Sunbilla, plagada de seres fantásticos
Trump no quiso perderse ayer unos carnavales en los que hubo disfraces para todos los gustos. Repartidores de café, deportistas, caracoles, revolucionarios o caballos tomaron ayer Sunbilla para deleitar a los cientos de curiosos


Actualizado el 22/02/2017 a las 09:47
Las calles de Sunbilla se llenaron, ayer por la mañana, de disfraces para disfrutar de una de sus mejores fiestas, los carnavales. Pasadas las 10 horas catorce carrozas comenzaron a desfilar en el tradicional desfile que se alargó hasta pasado el mediodía. Tras muchas semanas de trabajo, en algunos casos hasta meses, los pintorescos trajes vieron la luz para recibir los aplausos y carcajadas de los espectadores que, en medio del ambiente festivo, no dudaron en probar la tortilla, el caldo, las castañas asadas o el talo con queso que repartían las tres carrozas de la Sociedad Ulibeltzak.
GIMNASIO EN CARNAVAL
La carroza ‘Trollas’ puso el toque de color al pasacalles sacando a más de una treintena de trolls a desfilar por Sunbilla. “Lo más bonito es participar en el desfile, especialmente después de lo que nos ha costado hacer todo. ¡Y lo mejor es disfrutar de este día con todo el pueblo!”, contaba Amaia Arretxea Eizaguirre, de 37 años, que desfilaba con ellos. Otro de los grupos más animados fue el de los colombianos repartidores de café que llenaron el pueblo de bailes y ritmo mientras paseaban un burro que habían tardado en construir cerca de dos meses.
No faltó tampoco al evento el presidente estadounidense Donald Trump que quiso unirse a la carroza de la cantina mexicana en la que unas trece personas, entre mariachis y camareras, animaron al público con sus rancheras.
‘Algo va mal en una sociedad que va al gimnasio en coche para montar en una bicicleta estática’ Así rezaba el letrero de los más deportistas. En Sunbilla también se pudo disfrutar ayer de una clase de spinning en toda regla donde no faltaron ni el médico ni la enfermera por si el sobreesfuerzo hacía estragos. “Llevamos 20 años participando el mismo grupo. Somos 10 ciclistas y su monitor de spinning más el médico y la enfermera”, explicaba el ‘doctor’ Juan Antonio Ibarra Lekumberri, de 65 años.
Como todos los años desde su fundación, la Apyma del colegio del pueblo salió a la calle, esta vez representando a una familia gitana en la que no faltó el patriarca. También el Oktoberfest estuvo presente ayer en Sunbilla gracias a una de las cuadrillas. “Este año nos ha costado poco montar la carroza, otros años hemos tardado dos meses. Eso sí, una vez que tenemos la idea se lo notificamos a un técnico del ayuntamiento para que no se repitan las temáticas”, relataba Ixaro Petrirena Gortari, de 25 años.
Tampoco faltaron ayer las carreras de caballos gracias al hipódromo que paseó un grupo de amigos por las calles de la localidad. Las dos azafatas se encargaron de repartir los premios a los ganadores. Un peluche para el primer clasificado y gominolas para el segundo y el tercero. Una de las carrozas más juveniles fue la de la Revolución Francesa en la que desfilaron jóvenes de entre 12 y 13 años.
Si hubo una carroza que dejó boquiabiertos a los visitantes esa fue la del bosque encantado que trajo hasta Sunbilla hadas, elfos y caracoles. “Somos unas nueve familias, en total unos 40 adultos. El más peque es un bebé de 10 meses”, explicaba Aitor Ibarra Jalisco, de 41 años. “ El construirla es en sí ya un acto de fiesta. Cada uno hace lo que mejor sabe hacer”, añadía.

