Salud
La madre de un joven de Baztan, amputado por una meningitis: "Es duro ver a un hijo llorar de dolor"
Un joven de 17 años de Elbete encara sus últimas semanas de rehabilitación en Madrid tras sufrir la amputación de sus piernas y un brazo por una meningitis contraída en enero. Su madre pone voz al duro trance de cuatro meses


Publicado el 02/05/2026 a las 05:00
La piel de Gorka es un mapa de trazos y huellas. Descifrarlo descubre cuatro meses de calvario. “Ahora mismo tiene prácticamente todo su cuerpo tocado. No hay un centímetro cuadrado de su piel sin tocar porque la que tenía sana sirvió para cubrir la lesionada”. La serenidad con la que describe su estado Lurdes Mendiburu Vidart, su madre, allana un carrusel de emociones, salpicados de incertidumbre y lágrimas, por el desenlace de una enfermedad que llegó de improviso en plenas Navidades con un diagnóstico “fulminante”: sepsis meningocótica, la bacteria de la meningitis, la Neisseira meningocótica”. La tenía en la sangre.
Seis intervenciones quirúrgicas, con la amputación de sus piernas y su brazo izquierdo, amén de los injertos de piel, dejan una estela de sufrimiento en el mapa de la memoria física y emocional de un joven de Elbete.
Gorka Goñi Mendiburu, que cumplió 17 años de edad el 29 de marzo, rebosaba de plenitud y energía. Amigo de sus amigos en una comunión y fidelidad mutua más que probaba en estos meses de necesidad, era -como recuerda su madre- “muy activo”, aplicado en la práctica de fútbol, como central del equipo de Segunda Juvenil del C.D. Baztan, baloncesto y ciclismo y aficionado al motor.
Estudiante de grado medio en Electromecánica del Automóvil en el centro pamplonés Virgen del Camino, vio truncada su dinámica el 3 de enero. Ese día, por la noche comenzó a sentirse mal, con una fiebre que iba en aumento sin medio farmacéutico que aliviara su malestar y unas manchas en las piernas que no hacían sino acentuar el desconcierto en su hogar.
Sin remedio medicinal alguno que espantase la amenaza de su cuerpo, acudió al Centro de Salud de Elizondo. “Entró –dice su madre– andando. Y también se subió con sus propios pies a la ambulancia que le trasladó al helipuerto, cercano a la comisaría de la Policía Foral”.
Como se comprobó después, fue el acierto del traslado por vía aérea hasta el Hospital Universitario de Navarra, junto con un antibiótico inoculado por prescripción del médico que le atendió en Elizondo, “lo que le salvó”. La rapidez del transporte hasta Pamplona fue proporcional a la celeridad con la que “se estaba extendiendo la bacteria, la enfermedad o lo que sea”.
Tan “fulminante” como el tipo de meningitis que atacaba su vida fue “la respuesta de los equipos médicos” en esos primeros instantes de perplejidad para la familia. Lurdes, al igual que su marido, Joxi Goñi Celayeta, reconoce que no fue ”consciente” de la gravedad de lo que estaba sucediendo hasta días después, lógicamente por el impacto emocional en que se encontraban sumidos y que resultaba difícil de digerir.
El 4 de enero, hacia el mediodía, Gorka ya estaba en la UCI del antiguo edificio de Virgen del Camino. “Si lo ves inconsciente, dices que está muy mal, pero Gorka en ningún momento estuvo inconsciente. Estaba mal porque las constantes estaban disparadas, las analíticas estaban disparadas y su cuerpo estaba como estaba. Pero seguía razonando, hablando. Nos reconocía en todo momento”.
No es difícil imaginar el hondo pesar y la angustia de los padres, como también el de su hermano de 15 años, Oier, desde unas preguntas sin respuesta que ahondan la impotencia y el sufrimiento. El deterioro que estaba padeciendo, además del efecto del antibiótico, imposibilitó realizar una punción lumbar en un primer momento que hubiese detectado el tipo de bacteria amenazante.
Hubo un momento en que el avance de la enfermedad alcanzó tal extremo que “el 80% del cuerpo” estaba cubierto por una lámina de tono oscuro que requería de un tratamiento de grandes quemados. Sin unidad específica en Pamplona, como aprecia la madre, la solución fue el traslado al hospital La Paz de Madrid. Había otro motivo más hondo y humano. Gorka “tenía muchísimos dolores”.
Dice su madre que en estos meses atrás “ha sufrido lo indecible”. Y claro, para unos padres, en particular, y para el conjunto de la familia y amigos, en general, “es muy duro verle ahí sufriendo, llorando de dolor y no poder hacer nada. Le daban una cosa, le ponían otra, incluido fentanilo, pero no le quitaba el dolor”.
Durante su estancia en Pamplona, en medio de la crudeza y el padecimiento, su situación “seguía siendo muy crítica”. La bacteria que estaba consumiendo su organismo le había dejado prácticamente sin defensas, con la consecuente dificultad para realizar una intervención. En esto, sus piernas estaban ennegrecidas.
La posibilidad de amputación, comentada a la familia por los médicos, comenzaba a cobrar visos de realidad. He de aquí que el traslado al Hospital La Paz de Madrid se consumó.
El relato de la serie de padecimientos en una vida tan joven es estremecedor porque, como dice Lurdes Mendiburu, “no sólo estaba el dolor” sino los efectos de una solución médica agresiva, incluidas “seis intervenciones, con lo que supone para su cuerpo y recuperación. Le han practicado la amputación de dos piernas y del brazo izquierdo, y todo el desbridamiento de la piel”.
El concepto de desbridamiento quirúrgico refiere a un procedimiento médico, consistente en la eliminación de tejido muerto (necrótico). Para todo lo que ha llorado, la madre tiene suficiente entereza para describir la práctica de reposición de piel, eso sí, con la consecuente herida por la incisión del bisturí.
“AHORA ESTÁ ESTABLE”
El 1 de abril marcó un hito en la evolución. Ese día abandonó la UCI después de 85, entre el mes interno en Pamplona y su posterior atención en La Paz de Madrid. Dentro de su proceso más que intenso, “el siguiente paso está sin definir” Se dará cuanto obtenga “el alta en cirugía plástica” en el tratamiento de curación de la piel, compaginado con una fase de rehabilitación.
“Tiene que aprender a vivir tal y como está ahora”, razona su madre. “Y para eso, necesita fortalecer el cuerpo. Tantos días inmovilizado en la UCI le han hecho perder toda la masa muscular; no tiene fuerza. Esperemos que esa etapa de rehabilitación pueda realizarse en Pamplona. La idea es que, una vez que se acaben las curas de piel, volvamos a Pamplona”. Si no hay complicaciones y “todo sigue bien, como se espera”, el retorno está más cerca que lejos: “puede ser dentro de tres, cuatro o cinco semanas”. Hoy por hoy, difícil de concretar.
Lo que es un hecho es que el estado clínico de Gorka es “estable”. El pronóstico colorea de tono esperanza un tiempo gris oscuro que aparece haber quedado atrás dentro de la prudencia necesaria. “A pesar de la gravedad de su situación inicial, en ningún momento ha dado un paso atrás. No ha habido infecciones ni retroceso”. Cada paso “ha sido hacia adelante”.
La propia mejoría experimentada en el plano médico concedió una licencia el pasado fin de semana. El joven de Elbete salió por primera vez del hospital en silla de ruedas, todo un avance después de una etapa en la que a lo mucho podía llegar a sentarse en un sillón de habitación hospitalaria. Sucedió que el sábado 25 de abril, el Athletic estaba alojado en un hotel cercano al complejo sanitario. Supuso un aliciente anímico por la afición que siente por el fútbol.
En cuestión de colores no tiene ninguna duda por su predilección por el rojillo intenso de Osasuna. No logró contactar con la expedición bilbaína pero, al menos, regresó al hospital con la confidencia por parte de personal del hotel de que al día siguiente recalaría la Real Sociedad. Y he aquí que volvió, acompañado de su familia, animado igualmente por ver a los campeones de la Copa. No tenía más ilusión que acercarse para tener un contacto visual . El saludo de los jugadores txuri urdin, empezando por su capitán, Mikel Oyarzabal, y terminando por el entrenador, Pellegrino Matarazzo, agrandó sus expectativas.
Las muestras de apoyo de jugadores de fútbol –“supongo que es el único aliciente que tenemos”– se han multiplicado, por mediación de su círculo cercano, el C.D. Baztan y ese fiel grupo de amigos que se las han ingeniado como ha podido para lograr una camiseta y un balón de Osasuna, firmado por todos sus integrantes de la primera plantilla.
El 29 de marzo, día de su cumpleaños, fue rociado con palabras de aliento y cercanía de sus próximos pero también de jugadores del Athletic y la Real, más allá del detalle de Osasuna. Lurdes como Joxi lógicamente han trastocado su rutina estos meses. “Ante una situación así, por un hijo lo dejas todo”, apunta ella. Tiene palabras de agradecimiento a “todo el mundo, en especial al centro de salud, al Hospital de Navarra y a La Paz. El trato y la humanidad han sido impresionantes”. Y tan real como la crudeza de una experiencia imposible de olvidar es el afecto sentido: “Hemos recibido mucho cariño estos meses”.
El C.D. BAZTAN Y SUS AMIGOS, VOLCADOS CON GORKA
Para los jugadores del Segunda Juvenil del C.D. Baztan, con el grueso de los amigos de Gorka Goñi, este tiempo “está siendo difícil”. Txema Garaikoetxea Echenique, presidente de la entidad centenaria, da fe de la conmoción que abrigó a todos ellos. De algunos ni siquiera salía palabra cuando eran interpelados por su emoción en casa. El club recurrió a la ayuda de la Real Sociedad, con el que está conveniado, para que miembros de su equipo de psicólogos les pudiesen dar pautas. “Hubo una primera videoconferencia con padres de jugadores y de amigos que no juegan. Luego se acercaron a Elizondo dos de ellos. Los chavales estuvieron muy a gusto”. Son los mismos jóvenes, en realidad el conjunto de amistades labradas por Gorka, los que han dado testimonio de empatía y cercanía desde la distancia.
Ellos se han preocupado por darle ánimos con vídeos y mediado para que jugadores de Osasuna, Real o Athletic, ciclistas y participantes de “El Conquistador, que tanto le gusta ver a Gorka”, le hiciesen llegar palabras de ánimo. Emocionado, Txema Garaikoetxea afirma que el club “está volcado con Gorka” y con su familia, desde el primer instante.
Más allá de la condición de jugador, su padre, Joxi Goñi, es miembro de la directiva del club. Hasta que la Real Sociedad no difundió por redes sociales la acogida brindada en el hotel de Madrid, el C.D. Baztan ha optado por una postura de discreción y respeto. Un detalle que reafirma su actitud empática con la familia es la decisión adoptada esta semana para ceder los 10.000 euros que le fueron concedidos por la Real Sociedad como premio por su centenario del año pasado. Todo es poco. Los mismos jugadores que en los partidos portan una pancarta de apoyo a su amigo, además de otros allegados, quisieron ir a Madrid a darle un abrazo en una muestra de gran calado humano.
UNA OLA SOLIDARIA, EN CUESTIÓN DE HORAS
La familia Goñi Mendiburu es consciente de que su hijo precisará de apoyo: “No sabemos qué le va a hacer falta. Se nos dice que las prótesis deportivas no las cubre la Seguridad Social y si algo nos insisten es que el deporte va a ser crucial en su vida”. Por de pronto, participa de la constitución de una asociación sin ánimo de lucro, en cuyo logo aparecen dos jugadores con la mano tendida. Uno de ellos se vale de prótesis. Al fondo, aparecen la silueta de un grupo de personas, representativas de los amigos. El emblema es obra de dos primos de Gorka: Andoni Azcárraga y Leticia Recarte. La combinación de ‘Gurekin Zaude’ (Estás con nosotros) y ‘Estamos contigo’ refleja el logro de la supervivencia (Estás con nosotros) y la empatía (Estamos contigo).
La asociación tiene ya una cuenta: IBAN ES8330080043115750490426
Otra opción es a través de la plataforma gofund.me
Tan pronto como estuvo activa se desató una ola solidaria.
