de mala calidad y un elevado arousal antes de dormir, lo que también afecta de forma negativa a la sintomatología ansioso-depresiva. De forma inversa, un estado afectivo negativo también ha demostrado tener efectos perjudiciales en el sueño y el arousal.
“Se constata una interrelación significativa entre las variables de estudio, pero siguen siendo necesarios estudios experimentales que contribuyan a establecer relaciones causales entre las variables analizadas”, apunta el autor de la investigación.
Por último, el trabajo de Olaia Gorospe Martínez de Ezquerecocha aborda la efectividad del ejercicio físico en pacientes con cáncer gastroesofágico, una patología de elevado impacto sanitario, social y económico debido a su alta morbimortalidad. “La gran relevancia de esta investigación radica en poner de manifiesto que, aunque la práctica de ejercicio físico en pacientes oncológicos es segura y beneficiosa, su implementación en la práctica clínica real es aún muy limitada y no está plenamente integrada en los protocolos asistenciales”, desataca la egresada.


En su revisión, que incluye 14 ensayos controlados aleatorizados, la premiada evalúa cómo un programa estructurado revierte el deterioro físico significativo asociado tanto a la propia enfermedad como a los agresivos tratamientos oncológicos. “Un programa de ejercicio físico parece mejorar la capacidad funcional y cardiorrespiratoria, la calidad de vida, la fuerza muscular y diversos aspectos psicológicos y nutricionales”, explica la autora. En conclusión, el estudio subraya el valor vital de la rehabilitación y la urgencia de incorporar el ejercicio como una estrategia terapéutica complementaria indispensable dentro del abordaje integral del paciente.Finalistas de los premios
Además del alumnado premiado mencionado, a los premios concurrieron las estudiantes Emma Pueyo Espandanedo, Mónica García Vázquez e Iranzu Moreno Lasa (enfermería); Carlos Pinedo Merino, Pablo Guembe Ibáñez e Isarbe Ipas Garayoa (medicina); y Naroa Ochoa Arnedo y María Berástegui Echávarri (psicología).