Tribunales
El pleito de la vaca y los pinos que viajó de la Sakana a la Audiencia
La muerte de una vaca que murió tras fracturarse una pezuña en la Sakana ha llegado hasta la Audiencia. El ganadero reclamaba al dueño de la parcela por haber talado los pinos sin avisar ni recogerlos. Los jueces han rechazado su demand


Publicado el 25/02/2022 a las 06:00
El pleito del dueño de una vaca que falleció tras sufrir la rotura de una pezuña y el propietario de la parcela de la Sakana en la que solían pastar, y que decidió talar los pinos que allí crecían, ha llegado hasta la Audiencia Provincial de Navarra. En litigio, si el propietario del terreno tenía que indemnizar al de la res por la lesión sufrida y que le causó la muerte, 1.317,70 euros en total. Los magistrados de la Sección Tercera, al igual que hiciera el juzgado de primera instancia, han rechazado la demanda, ya que no hay pruebas siquiera del arrendamiento del terreno.
El animal, una vaca mestiza que se encontraba en estado de gestación, murió en octubre de 2017 debido a la fractura que sufrió en una pezuña. Según su dueño, dicha lesión se había producido cuatro meses antes, cuando el propietario de la parcela envió a unos operarios, “sin previo aviso”, para que talaran los pinos mientras sus vacas pastaban allí. Al no recoger los numerosos troncos cortados a motosierra, argumentaba, la res metió la pata y se fracturó la pezuña. Si la tala de árboles se produjo el 13 de junio, un veterinario visitó a la vaca dos días después. El ganadero consideraba que el propietario de la parcela era el responsable porque desde el año 2010 le arrendaba el terreno, con pagos que iban desde los 60 euros al año de 2010 a los 160 de 2019, sin abono en 2017.
La reclamación acabó en la justicia por una doble vía. Primero, en un juzgado penal, puesto que el mismo dueño de las vacas llamó a la Policía Foral el mismo 13 de junio para denunciar que unas personas había entrado a talar mientras pastaban sus vacas. El caso fue archivado por no haber delito.
Por la vía civil, el juzgado también rechazó la reclamación económica. Según la sentencia, no estaba acreditado que hubiera un contrato de arrendamiento, “sino un mero permiso para llevar el ganado a pastar”. “Como mucho”, seguía el fallo, “habría un arrendamiento del derecho de pastos producidos por esa finca, pero nada más, no del derecho y disfrute en exclusiva de la mencionada finca”. El juzgado recordaba que el dueño tenía permiso administrativo para talar los árboles, y no veía probada que la lesión de la vaca se produjera con los pinos, ya que el ganadero no lo dijo a la Policía Foral en junio, “a pesar de que lo debería haber notado”.
El dueño de la vaca recurrió, pero la Audiencia ha confirmado la sentencia. Los magistrados no ven probado el contrato de arrendamiento, destacando la “escasa cuantía de las cantidades abonadas”, por lo que no entran a analizar si la pezuña de la vaca se rompió o no con los pinos.
