Hostelería
El bar-restaurante de San Miguel de Aralar cierra por la carestía de precios de la energía
Desde este miércoles, permanecerá cerrado el servicio apreciado por fieles, montañeros y excursionistas


Publicado el 30/09/2026 a las 05:00
El capellán de San Miguel de Aralar, Alfonso Garciandía, imploró este martes la mediación del Arcángel a las gestiones que puedan hacerse de boca en boca en el plano terrenal para cubrir la vacante dejada desde hoy en la atención del bar-restaurante, anexo al refugio. Después de tres años y medio al frente, Manuel Sala Domínguez y Miren Bihotza Zulaica Setién cierran una etapa de su trayectoria hostelera por los imponderables de la carestía de la vida. En el repaso al balance anual de sus cuentas, existe un desequilibrio entre ingresos y gastos, que, según dicen, han crecido por el aumento de los precios “del gasoil y también del gas”.
“Sólo para calentar el comedor de 120 personas, se necesitan 200 litros de gasoil”, expuso Manuel Sala.
El cierre del establecimiento hostelero, con barra y dos estancias de comedor para 62 y 120 comensales, supone una mala noticia para fieles, excursionistas y montañeros que encontraban en su interior un lugar en el que reponer fuerzas o simplemente disfrutar de una apacible estancia. De ahí el llamamiento realizado desde el órgano regidor del santuario en un intento de dar continuidad a un servicio apreciado por los visitantes. La salida de los actuales gestores, que unirán su futuro laboral inminente a la hostelería en el santuario de Codés, se produce después de una valoración detallada de los años al frente del negocio en Aralar: “Cuando hay mucho trabajo es en verano hasta San Miguel”.
UN MILLÓN PARA LA HOSPEDERÍA
Las obras de la hospedería y el albergue en San Miguel de Aralar dependen de la financiación. Los responsables del santuario buscan distintas vías para reunir el millón de euros necesario para la primera fase, que incluye la adecuación del albergue. Sobre los planos, la hospedería constaría de 30 habitaciones dobles. El núcleo residencial supondría un impulso al conjunto religioso emblemático.
