Sucesos
Persecución de película al ladrón del dinero de los talos de Uharte Arakil: "Se escondió en los bajos de un camión"
Vecinos, visitantes, pastores, ciclistas y la Policía Foral persiguieron este domingo y localizaron en el eje de un semirremolque al autor de un robo en el puesto del Artzai Eguna


Publicado el 05/09/2026 a las 05:00
La incidencia que no olvidarán este año los asistentes a la tradicional fiesta del Artzai Eguna o Día del Pastor de Uharte Arakil, celebrada este pasada domingo, no tuvo nada que ver con el programa de exhibiciones con ovejas y perros de pastoreo o catas preparado por los organizadores. Al revés, el relato parece más una escena trepidante de una película de acción, con sus momentos de riesgo, los ‘giros’ en los que parece que el malo va a salirse con la suya y el éxito final de los buenos, localizado y arrestando al ladrón, que se había jugado la vida en la huida. El dinero hurtado, la recaudación de todo un día (superior a 2.000 euros), también fue recuperado por sus legítimos dueños, los responsables del puesto de talos.
Un agente de Seguridad Ciudadana de Policía Foral adscrito a la comisaría de Alsasua, de 43 años, relata así lo ocurrido. “Todo empezó cuando las personas que regentaron la furgoneta de este puesto de comida acudieron a comprobar un posible pinchazo o pérdida de aire en la rueda delantera de su vehículo, junto al asiento del conductor. Fue entonces cuando dos personas habrían aprovechado ese momento para acceder por la puerta del copiloto y apropiarse del dinero en efectivo que guardaban en el interior, la recaudación de todo el día, y huir a la carrera”. La circunstancia alertó rápido a varios de los presentes. “¡Al ladrón de los talos!”, gritaron a los dos jóvenes y comenzó una persecución. En ella se implicaron varias personas, pastores, visitantes e incluso un padre y su hijo que estaban en bicicleta y probaron suerte con este medio de transporte para dar alcance a los dos fugitivos.
En la carrera, uno de los implicados logró huir y la Policía Foral investiga las circunstancias. El otro llegó a ser alcanzado por los ciudadanos, pero se zafó y prosiguió su escapada. En la carrera arrojaron el dinero que habían sustraído. El policía foral que participó en la detención cuenta cómo la colaboración ciudadana fue determinante para lograr arrestar a uno de ellos. “A nosotros nos entró el aviso de parte de nuestros compañeros en el Artzai Eguna y cuando nos acercamos a Uharte Arakil, en la entrada desde Alsasua, junto a las primeras viviendas, ya observamos a tres personas haciendo gestos al coche patrulla. Nos sorprendió que hubieran acudido hasta allí, porque el recinto festivo, a donde nos dirigíamos, queda a 500 metros por lo menos. Pero nos facilitaron mucho el trabajo parándonos ya allí, describiendo a la persona con gran precisión (rasgos, complexión física, vestimenta) y la dirección que había tomado”.
Según les manifestó una testigo, el joven había cruzado a pie las vías del tren y la Autovía de la Barranca (A-10). “Nos dijo que sin duda había cruzado por los carriles de los coches porque oyó una fuerte pitada, como de un coche tocando un claxon ante la presencia de una persona en la calzada”. Las indicaciones aportadas en este testimonio resultaron determinantes para seguir la pista, explica este agente. “Nos hizo ganar mucho tiempo, porque de no haberlos encontrado ahí a la entrada del pueblo hubiéramos llegado hasta el recinto del Artzai Eguna, dándole ventaja en su huida, y además nos describió perfectamente al chico y su ruta de escapada. Desde donde estábamos, valoramos que hubiera podido esconderse en la mediana de la autovía o en algún arcén, hay bastante vegetación, pero nos pareció que el polígono industrial que queda al otro lado de la vía era mejor opción y nos dirigimos para allí”.
Su olfato no iba desencaminado y, nada más llegar a la zona, observaron un camión articulado aparcado en una de las calles, paralela a la autovía. “Me pareció ver algo que se movía en los bajos, algo blanco. Nos acercamos tapando las posibles vías de escape que pudiera tener y lo descubrimos allí, colgado del eje, en los bajos del semirremolque. Le advertimos de nuestra presencia y ya pudo ser detenido. Fue un trabajo policial que salió bien, especialmente por la colaboración de muchas personas, me gustaría subrayar que sin su aportación igual no hubiera sido posible. Profesional y personalmente te deja satisfecho”.
