VW Navarra ya ha ejecutado el 63% de la inversión prevista hasta 2021
La marca empleó 105 millones en 2018 para modernizar y adaptar la factoría de Landaben


Actualizado el 29/01/2019 a las 08:22
Volkswagen Navarra empleó el año pasado 105,1 millones de euros para la mejora y adecuación de sus instalaciones, recursos que se emplearon mayoritariamente para el lanzamiento del nuevo T-Cross (66,1 millones), el segundo modelo de la planta cuya fabricación comenzó en diciembre. Se trata de la menor cantidad registrada desde 2014, año en el que se invirtieron 33,74 millones, una vez completados los lanzamientos del nuevo Polo y el T-Cross, aunque se sitúa ligeramente por encima de la media de la década, que roza los 104 millones anuales desde 2011.
Las inversiones materializadas el año pasado forman parte del plan de la marca germana para inyectar 1.000 millones de euros en la modernización de la factoría navarra durante el periodo 2015-2021, de los que ya se han ejecutado el 63%. Sumadas todas las inversiones realizadas desde 2015, la empresa alemana ha destinado a Landaben 630,37 millones de euros, por lo que restarían otros 369 millones para el trienio 2019-2021 y arrojaría una media de 142,86 millones pendientes por ejercicio. No obstante, hay que advertir que las cifras facilitadas por Volkswagen Navarra son estimaciones que, según las circunstancias, pueden variar al alza o a la baja. De hecho, de los 785 millones de inversión anunciados en su día para el periodo 2013-2017, finalmente se materializaron 635 millones durante ese quinquenio, 150 millones menos de los previstos.
De las inversiones realizadas en 2018, 17,1 millones de euros se emplearon en labores directamente relacionadas con el Volkswagen Polo, en producción desde el verano de 2017, y el resto, 21,9 millones de euros, se utilizaron para crear la nueva línea de homogeneización, así como para las nuevas bandas de transporte en el taller de montaje, que permiten desplazar conjuntamente al operario y al coche que se está ensamblando para mejorar así la ergonomía. Según explicaba la empresa, también se renovó el sistema de climatización de esa misma nave, con nuevos sistemas de “termoventilación” y “generación de frío”, al tiempo que el taller de pintura tuvo que ser adaptado para la aplicación de protección de bajos y en la inyección de cera para la carrocería.
PRODUCCIÓN Y PLANTILLA
La planta de Landaben terminó el año pasado con una producción de 272.272 coches, 231 de ellos correspondientes al T-Cross, 24.825 menos de los asignados debido a la crisis por la escasez de motores de gasolina que obligó a parar a la empresa durante 21 días laborables. Para este año está previsto que se completen 320.227 vehículos, un objetivo que, si se cumple, supondrá ensamblar 47.955 coches más que en 2018. La mayoría de ellos corresponderá al Polo, con 177.827 unidades, y el resto al T-Cross, con otras 142.400, aunque estas cifras sufrirán cambios en función de la demanda de ambos modelos.
De alcanzar la producción prevista, sería una de las cifras más altas de la historia de la fábrica solo superada por los años 2010, ejercicio en el que se completaron 336.336 coches, y 2011, con la cantidad récord de 353.353 unidades terminadas. Si la demanda de coches evoluciona como está previsto, a lo largo de este año será necesario ir ampliando la plantilla, que terminó el año pasado con 4.764 trabajadores en nómina entre fijos y eventuales.
Según adelantó la propia empresa, a partir de mayo está previsto poner en marcha las medidas adicionales de flexibilidad hasta final de año, en concreto, el desplazamiento de pausas, mecanismo que permite no interrumpir la producción durante los descansos, y quince sábados de trabajo voluntario. Para hacer posible estas medidas, la propia compañía prevé formalizar 1.100 contratos eventuales de cara a reforzar la plantilla y que también se utilizarán para trabajar los festivos.