Tradiciones
Alsasua abraza de nuevo a San Pedro
Vecinos alsasuarras se reunieron este domingo por San Pedro, su festividad más querida y tradicional. La ermita dedicada al santo recibió a los feligreses. Frente a ella, se abría la campa que presenció una jornada llena de vino, comidas y zortzikos
Publicado el 29/06/2025 a las 20:25
Cientos de vecinos alsasuarras atravesaban este domingo la zona de Dantzaleku. Entre robledales y rayos de la mañana, se iban desfrunciendo las campas de San Pedro, mientras un olor a brasas recibía a los llegados. Allí, en la ermita compartida con Urdiain, se cobija el santo al que en la jornada pasada veneraban. “Nuestro pueblo reconoce aquí su identidad y camina junto”. Así comenzaba la homilía oficiada por Patxi Izco, párroco de Alsasua, tras escuchar el himno de San Pedro, cantado por el coro de la parroquia del pueblo.
“Hombre, venimos a cantar porque nos gusta mucho”, explicaba Charo Etxabarri Zubillaga, que lleva en el grupo casi 40 años —tiene 68—. A ella le seguía Pilar Úbeda Arias, vecina de Alsasua de 79, que también comenzó desde entonces. Casi, casi, como Beni Irigoyen que, con sus 85 años y un bastón, ahí estaba en la romería: “Cantar me encanta, lo que pasa es que ya la voz…”, murmuraba. “¡Ni caso! ¡La que mejor canta de todo el pueblo! El resto son malos de narices…”, le replicaba uno de sus compañeros de fondo.
Ni Etxabarri ni Úbeda pudieron quedarse este año a comer. “No, no, hace mucho calor”, apuntaba la segunda que, frente a las lluvias que tuvieron el año pasado, los 33 grados de este domingo se hacían un mundo. Aún así, el dar una vuelta con amigos y almorzar el bocata de tortilla que traían no se lo quitó nadie. “Mis hijos también están por aquí con su panda”, comentaba Etxabarri. Y es que los de Alsasua señalaban el encuentro de todo el pueblo entre las cosas más especiales de la fiesta.
Para los que han crecido con ello, la edad no marca distinción alguna. Txistorra, huevos, tortilla, jamón y queso era todo lo que les esperaba a Ainhoa Morán Lasa, Kristian Celaya Brattsev e Irune Lizarraga Ibáñez, jóvenes de 22 y 21 años, que desde la mañana habían llegado para preparar las mesas y la carpa. Todo listo para acoger a los diez que se juntaron de la cuadrilla. “Es un día señalado en el calendario”, comentaba Celaya. Morán también anotaba lo especial de celebrarse en el monte, un paraje casi de cuento que diferencia San Pedro de cualquier otra fiesta.
VINO Y ZORTZIKO
Tras la misa, la velada no había hecho más que empezar. Seguidos de la banda de txistularis, la corporación municipal y el pueblo subieron a donde estaba el auzate, una tradición en la que se reparte vino durante todo el día en pequeñas tazas de plata. “Hombre, es el día más importante para cualquier vecino del pueblo”, subrayó Javier Ollo Martínez, alcalde de la localidad. También estuvo presente Unai Hualde Iglesias, presidente del Parlamento de Navarra.
Desde las diez de la mañana, hora en la que pusieron rumbo a la campa, los músicos iban alegrando gran parte de los momentos. Cruz Mari Martínez Larrea, txistulari y alsasuarra de 69 años, lleva acudiendo a tocar ininterrumpidamente desde los 13: “Hoy estamos cuatro de la banda municipal; Vero, que ha venido de Pamplona y un chavalico de Vitoria, también”, enumeraba Martínez.
Desde luego, la música dejó entrelazado a todo el pueblo. “Aquí se baila el zortziko, no bailas otra cosa, ¿eh?”, comentaba un vecino. Y toda la razón. A la primera danza, que, como es costumbre, encabezó el alcalde, le siguieron las demás, sumándose pequeños y mayores —solo a estos segundos se les recibió en la entrega de puros a las 17 horas—.
Los bailables de Joselu Anaiak cerraron la jornada. Por lo menos, hasta el año que viene. San Pedro ya aguarda con anhelo.

